Southern Copper supera a Newmont: el reprecio estratégico del cobre en EUA

Southern Copper supera a Newmont: el reprecio estratégico del cobre en EUA

o.- (Por Ana Herrera Fonseca): Southern Copper superó a Newmont en capitalización de mercado durante el primer semestre de 2026, un desplazamiento que no habría ocurrido sin el rally sostenido del cobre desde finales de 2025. Esa sola inversión del orden tradicional revela algo más profundo: el mercado está repricing el valor estratégico del cobre frente al oro, y las mineras estadounidenses —o domiciliadas fiscalmente en EUA— están capturando esa re-evaluación a velocidades distintas según su exposición de activos.
La tabla de poder: capitalización, ganancias y por qué importa el orden
Southern Copper (NYSE: SCCO), Newmont (NYSE: NEM) y Freeport-McMoRan (NYSE: FCX) encabezan el ranking de las diez mayores mineras con cotización en bolsas estadounidenses por capitalización bursátil y resultados operativos. Los tres juntos representan una proporción desproporcionada del valor total del índice, lo que significa que cuando se mueven, el sector se mueve con ellos.
El ascenso de Southern Copper no es accidental. SCCO opera principalmente en México —con Buenavista del Cobre en Sonora como activo ancla— y en Perú, donde tiene Las Bambas dentro de su estructura consolidada a través de su matriz Grupo México. Con el cobre cotizando por encima de los u$s4.50 por libra durante la mayor parte del primer semestre de 2026, sus márgenes operativos se ensancharon de forma estructural, no coyuntural.
Newmont, por su parte, mantiene su posición como la mayor productora de oro del mundo por volumen. Su estrategia post-adquisición de Newcrest —cerrada en 2023— siguió generando sinergias de costo que se tradujeron en ganancias por acción más sólidas de lo que el mercado anticipaba. La Nevada Gold Mines, su joint venture con Barrick Gold, sigue siendo el activo más eficiente de la compañía medido por all-in sustaining cost.
Freeport-McMoRan completa el podio con Morenci —la mayor mina de cobre de Estados Unidos, ubicada en Arizona— como generador principal de caja. La diversificación de FCX hacia Indonesia, con Grasberg, añade volumen pero también exposición geopolítica que los inversionistas descuentan con una prima de riesgo persistente.
Precios como motor: qué impulsó los números
El denominador común del desempeño superior de estas tres compañías es el comportamiento de los metales base y preciosos en los mercados de referencia. El cobre en el LME y en el COMEX registró niveles que, en términos reales ajustados por inflación, superaron los máximos de 2022. El oro rompió US$3,000 la onza troy a principios de 2025 y no retrocedió de forma sostenida desde entonces.
Para entender qué significan esos precios en términos de flujo de caja, basta con un dato: cada centavo adicional por libra de cobre equivale a entre u$s35 y u$s50M anuales en EBITDA adicional para Freeport-McMoRan, dependiendo del trimestre y del tipo de cambio. Southern Copper tiene una sensibilidad comparable. Cuando el cobre sube 50 centavos —como ocurrió entre el cuarto trimestre de 2025 y el segundo de 2026— los resultados no mejoran de forma lineal: saltan.
El oro opera con una lógica diferente. Sus compradores no son industriales sino bancos centrales e inversionistas institucionales que buscan cobertura frente a la incertidumbre geopolítica y fiscal. El ritmo de compras de los bancos centrales de China e India durante 2025 sostuvo el precio en niveles que hacen rentables proyectos que a US$1,800 la onza estaban en el límite. Eso beneficia directamente a Newmont y a Nevada Gold Mines.
El factor político: seguridad nacional como nuevo lenguaje del sector
El contexto regulatorio en Estados Unidos cambió de forma sustantiva bajo la agenda de minerales críticos que la administración Trump consolidó a partir de 2025. Designar al cobre, al oro y otros metales como activos de seguridad nacional tiene consecuencias prácticas: facilita permisos, canaliza stockpiling gubernamental y crea demanda artificial que sostiene precios domésticos por encima de los niveles de mercado libre.
Freeport-McMoRan fue una de las principales beneficiarias de esa política. Morenci y sus otras operaciones en Arizona recibieron señales regulatorias favorables que aceleraron decisiones de inversión de expansión que llevaban años pendientes. El proyecto Resolution Copper, de Rio Tinto en Arizona, también avanzó en su proceso de aprobación ambiental bajo ese paraguas de seguridad nacional, aunque aún no genera producción.
El stockpiling anticipatorio —compras gubernamentales o privadas adelantadas frente a aranceles esperados— distorsionó los flujos comerciales durante el primer semestre de 2026. Las importaciones netas de metales de Estados Unidos alcanzaron US$185,000 millones en 2025, más del doble que el año anterior. Esa demanda artificial elevó precios de referencia y mejoró los resultados reportados, pero también creó una base de comparación que las compañías deberán sostener cuando ese efecto se disipe.
Sonora y la geografía del cobre: dónde está el activo real
Southern Copper encabeza el ranking de mineras con cotización en EUA, pero sus activos están en otro país. Buenavista del Cobre, en Cananea, Sonora, produce alrededor de 450,000 toneladas de cobre al año, lo que la convierte en la mayor mina individual de cobre del mundo por capacidad instalada. Ese activo —operado por Grupo México, la matriz mexicana— es el que valuaron los analistas de Wall Street cuando le asignaron a SCCO una capitalización superior a la de Newmont.
Eso tiene una implicación directa para la economía minera de Sonora: los márgenes que captura SCCO en el mercado de Nueva York se generan en Cananea. El agua que usa, la energía que consume, la mano de obra que emplea y los conflictos ambientales que enfrenta —como el derrame de 2014 que sigue sin resolverse en su totalidad— son costos y riesgos mexicanos traducidos en utilidades que se contabilizan en dólares y se distribuyen desde EUA. Ese desajuste entre donde se genera el valor y donde se registra el retorno financiero no es nuevo, pero el tamaño de los números lo hace más evidente.
La agenda de minerales críticos entre México y Estados Unidos —formalizada en el Plan Minerales Críticos del 4 de febrero de 2026— reconoció esa interdependencia. EUA importa alrededor del 28% de su plata desde México, y una fracción significativa de su cobre refinado también tiene origen mexicano o pasa por cadenas de suministro binacionales. Para Southern Copper, el USMCA es un activo operativo, no solo un marco legal.
Newmont y la eficiencia como ventaja competitiva
La tesis de Newmont no se basa en el precio del oro solamente. La compañía ha ejecutado una reducción sostenida de costos desde la integración de Newcrest que le permitió mejorar su margen all-in incluso en trimestres donde el precio no colaboró. Nevada Gold Mines, la joint venture con Barrick que opera las propiedades del Cinturón Carlin y Cortez en Nevada, produce alrededor de 3.5 millones de onzas anuales combinadas con costos que siguen siendo competitivos frente al benchmark global.
Esa eficiencia es la que diferencia a Newmont de otras majors que también se beneficiaron del rally del oro pero con estructuras de costo más rígidas. El mercado premió esa diferencia: la acción de NEM tuvo un desempeño relativo superior al del sector en el primer semestre de 2026, y el índice GDX —que agrupa a las principales productoras de oro— registró el mejor semestre desde 2020.
La rentabilidad que se acumula — y la presión que viene
Los resultados extraordinarios de Southern Copper, Newmont y Freeport-McMoRan en el ciclo actual generan una presión inevitable: los inversionistas institucionales exigen saber qué hace la compañía con el caja adicional. Las opciones son las de siempre —dividendos, recompra de acciones, inversión en crecimiento orgánico o adquisiciones— pero el entorno regulatorio y de permisos en EUA encarece la opción de crecimiento doméstico.
Freeport-McMoRan tiene proyectos de expansión en Arizona que requieren aprobaciones ambientales que pueden tardar años. Newmont ya ejecutó su gran adquisición con Newcrest y el mercado no tiene apetito por otra operación de esa magnitud en el corto plazo. Southern Copper tiene proyectos en México —Tía María en Perú y Los Chancas— que han enfrentado resistencia social y regulatoria durante más de una década.
El dinero está. El lugar donde desplegarlo es el problema que define la próxima fase de estas compañías. Y ese problema no se resuelve con el precio del cobre ni con el del oro. Se resuelve con licencia social, con marcos regulatorios predecibles y con la capacidad de los gobiernos —en EUA, México y Perú— de ofrecer certeza jurídica en horizontes de 20 años.
Southern Copper lidera el ranking hoy porque Sonora produce cobre a costos competitivos y los precios del metal están en máximos. Si alguna de esas dos condiciones cambia, el orden vuelve a moverse. Y en un sector que mide sus ciclos en décadas, el primer semestre de 2026 es apenas un capítulo. (Minería en Línea)

 

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