Titiminas Silver logra recuperación de plata del 80,8% en Madre Sierra, Junín
o.- Perú. (Por Dante Corona). Las pruebas metalúrgicas son la primera respuesta real que un proyecto da a sus propios números de exploración. Y los resultados que Titiminas Silver acaba de publicar para el sistema Madre Sierra, en la región de Junín, Perú, superan el umbral mínimo que cualquier consultor independiente exigiría para seguir adelante con una evaluación económica preliminar: 80.8% de recuperación de plata en el cuerpo principal y 84.3% en el sector norte del depósito.
No son cifras espectaculares para un proyecto de clase mundial. Pero son cifras honestas, y en metalurgia de plata primaria, la honestidad tiene más valor que el optimismo. Un proyecto que arranca pruebas con recuperaciones superiores al 80% desde el primer programa —sin haber optimizado reactivos, tiempos de molienda ni circuitos de flotación— tiene margen real de mejora antes de que un estudio de prefactibilidad congele los parámetros de diseño de planta.
Qué dicen los números y qué no dicen todavía
El primer programa metalúrgico de Titiminas Silver en Madre Sierra probó material mineralizado del cuerpo principal y del sector norte por separado, lo que sugiere variabilidad interna en el sistema —algo esperado en vetas epitermales de plata, donde la ley y la mineralogía pueden cambiar notablemente entre zonas. La diferencia de casi cuatro puntos porcentuales entre ambas zonas (80.8% vs 84.3%) no es alarmante, pero sí significa que el diseño de planta tendrá que considerar esta heterogeneidad desde el principio.
Lo que los resultados no revelan todavía: la ley promedio del material probado, el tipo de circuito metalúrgico utilizado (flotación diferencial, lixiviación, cianurización directa), los reactivos empleados y la granulometría de molienda objetivo. Esos parámetros son los que permiten proyectar costos operativos reales. Sin ellos, las cifras de recuperación son una señal positiva, no una certeza de viabilidad.
La empresa anticipa que estos datos serán insumo directo para la evaluación económica preliminar (PEA, por sus siglas en inglés) prevista para 2027. Ese calendario ubica a Madre Sierra en una etapa temprana pero con fundamentos que se van consolidando progresivamente: del hallazgo geológico a la caracterización metalúrgica, y de ahí hacia los números del modelo económico.
Madre Sierra en el contexto de la plata peruana
Perú produce alrededor de 3,600 toneladas de plata al año, lo que lo posiciona como el tercer productor mundial detrás de México y China. Pero esa producción proviene en gran medida de operaciones polimetálicas donde la plata es subproducto —Cerro Verde genera plata junto con cobre, las operaciones de Buenaventura mezclan oro y plata en distintas proporciones, y el grueso del zinc nacional arrastra plata como recuperación secundaria.
Los proyectos de plata primaria en Perú son escasos. Esa escasez hace más relevante cualquier depósito cuya mineralogía privilegie la plata sobre otros metales. Madre Sierra, ubicada en Junín —una región con historia minera que va desde el polimetálico Cerro de Pasco hasta operaciones de menor escala—, tiene la geografía a su favor: infraestructura vial disponible, acceso a energía y una base de proveedores locales que las operaciones activas de la región han construido durante décadas.
Junín también tiene sus complejidades. La región ha experimentado conflictos sociales relacionados con la calidad del agua y el uso de tierras en zonas de alta sensibilidad ambiental, particularmente en cuencas que abastecen comunidades dependientes de la agricultura y la ganadería de altura. Cualquier proyecto nuevo en la región deberá navegar la consulta previa con rigor, y el historial de fricción comunitaria en el centro del país —Conga, Tambogrande, Tintaya— pesa sobre la percepción del inversionista aunque los proyectos no estén relacionados geográficamente.
El perfil de Titiminas Silver y lo que implica para el timeline
Titiminas Silver es una compañía junior de exploración —el modelo más común en el ecosistema minero canadiense para desarrollar activos tempranos en Latinoamérica. Estas compañías dependen de su capacidad para comunicar avances técnicos creíbles, financiar campañas de perforación en mercados de capital exigentes y construir confianza con comunidades y reguladores simultáneamente.
El anuncio del primer programa metalúrgico cumple una función doble: consolida la narrativa técnica frente a inversionistas de riesgo y establece una línea base antes del PEA. El hecho de que la empresa haya llegado hasta esta etapa —pruebas metalúrgicas, no solo resultados de perforación— indica que el activo tiene suficiente continuidad geológica para justificar el gasto. Las juniors no invierten en metalurgia si el geólogo no le ha dicho al equipo financiero que hay algo que medir.
El PEA de 2027 será el verdadero filtro. Ahí aparecerán las estimaciones de valor presente neto, los costos de capital proyectados, los supuestos de precio de plata y el perfil de producción anual que la empresa ve razonable. Con recuperaciones iniciales en el rango 80-85%, el argumento metalúrgico está en su lugar. Lo que falta es dimensionar el tonelaje, confirmar la ley sostenida y validar que el costo todo incluido por onza (AISC) sea competitivo frente a productores de plata más maduros en la región.
La plata como metal estratégico: por qué el timing importa
El mercado de plata opera bajo una presión estructural que no existía hace diez años. La demanda industrial —particularmente de paneles solares fotovoltaicos, vehículos eléctricos y electrónica de precisión— ha desplazado el centro de gravedad del mercado. El Silver Institute reportó un déficit de oferta por tercer año consecutivo en 2024, con la demanda industrial absorbiendo más del 55% de la producción primaria global.
Ese contexto transforma la lectura de proyectos como Madre Sierra. Un activo que en 2015 habría interesado principalmente a fondos especializados en metales preciosos, hoy entra en el radar de compañías industriales que buscan asegurar cadenas de suministro de largo plazo. No estamos hablando de que Titiminas Silver vaya a recibir una oferta de adquisición mañana —el proyecto está en una etapa demasiado temprana para ese tipo de conversación—, pero el contexto de precio y demanda hace que cada resultado técnico positivo tenga más resonancia que antes.
El precio de la plata ha oscilado entre 28 y 34 dólares por onza durante los primeros meses de 2025, con episodios de volatilidad ligados al movimiento del dólar y a la demanda de coberturas en el mercado de futuros del COMEX. Para un proyecto que llegará a producción —si todo sale bien— alrededor de 2029 o 2030, el precio spot de hoy importa menos que la proyección de demanda industrial a diez años. Y esa proyección, hoy, favorece a la plata primaria.
Lo que viene para Madre Sierra
El programa metalúrgico abre tres conversaciones paralelas que Titiminas Silver deberá gestionar con precisión. La primera, con el mercado de capitales: traducir recuperaciones de laboratorio en una historia de inversión creíble requiere más que un comunicado de prensa, requiere que un consultor independiente valide los métodos y los resultados. La segunda, con las comunidades de Junín: cuanto antes se inicie el relacionamiento formal, más controlable será el proceso de consulta previa cuando el proyecto avance hacia etapas de mayor impacto territorial. La tercera, con el Estado peruano: la cartera de proyectos mineros pendientes de desarrollo en Perú supera los u$s53,000M, y los proyectos que construyen sus expedientes técnicos con disciplina tienen más posibilidades de navegar la burocracia ambiental sin bloqueos de última hora.
Con el PEA en el horizonte de 2027, Madre Sierra tiene dos años para convertir sus primeros datos metalúrgicos en un caso de inversión completo. Los números de recuperación son el cimiento. Ahora hace falta la estructura. (Minería en Línea)
Titiminas Silver logra recuperación de plata del 80,8% en Madre Sierra, Junín
