El Gobierno mantiene el superávit, pero el riesgo país sube a pesar de pagar la deuda

El Gobierno mantiene el superávit, pero el riesgo país sube a pesar de pagar la deuda
o.- El recorte de los gastos del Estado llegó al 7% y fue clave para lograr el resultado.
Recaudación. El pago del impuesto a las Ganancias que se había postergado también ayudó a la mejora en las cuentas públicas.
Julio volvió a sonreír para las cuentas públicas. El Gobierno tuvo otra vez superávit primario, que alcanzó los $ 2,9 billones, y un excedente financiero de $ 244.897M, al contabilizar los pagos de la deuda. El dato, clave en la lectura que hacen los mercados para evaluar la marcha del plan económico, no impidió que el riesgo país superara los 500 puntos básicos. Lo curioso es que Argentina sigue teniendo los mejores datos fiscales de la región y al mismo tiempo, el riesgo país más alto. Para analistas, las dudas tienen que ver con que la reelección de Milei no esté garantizada.
El Gobierno nacional volvió a tener superávit fiscal en julio tras un mes en el que había registrado déficit financiero.
El dato, clave en la lectura que hacen los mercados para evaluar la marcha del plan económico, no impidió que el riesgo país volviera a la zona de los 500 puntos.
El Ministerio de Economía informó que sostuvo en julio un superávit primario de $ 2,9 billones y un excedente financiero de $ 244.897M, al contabilizar los pagos de deuda que fueron de $ 2,7 billones por los vencimientos de los bonos en moneda extranjera, a principios de ese mes.
Con el resultado de julio, el sector público nacional (que incluye la administración central pero también organismos descentralizados) acumuló en los primeros siete meses del año un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,9% del PBI y un superávit financiero de alrededor de 0,1% del producto, de acuerdo con los datos difundidos por Economía.
Una parte de la explicación sobre el superávit de julio estuvo en el gasto. Durante julio tuvo una poda de 7% interanual en términos reales.
Entre las partidas sociales, el gasto correspondiente a la Asignación Universal por Hijo (AUH) aumentó 3,8% interanual en términos reales.
Al difundir los resultados, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el resultado fiscal como uno de los elementos de la política económica del Gobierno.
En ese sentido, sostuvo que el superávit “contribuye a la estabilidad macroeconómica” y remarcó que se alcanzó junto con una reducción de impuestos.
Hubo recortes del 5% en el gasto en jubilaciones y pensiones.
Según el mensaje de Caputo, la baja de impuestos acumulada desde el inicio de la gestión se ubica “en casi 3% del PIB”.
El ministro utilizó ese dato para vincular la continuidad del resultado fiscal con el objetivo de reducir la presión tributaria, en lugar de asociarlo únicamente con una reducción del gasto.
Los datos oficiales también muestran una diferencia entre la evolución nominal y la real de las cuentas públicas.
Según el análisis de Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en los primeros siete meses de 2026 el superávit primario registró una caída real interanual de 17,6%, mientras que el superávit financiero descendió 53,6%.
El economista calculó además que, si se excluyen los ingresos provenientes de privatizaciones, la reducción real del superávit primario habría sido de 26,6% y la del resultado financiero habría alcanzado 82,2%.
Para Argañaraz, los ingresos totales acumularon una caída real interanual de 4,6%, explicada principalmente por una baja de 6% real en los ingresos tributarios.
Los recursos no tributarios, en cambio, crecieron 14% real. Del lado del gasto, el gasto primario acumuló una reducción real de 2,8%.
La consultora LCG estimó que el ajuste se concentró en el gasto social, que promedió una caída del 8% anual real, con recortes del 5% en el gasto en jubilaciones y pensiones y del 19% en programas sociales.
También se podaron las transferencias a provincias con una caída de 39% anual.
También subsidios, que retrocedieron 18% anual después de un semestre en suba por la demora en el ajuste de tarifas y mayores precios de la energía.
Y en tercer lugar, la baja nominal de las transferencias corrientes a las provincias que equivale a una caída del 39% anual real contra un año atrás.
LCG puso el foco además en el objetivo fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional.
El Gobierno se comprometió a alcanzar este año un superávit primario equivalente a 1,4% del PBI, una meta que ya había sido revisada desde el 2,2% original.
Con un resultado acumulado de 0,9% del PBI hasta julio, LCG señaló que alcanzar el objetivo anual representa un desafío mayor ante la caída sostenida de los ingresos.
Según la consultora, el cumplimiento de la meta no dependerá solo de la decisión del Gobierno de mantener la disciplina fiscal.
LCG planteó que “será la tolerancia social” la que termine definiendo la magnitud y la composición del ajuste necesario, en particular ante la proximidad de un año electoral y el escenario político que enfrenta el Gobierno.
Por cierto, en julio se acercó a la meta con el FMI y esta vez ayudó también el pago de Ganancias que había sido postergado para el resultado positivo de julio. (Clarín, Buenos Aires, 19/08/2026)

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