Inversión minera en México crecería 30% en 2026 según CAMIMEX

Inversión minera en México crecería 30% en 2026 según CAMIMEX

o.- México. (Por Ana Herrera Fonseca). U$s6,578M. Eso es lo que representa un repunte del 30% sobre la inversión minera registrada en 2024, y la cifra que CAMIMEX proyecta para 2026 si se sostienen las condiciones que hoy alinean precio de metales, pragmatismo regulatorio y demanda global de minerales críticos. No es una promesa política. Es una proyección construida sobre datos concretos y sobre un cambio de ciclo que lleva dos años gestándose en silencio.
El punto de partida: u$s5,060M que ya rompieron récord
La inversión minera en México cerró 2024 en u$s5,060M, según el Informe Anual 2025 de CAMIMEX — un incremento del 15.9% respecto a 2023 que devolvió al sector a niveles de expansión que no se veían desde antes de la pandemia. Esa base no es trivial. Proyectar un 30% adicional sobre ese piso implica sostener el ritmo durante un año marcado por incertidumbre arancelaria, un peso volátil y un sistema de permisos que, aunque mejoró, todavía no opera a plena velocidad.
Lo que cambió entre 2023 y 2025 es estructural, no coyuntural. El gobierno de Claudia Sheinbaum adoptó desde octubre de 2024 un tono marcadamente más pragmático hacia el sector que el de su antecesor. El backlog de permisos en Zacatecas bajó de 25 expedientes rezagados a 5 en los primeros meses de 2026. El Plan México-EUA de Minerales Críticos, firmado el 4 de febrero de 2026, abrió una ventana de coordinación que ningún gobierno mexicano había formalizado antes con Washington en materia minera. Ese contexto es el que hace creíble la proyección de CAMIMEX.
Sonora y Zacatecas: dónde caerá el grueso del capital
Si la proyección se cumple, Sonora absorberá alrededor del 45% del flujo — su proporción histórica en la producción nacional. Buenavista del Cobre (Grupo México) opera como el ancla de ese estado, con expansiones de capacidad que se han ido ejecutando por fases. La Caridad sigue procesando concentrados a una escala que pocas operaciones en el continente igualan. Y Las Chispas, ahora bajo Coeur Mining tras la adquisición de SilverCrest por US$1,700 millones en 2024, representa exactamente el tipo de operación que atrae capital institucional: alta ley, bajo costo, flujo de caja positivo desde el primer trimestre completo de producción.
Zacatecas aporta otro tercio. Peñasquito (Newmont) sigue siendo la mina de oro más grande de México, pero el proyecto que más miradas tiene en ese estado es San Nicolás: la joint venture entre Agnico Eagle y Teck, con una inversión comprometida de u$s1,100M en un depósito de cobre-zinc que podría cambiar la geografía productiva del país. Si los permisos ambientales avanzan al ritmo que la desburbocratización promete, San Nicolás podría iniciar construcción antes de que termine 2026.
El cobre manda — y el precio lo justifica todo
Detrás de la proyección de inversión hay una realidad de mercado que la sostiene: el cobre cerró el primer semestre de 2026 en niveles que históricamente han detonado ciclos de expansión. La demanda estructural —vehículos eléctricos, infraestructura de energías renovables, centros de datos para inteligencia artificial— no va a desacelerarse en el mediano plazo. El déficit proyectado de suministro para 2028-2030 ya está en los modelos de todos los bancos de inversión que siguen el sector.
México produce alrededor del 3% del cobre mundial, suficiente para ser tomado en serio por los mercados pero insuficiente para mover el precio. Esa posición de precio-tomador no cambia con 30% más de inversión. Lo que sí cambia es el volumen de divisas que el sector aporta al país: las exportaciones mineras representaron u$s17,800M en 2024, sexto generador de divisas en la economía nacional. Un repunte de inversión en 2026 comenzará a traducirse en mayor producción exportable en 2027 y 2028, justo cuando el déficit global de cobre debería apretar más.
El tipo de cambio: la variable que no está en el comunicado
Ninguna proyección de inversión minera en México puede leerse sin el tipo de cambio. Las empresas que operan en el país tienen ingresos en dólares y costos en pesos — una combinación que convierte cada movimiento del tipo de cambio en un ajuste directo al margen operativo. Un peso que se deprecia reduce el costo en dólares de la mano de obra, la energía y los insumos locales, haciendo más competitivas las operaciones mexicanas frente a sus pares en Perú, Chile o Kazajistán.
La volatilidad cambiaria de 2025, sin embargo, también genera incertidumbre en los modelos de retorno de proyectos greenfield. Una empresa que evalúa invertir u$s500M en una nueva mina en Sonora no puede anclar sus proyecciones si el tipo de cambio fluctúa 12-15% en doce meses. Que CAMIMEX proyecte un 30% de crecimiento a pesar de ese ruido cambiario habla de un apetito inversor que ya descontó el riesgo — o que apuesta a que Banxico mantendrá la estabilidad suficiente para justificar compromisos de largo plazo.
Los aranceles Trump: riesgo latente sobre la cadena de suministro
El Plan de Minerales Críticos México-EUA llegó en el momento correcto: antes de que la política arancelaria de la administración Trump generara daño irreversible en los flujos comerciales de metales entre los dos países. Estados Unidos importa aproximadamente el 28% de su plata de México — una dependencia que la agenda de seguridad nacional en Washington reconoce como estratégica.
Esa dependencia es, paradójicamente, la mejor protección que tiene el sector minero mexicano frente a los aranceles. Los metales estratégicos han recibido tratamiento diferenciado dentro de la política comercial de la administración Trump, y el acuerdo bilateral del 4 de febrero ancla esa lógica en un marco formal. El riesgo no es un arancel general sobre los minerales. El riesgo es la incertidumbre que genera sobre la inversión canadiense — el principal inversor extranjero en minería mexicana —, que opera con un ojo en el TSX y otro en lo que pasa con el USMCA.
Canadá, el inversor silencioso que decide en Toronto
Las empresas listadas en la Bolsa de Valores de Toronto financian una porción sustancial de la minería junior y mid-tier en México. GoGold Resources en Jalisco, MAG Silver en Zacatecas, Orla Mining en Camino Rojo — todas capitalizan a través del TSX y todas tienen que justificar sus decisiones de inversión ante analistas que leen el riesgo político latinoamericano con más escepticismo que los analistas de la Ciudad de México.
El hecho de que CAMIMEX proyecte 30% de crecimiento en inversión no garantiza que ese capital llegue exclusivamente de fuentes tradicionales. El gobierno Sheinbaum ha explorado activamente atraer capital de Asia — japonés y coreano principalmente — hacia proyectos de minerales críticos. Esa diversificación de origen reduce la dependencia de Toronto, pero también cambia los términos de negociación: el capital asiático exige contratos de largo plazo y condiciones de estabilidad regulatoria que el marco legal mexicano todavía no garantiza con la solidez que exigen esos inversionistas.
Litio: el comodín que podría cambiar el porcentaje final
México tiene las reservas de litio más grandes del mundo — 243 millones de toneladas según las últimas estimaciones geológicas. Hoy, esas reservas no generan ni un dólar de inversión productiva. El modelo mixto que el gobierno ha comenzado a explorar para el litio es el primer reconocimiento oficial de que la estatización de 2022 no funcionó como se planeó. Si en el transcurso de 2026 se articulan los primeros contratos de inversión privada para exploración litífera, ese flujo podría empujar la cifra final de inversión bastante más allá del 30% que hoy proyecta CAMIMEX.
El litio mexicano no llegará a producción comercial en 2026. Pero la sola señal de que el capital puede entrar a ese segmento cambia el clima de inversión para toda la industria. Los mineros evalúan países, no proyectos individuales. Si el litio se abre, la percepción de riesgo para cobre, plata y oro también mejora.
400,000 empleos directos y 2.5 millones indirectos dependen de que la proyección de CAMIMEX no sea solo un número para el comunicado de prensa. Si el 30% se materializa, México habrá completado en tres años consecutivos el ciclo de recuperación más sostenido de su sector minero en dos décadas. Si el sistema de permisos vuelve a colapsar, si el tipo de cambio se desborda o si Ottawa decide redirigir capital hacia jurisdicciones más predecibles, ese porcentaje quedará como una aspiración bien intencionada que el mercado enterró en silencio. (Minería en Línea)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *