Tras el fin de las tratativas, ¿ahora qué?

Tras el fin de las tratativas, ¿ahora qué?

o.- (C.M.A.) Lo que dejó en claro el viaje del vice JD Vance a Pakistán para negociar con Teherán es que ambas partes creen haber salido victoriosas de la primera ronda: Estados Unidos por haber lanzado tantos bombardeos sobre Irán, y los iraníes por haberlos sobrevivido. Ninguna parece dispuesta a ceder.
No fue ninguna sorpresa que Vance no lograra las concesiones que la Casa Blanca buscaba en una única y febril negociación sobre su programa nuclear. Pero la pregunta que se impone es: ¿y ahora qué?
Este fracaso deja al gobierno de Donald Trump ante varias opciones poco atractivas: una larga negociación con Teherán sobre el futuro de su programa nuclear; o la reanudación de una guerra que ya provocó un descalabro fenomenal al interrumpir el 20% de la provisión energética global. Es la mayor distorsión de las últimas décadas. Con la decisión de ayer de bloquear Ormuz, EE.UU. abre la perspectiva de una larga lucha por el control del estrecho.
Pero la apuesta inicial de Trump era que Irán cambiaría de opinión una vez que se enfrentara a una demostración aplastante del poderío militar del Pentágono con más de 13.000 objetivos alcanzados. Los iraníes, por su parte, estaban decididos a demostrar que ninguna cantidad de bombas los obligaría a ceder. Ahora el temor de la Casa Blanca a verse envuelto en una tratativa compleja y prolongada con Irán es evidente. Trump cree que salió victorioso del conflicto y supone, con una lógica basada en premisas dudosas, que Irán simplemente tendría que “capitular”.
En el pasado, las cosas sucedieron de otro modo. El último gran acuerdo entre Teherán y Washington bajo la gestión de Obama tardó dos años en negociarse. Y estuvo plagado de concesiones hacia los iraníes. Pero el punto muerto con el que chocó Vance en Pakistán fue, en esencia, el mismo que arrastró a Trump a ordenar el ataque.
Con Obama, los iraníes ofrecieron suspender su plan nuclear durante algunos años, pero no renunciar a sus reservas de uranio casi apto para fabricar armas nucleares. Treinta y ocho días de guerra parecen haber endurecido esa postura, en lugar de atenuarla.
La principal carta de Trump reside ahora en su amenaza de reanudar los ataques a gran escala, aun cuando el frágil alto el fuego finaliza el 21 de abril. Pero si bien esas amenazas podrían oírse en los próximos días, no es una alternativa políticamente aceptable para Trump. El republicano tiene elecciones en noviembre y su imagen registra la mayor caída de sus dos mandatos. Su futuro político no es promisorio. Y los iraníes lo saben. (Clarín, Buenos Aires, 13/04/2026)

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