CAEM: la minería argentina entra en una etapa de consolidación

CAEM: la minería argentina entra en una etapa de consolidación

o.- Además, necesita continuidad para transformar recursos en proyectos.
La minería argentina atraviesa una etapa de consolidación en la que los avances registrados durante las últimas décadas comienzan a traducirse en proyectos con potencial para modificar el perfil productivo del país. Para Alejandra Cardona, directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), el desafío ahora es generar las condiciones necesarias para que ese proceso pueda sostenerse en el tiempo.
Durante su participación en Ámbito Debate sobre Energía y Minería en el panel “Energía y Minería, horizontes futuros: ¿qué se viene para Argentina?” , Cardona destacó que el desarrollo minero argentino es relativamente reciente si se lo compara con otras actividades extractivas.
Si bien existen operaciones con una larga trayectoria, el impulso más fuerte de la minería moderna comenzó a partir de las últimas décadas, acompañado por un marco normativo que permitió ampliar las tareas de exploración.
Ese proceso exploratorio es, para la ejecutiva, el que explica buena parte de las oportunidades que actualmente aparecen en el sector.
Argentina cuenta hoy con una producción consolidada de plata y una posición relevante en el mercado internacional del litio, mientras que el cobre aparece como la gran posibilidad de expansión. El país podría convertirse en un proveedor relevante a nivel mundial si los proyectos actualmente en desarrollo logran avanzar hacia la producción.
Una concentración de proyectos que genera una oportunidad
Uno de los elementos que Cardona considera particularmente significativo es la concentración de grandes proyectos de cobre en la región andina.
La existencia de varios proyectos de escala mundial en una misma región constituye, según explicó, una situación poco habitual a nivel internacional y coloca a la Argentina ante una oportunidad que podría modificar la dimensión de su sector minero.
Pero, para que ese potencial se transforme en producción no alcanza con contar con recursos geológicos.
El principal requisito, según Cardona, es sostener las condiciones que actualmente permiten avanzar con las inversiones y evitar cambios bruscos de orientación. La minería requiere períodos prolongados de exploración, desarrollo y construcción, por lo que la previsibilidad adquiere una importancia particular.
En ese sentido, planteó la necesidad de que la minería y la energía sean consideradas actividades estratégicas dentro de la matriz productiva argentina y que exista continuidad en las políticas destinadas a promover su desarrollo, más allá de los cambios de gobierno.
Competir no es solamente una cuestión tributaria
La discusión sobre la competitividad minera suele concentrarse en la carga impositiva y en los incentivos a la inversión. Para Cardona, sin embargo, la capacidad de Argentina para competir por capital internacional depende de un conjunto mucho más amplio de factores.
Infraestructura, proveedores, disponibilidad de capital humano y conectividad entre las distintas regiones forman parte de las condiciones que deben acompañar a los proyectos.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), señaló, contribuye a mejorar las condiciones para que Argentina pueda competir con otras jurisdicciones mineras. Pero el desafío excede el régimen de promoción: se trata de construir un entorno capaz de sostener inversiones que tienen plazos de desarrollo particularmente extensos.
La exploración constituye, en este escenario, un componente central.
Cardona recordó que una proporción muy pequeña de los proyectos exploratorios termina convirtiéndose en una operación productiva. Explorar no significa solamente encontrar mineral: también permite determinar si un proyecto puede ser viable desde el punto de vista económico, técnico, social y político.
Por eso, la consolidación de la minería requiere mantener activa la exploración y generar condiciones para que los proyectos puedan atravesar todas las etapas hasta llegar a producción.
El capital humano como parte de la infraestructura minera
Otro de los desafíos que comienza a adquirir mayor relevancia es la formación de trabajadores y profesionales.
Cardona destacó que Argentina cuenta con una base educativa importante, una red de escuelas técnicas y universidades que están comenzando a adaptar su formación a las nuevas demandas de la actividad minera.
A esto se suma el trabajo de las propias empresas, que desarrollan programas de capacitación de acuerdo con las necesidades específicas de sus proyectos.
Para la directora ejecutiva de CAEM, la discusión debe plantearse con una mirada de largo plazo. Los grandes proyectos que hoy se encuentran en etapas de desarrollo podrían alcanzar su plena madurez dentro de varias décadas, y quienes estarán al frente de esas operaciones serán, en muchos casos, los jóvenes que actualmente están atravesando sus primeros años de formación.
La pregunta, entonces, no es solamente cuántos trabajadores necesita hoy la minería, sino qué capacidades tendrá que tener la fuerza laboral que conducirá los proyectos del futuro.
Una industria que necesita construir alrededor de las minas
El crecimiento minero también tendrá efectos sobre proveedores y economías regionales.
Para que los proyectos puedan desarrollarse será necesario contar con empresas capaces de prestar servicios, infraestructura adecuada, conectividad, financiamiento y condiciones que permitan a las pequeñas y medianas empresas integrarse a las cadenas de abastecimiento.
En este punto, la infraestructura aparece nuevamente como un factor decisivo. El desarrollo minero no puede pensarse de manera aislada del territorio en el que se desarrolla: caminos, energía, servicios, vivienda, salud y educación forman parte del ecosistema necesario para sostener nuevas operaciones.
La minería, por lo tanto, puede convertirse en un motor para desarrollar capacidades que trasciendan al propio sector.
Del potencial a la consolidación
La mirada de CAEM plantea una diferencia importante respecto de la etapa anterior de la minería argentina.
El país ya no se encuentra solamente frente a la posibilidad de descubrir recursos. Después de años de exploración y desarrollo, existen proyectos capaces de modificar la escala de la actividad.
El desafío ahora es lograr que ese potencial se transforme en una industria minera consolidada.
Para Cardona, eso requiere continuidad, previsibilidad, infraestructura, proveedores, capacitación y condiciones competitivas para atraer inversiones.
La oportunidad minera argentina, en definitiva, no dependerá únicamente de la cantidad de recursos que existen en el subsuelo. También dependerá de la capacidad del país para construir las condiciones que permitan desarrollarlos de manera sostenida durante las próximas décadas. (El Pregón Minero)

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