Los Azules apunta a mitad de 2027 para la decisión final de inversión

Los Azules apunta a mitad de 2027 para la decisión final de inversión

o.- San Juan avanza en uno de los proyectos de cobre más grandes de Sudamérica. En el Forbes Mining Summit, Michael Meding, CEO de McEwen Copper, dueña de Los Azules, detalló cómo viene el financiamiento, qué falta para arrancar la construcción masiva y por qué la Argentina electoral no lo desvela tanto como debería.
El cronograma se corrió, pero avanza. McEwen Copper ya invirtió u$s 600 M en el proyecto —”más o menos una planta automotora”, graficó Meding— y busca cerrar el financiamiento para el sanctioning definitivo. Antes hablaban de fin de este año; ahora el objetivo es la mitad de 2027. El propio empresario admitió el desvío: una nevada histórica en la cordillera, la mayor en dos décadas, obligó a recalcular los tiempos. “Nos va a tener algunos impactos en un par de meses en el desarrollo”, reconoció, aunque la lectura de fondo es positiva: la nieve recarga acuíferos y diques castigados por años de sequía, y de paso le sirve a la empresa como test de cómo responde su infraestructura en la montaña.
Crédito.
Los 240 millones de dólares en crédito recientemente conseguidos, aclaró, no financian la construcción: son el puente para llegar a esa decisión final, que incluye ingeniería de detalle y el cierre del paquete financiero completo.
San Juan, el activo invisible.
Para Meding, buena parte de por qué Los Azules es viable hoy no es geológica sino institucional: la provincia tiene una cadena de proveedores mineros formada durante más de una década, desde que otro proyecto arrancó en 2013. Eso, dice, cambia la conversación con inversores internacionales: “existe capacidad de proveedores en San Juan que me pueden acompañar, que han hecho cosas similares ya antes, y eso te cambia el discurso hacia lo positivo”. Según reportes internacionales que citó, San Juan mide mejor que Perú o Chile en percepción minera.
Elecciones: preocupa menos de lo que se cree.
Consultado sobre el riesgo electoral, Meding puso el foco en la gestión más que en el resultado: destacó la capacidad del gobierno de Milei para construir consensos legislativos pese a no tener mayoría propia, y la desregulación como facilitador de negocios. No esquivó el costo social del ajuste -habló de “destapes” en ecosistemas que antes dependían de financiamiento estatal- pero lo enmarcó como parte de un camino hacia “un país más libre, con más responsabilidad personal de cada uno”.
El cuello de botella real: exploración.
Ahí Meding fue más crítico. Argentina invierte entre 450 y 500 millones de dólares anuales en exploración, una cuarta parte de lo que invierte Canadá (3.700M), pese a compartir cordillera con Chile y Perú. La diferencia, explicó, es un instrumento fiscal llamado *flow-through financing*, que difiere impuestos para atraer capital minero incluso de inversores sin relación con el sector. La ley argentina actual, dijo, “son beneficios que para una exploradora están lejos de jugar”: no sirve de mucho una doble deducción de gastos cuando la empresa todavía no tiene ganancias que deducir.
Lo próximo en Los Azules.
Antes de la construcción masiva, el proyecto necesita definir el manejo del agua que baja de la cordillera, avanzar con permisos, y empezar obras de camino, línea eléctrica y un campamento para 2.500 personas —”una mini ciudad”— hacia 2027.
El otro desafío que remarcó es humano: la región concentra varios proyectos de gran escala (Taca Taca en Salta, Vicuña, Los Azules y El Pachón) que van a competir por la misma mano de obra calificada.
Sobre inteligencia artificial, contó que todo su personal está entrenado en herramientas como ChatGPT y Grok, y que ya la usan para clasificar los 21.000 CVs recibidos, automatizar la carga de facturas y entrenar modelos propios de geología para exploración. (El Pregón Minero)

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