China y Rusia ratificaron su alianza, pero Putin dejó Beijing sin logros concretos
o.- El líder ruso canceló la rueda de prensa habitual al final de sus giras. Un gasoducto a China sigue sin definición. Sigue sin haber acuerdo para un incremento de las exportaciones de petróleo y gas con destino al gigante asiático, ni para el tendido del gasoducto a través de Mongolia, Fuerza de Siberia-2, aunque Moscú subraya que existe un “entendimiento”.
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, ratificaron ayer la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Beijing recibiera también al estadounidense Donald Trump. Pero el jefe del Kremlin terminó su visita de dos días cancelando la habitual rueda de prensa ante la falta de resultados tangibles durante sus diálogos en el gigante asiático.
“Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”, le dijo Xi a su invitado, según la agencia oficial Xinhua. Putin elogió por su lado unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”.
Ambos líderes se reunieron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o las tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos. Putin y Xi abordaron esos asuntos candentes por la tarde, alrededor de un té. Según los medios de comunicación rusos, esa reunión duró aproximadamente una hora y media, tras lo cual Putin se dirigió al aeropuerto.
Ambos países subrayaron la necesidad de “retomar el diálogo y las negociaciones lo antes posible” en Oriente Medio, según la declaración conjunta publicada por el Kremlin.
En ese texto común, Putin y el líder chino pidieron diálogo en Irán y condenaron los ataques de EE.UU. e Israel, y presidieron la firma de otra veintena de acuerdos, pero Moscú no logró lo que había venido a buscar.
Sigue sin haber acuerdo para un incremento de las exportaciones de petróleo y gas con destino al gigante asiático, ni para el tendido del gasoducto a través de Mongolia, Fuerza de Siberia-2, aunque Moscú subraya que existe un “entendimiento”.
El jefe del Kremlin insistió en que Rusia está dispuesta a garantizar “un suministro seguro e ininterrumpido” de hidrocarburos y carbón a todo el mundo, ahora que el estrecho de Ormuz ha bloqueado parte de las importaciones chinas de gas licuado.
El Gobierno ruso también subrayó que tiene planes de ampliar los proyectos energéticos conjuntos con China, pero no concretó a qué se refería, aunque a Beijing viajaron los jefes de la petrolera Rosneft y el consorcio gasístico Gazprom.
En cuanto a la guerra en Ucrania, la declaración conjunta recoge la visión “positiva” que tiene Rusia de “la posición objetiva e imparcial” de China respecto al conflicto.
Sonriente, el presidente chino recibió a Putin con un cálido apretón de manos al pie de las escaleras del Gran Salón del Pueblo, sede del poder en el corazón de la capital.
Ambos escucharon sus himnos, pasaron revista a una guardia militar y a un grupo de niños que saltaban al grito de “bienvenido, bienvenido” y agitaban banderas de ambos países. Luego resonó una salva de cañones, en una puesta en escena muy similar a la de la pomposa bienvenida que el jefe de Beijing le diera al presidente Trump. (Clarín, Buenos Aires; 21/05/2026)
China y Rusia ratificaron su alianza, pero Putin dejó Beijing sin logros concretos
