Los nuevos dueños de Transener recuperaron el 12% de lo pagado
o.- (Sofía Diamante) Edison Energía-Genneia, que compró la participación estatal por u$s 356M, cobró casi de inmediato utilidades por u$s 44 M.
El 27 de agosto, el consorcio Edison Energía-Genneia, que le compró al Estado la participación en Citelec –la sociedad controlante de Transener–, ingresó formalmente a la compañía. Ese mismo día se conformó el nuevo directorio, con representantes de Pampa Energía, de la Anses y del consorcio, y se resolvió deshacer la reserva de dividendos constituida en abril. La decisión habilitó un reparto de $ 253.536M, unos u$s 170M. Al consorcio le corresponden u$s 44M, alrededor del 12% de los u$s 356,17M que pagó por el paquete accionario.
Edison Energía es la sociedad que integran los hermanos Patricio y Juan Neuss, el fondo Inverlat (Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai) y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, del Grupo Newsan. Genneia, la mayor generadora de energías renovables del país, tiene como accionista más visible al banquero Jorge Brito, presidente del Banco Macro. Los u$s 44 M se repartieron en función de la tenencia accionaria: u$s 22 M para cada uno. Por Edison se incorporaron al directorio de Citelec Luis Galli y Patricio Neuss; por Genneia, César Rossi y Francisco Sersale.
La distribución no es nueva.
La asamblea de accionistas del 30 de abril autorizó el reparto de $ 522.590M, unos u$s 373M, de los que ahora se libera menos de la mitad. Esa asamblea se realizó dos días después de la apertura de las ofertas económicas y antes de que el ente regulador aprobara la transferencia, en junio. La votaron los accionistas de entonces, Citelec, todavía mitad estatal, Pampa Energía y la Anses. La convocatoria se había publicado el 27 de febrero, dos meses antes de que se abrieran los sobres.
La estrategia oficial detrás de esa secuencia se conoció por el portal Econojournal. “Al recomponer las tarifas de Transener a través de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) cerrada en 2025, la decisión del Gobierno fue intentar recuperar parte de ese flujo de fondos mediante un mejor precio en la privatización. Una de las acciones adoptadas en esa línea fue evitar que se liquidaran dividendos durante la primera parte del año, para que esa caja funcionara como un elemento adicional de atracción para los inversores”, explicaron a ese medio en un despacho oficial.
El razonamiento supone que cada dólar de caja se traslada al precio. Un oferente que perdió el concurso plantea que no funciona así. La información sobre los fondos acumulados figuraba en el data room y todos pudieron verla, pero la simetría de información no implica simetría de valuación. “Cuando analizamos la compra de una compañía, miramos si la caja alcanza para el giro del negocio; no se pone el foco en entrar y distribuir los fondos”, explicó esa fuente. Lo que para un oferente es plata retirable, para otro es capital de trabajo.
En el consorcio ganador rechazan esa lectura. Dicen que el pliego de la licitación internacional fijaba que el precio incluía la caja que tenía la firma en ese momento y que todos los oferentes descontaron ese saldo en sus flujos de fondos. “Comprás una empresa con deudas o con ganancias y ofrecés otro monto. Asumís el estado financiero de la compañía”, señalaron.
“No es algo significativo ni que le mueva el amperímetro a la compañía. No es el objetivo por el cual la compramos, aunque lo tuvimos en cuenta a la hora de ofertar. No estamos pagando la inversión con esa plata”, agregaron.
Sobre la posibilidad de que los accionistas anteriores hubieran definido el reparto en junio, una vez aprobada la transferencia, respondieron que en un proceso de venta resulta inusual tomar una decisión de ese tipo antes del ingreso de los nuevos socios.
Consultada por La Nación, la Secretaría de Energía sostuvo que Transener prácticamente no distribuyó utilidades durante años –entre 2001 y 2019 lo hizo cuatro veces, en perjuicio del Estado accionista– y que, con el cambio de gobierno, la decisión fue girar todos los dividendos que prudentemente se podían antes de lanzar la privatización: u$s 26M que cubrieron gastos corrientes de Enarsa. Se fijó un precio base de u$s 206 M a partir de la valuación de Citelec, que contempló la información relativa a la caja. “A partir de ese momento, no se giraron más dividendos, ya que se hubiese alterado el proceso licitatorio y afectado el valor de la compañía que se estaba vendiendo”, señalaron.
En un concurso, el precio no se fija según cuánto vale el activo para el ganador, sino cuánto necesita ofertar para superar al segundo. Central Puerto ofreció u$s 301M y Edenor, u$s 230M. La diferencia fue de u$s 55M, apenas por encima de los u$s 44M que el consorcio acaba de cobrar.
El consorcio sostiene que pagó una prima del 27% sobre el valor de mercado de la compañía a la fecha de pago y que la distribución estaba aprobada antes de su ingreso.
Transener no tiene deuda financiera y al 30 de junio mantenía compromisos de inversión de capital por $ 120.400M. En el consorcio ganador subrayan ese punto. Las empresas del sector suelen operar con un endeudamiento de entre dos y tres veces su Ebitda, entre otras cosas porque los intereses se deducen de Ganancias. Transener llega sin deuda y con capacidad de tomarla.
Nada de esto es ilegal. La venta se hizo al amparo de la ley 27.742, que declaró a Enarsa sujeta a privatización, del decreto 286/2025 y de la resolución 1050/2025 del Ministerio de Economía, que ordenó contratar a un banco público para tasar el paquete accionario. (LA Nación; Buenos Aires, 09/09/2026)
Los nuevos dueños de Transener recuperaron el 12% de lo pagado
