YCRT ya es Sociedad Anónima En medios nacionales

YCRT ya es Sociedad Anónima En medios nacionales

El interventor dijo que el Estado cubrirá los sueldos durante la transición
o.- El Calafate. (Mariela Arias) “Tenemos el compromiso hasta que nos podamos ordenar”, afirmó Gordillo Arriagada, hombre de confianza del gobernador Vidal.
“No es cierre ni vaciamiento, no se transforma, el decreto lo que hará es crear por primera vez la empresa y será una sociedad anónima”, aseguró anoche a Carlos Gordillo Arriagada, La Nación actual interventor de Yacimiento Carboníferos Río Turbio (YCRT), la empresa ícono del kirchnerismo que se encuentra intervenida desde el año 2002, cuando el presidente Eduardo Duhalde le sacó al empresario Sergio Taselli el control de la empresa privatizada.
El funcionario nacional aseguró que la futura sociedad anónima mantendrá un 51% de las acciones en manos del Estado y el 49% de las acciones en manos privadas. Actualmente la empresa tiene un déficit que va entre los 7000 y $ 7500 M mensuales. “Tenemos el compromiso de que el Estado va a seguir manteniendo los sueldos hasta tanto podamos ordenar el plan productivo y sostener la empresa”, afirmó el interventor.
Desde 2002, la empresa y, sobre todo, la comunidad de localidades de la cuenca carbonífera cuya economía de enclave depende de los yacimientos de carbón navegaron en aguas turbulentas, donde hubo tragedias, marchas multitudinarias, partidas millonarias, déficits idénticos y denuncias de corrupción por el manejo poco transparente de los fondos durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. El anuncio de anoche no tomó por sorpresa ni a los gremios ni a las autoridades provinciales: hace meses que se esperan los detalles de cómo se avanzará en la privatización.
La buena sintonía entre el gobernador Claudio Vidal y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, permitió que el anuncio fuera lo menos traumático posible, y el cambio quedó reflejado cuando, en octubre pasado, el interventor designado por el Estado nacional fue Gordillo Arriagada, un hombre de Vidal, quien ya había realizado un trabajo de saneamiento en la empresa estatal provincial Servicios Públicos Sociedad del Estado.
Mientras desde el gobierno provincial esperarán unas horas para expresarse sobre el decreto, el interventor dio algunos detalles sobre el presente y futuro de la empresa y aclaró que no participó directamente del decreto –fue la Agencia de Transformación de Empresas Públicas–, pero aportó información solicitada y propuestas sobre el futuro de la empresa.
“Desde el inicio, el gobernador Vidal le propuso al jefe de Gabinete generar un plan de reactivación productiva, para poder avanzar en él. Fuimos saneando la empresa desde que asumimos en el cargo para prepararla para lo que se viene”, afirmó, en diálogo telefónico.
Entre los detalles del saneamiento, el funcionario señaló que se avanzó sobre deudas tributarias por $ 22.000 M que había con la ex-AFIP. “Generé un plan de pago, hicimos un primer pago y ahora pagamos cuotas. Solucioné la deuda que dejaron los cuatro interventores anteriores. Pudimos avanzar en acuerdo con la Secretaría de Energía para sanear el CUIT de la empresa”, dijo.
En enero, una subasta realizada a través del Banco Ciudad para lograr colocar en el mercado 30.000 toneladas del carbón había quedado trunca. Gordillo Arriagada dijo que en los últimos días se avanzó con un plan de venta con uno de los dos oferentes que se habían presentado a la subasta. “Lo íbamos a comunicar cuando el carbón esté ya despachado, pero lo cierto es que ya está vendido y próximo a partir, comprado por la empresa Biomass, de España. Ya están acopiados en el puerto de Punta Loyola”, afirmó el interventor.
Sobre el articulado del decreto, Gordillo Arriagada dijo que la nueva estructura jurídica tendrá directores tanto del lado energético como del lado minero, confirmó que el 51% de las acciones deberán ser estatales, pero que podrían ser tanto del Estado nacional como provincial o municipal. Agregó que habrá novedades en cuanto a las transferencias tanto de bienes de uso como de inmuebles.
“Estamos creando una sociedad anónima desde cero, serán integrados los bienes. Todo adentro, puede haber unidades productivas. Todos los bienes estarán dentro de la SA”, detalló. La empresa cuenta con 2050 empleados activos, luego de que 200 empleados se retiraran o acogieran a la jubilación.
“Con los pasivos tenemos un compromiso: el pago de un complemento para ciertos jubilados que no lleguen el 82% móvil y logramos que los gremios firmen la creación del fondo compensador que se integre con el mismo aporte de los trabajadores”, explicó.
Entre los futuros pasos de la puesta en marcha de la nueva sociedad anónima, la intervención espera poner en marcha al menos un módulo de 120 megavatios de la usina termoeléctrica, para lo cual se estima que necesitarán 30 millones de dólares. “Con un módulo activo, podríamos vender energía y recaudar entre 3 y 4 millones de dólares por mes”, detalló. (La Nación, Buenos Aires, 24/02/2025)

Las claves de una firma en emergencia
o.- El Gobierno piensa en concretar una venta parcial de YCRT, que genera pérdidas y vende poco.
Pérdidas millonarias
El déficit operativo de YCRT al tercer trimestre de 2024 era de $ 62.565M, según la Sigen. el tesoro nacional la auxilió con $ 53.837M. con esa asistencia, el resultado fue negativo por $ 8728 M en los primeros nueve meses del año pasado. en el Gobierno estiman que cerró 2024 con un rojo de entre 80 y 100 millones de dólares.
Sin compradores para el carbón
La empresa intentó hacer caja con una subasta el mes pasado, en la que ofreció 30.000 toneladas de carbón, en una operación con el Banco ciudad. Fracasó porque no hubo oferentes. el interventor afirma que esa venta se concretó luego y se anunciará en breve. Fuentes gremiales atribuyen la falta de ventas a mala administración.
Pablo Gordillo Arriagada (interventor de YCRT)
La idea es la privatización parcial, con una figura que mantenga la mayoría accionaria en manos del Estado, con participación de gremios y trabajadores”. (La Nación, Buenos Aires, 24/02/2025)

El Gobierno convirtió a Yacimientos Carboníferos Río Turbio en sociedad anónima y otros 60 organismos podrían seguir el mismo camino
o.- (Cecilia Devanna) La mina de carbón santacruceña es parte de las empresas autorizadas a ser vendidas por la Ley Bases; pero la Casa Rosada insistirá en desprenderse de otras compañías
Tras hacerlo con el Banco Nación, el Gobierno dispuso la transformación de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) en una sociedad anónima y otros 60 organismos podrían seguir el mismo camino. La medida fue publicada en el Boletín Oficial el lunes a la medianoche en el decreto 115/25.
Con esto, la empresa nacional ubicada en Santa Cruz está un paso más cerca de ser privatizada, algo que está contemplado en la Ley Bases. YCRT es una de las nueve empresas –el Gobierno había propuesto 41– que quedaron en la lista de privatizables.
Se pretende que la usina tenga un peso decisivo en el sistema productivo de Santa Cruz
Si bien el paso de YCRT de sociedad del Estado en sociedad anónima es uno más en la larga lista que tiene el Gobierno, desde Balcarce 50 hubo recaudos especiales con el gobierno provincial, que encabeza Claudio Vidal. El santacruceño tiene buena sintonía con la jefatura de Gabinete, a cargo de Guillermo Francos, y su administración fue informada previamente sobre el decreto que se publica este lunes, según explicaron fuentes de la Casa Rosada.
YCRT es un ícono del kirchnerismo en Santa Cruz y también eje de fuertes controversias por su funcionamiento deficitario y las inversiones millonarias que recibió durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. Su caso tiene poco que ver con el Banco Nación, cuya transformación fue comunicada sorpresivamente por el Gobierno en medio de un raid de anuncios que buscaron quitar el foco de atención sobre el escándalo de la criptomoneda $LIBRA. (La Nación, Buenos Aires, 24/02/2025)

Una mina de corazón negro que desde hace décadas no se puede sostener sin millonarios subsidios
o.- (Diego Cabot) En los primeros 9 meses de 2024, YCRT vendió carbón por $ 333M, pero necesitó aportes del Estado por $ 53.837,7M; la provincia de Santa Cruz podría ser un interesado en quedarse con el yacimiento.
En el extremo sur de la Patagonia hay una montaña de corazón negro que tiene más túneles que la Ciudad de Buenos Aires. Debajo de las calles porteñas se cavaron 56,7 kilómetros desde 1913 para que circule el subterráneo, extensión que llega a 70,7 kilómetros si se suman los talleres y el Premetro. A 2700 kilómetros del Obelisco, en Río Turbio, las galerías negras de la mina de carbón tienen 72 kilómetros en su totalidad.
Semejante estructura de la cuenca carbonífera más grande de la Argentina recaudó $ 333 M por la venta del mineral al mundo en los primeros nueve meses de 2024; en ese período fueron necesarios $ 53.837,7 M para pagar los costos operativos, especialmente, los sueldos del personal.
Esos números rojos, que surgen de la Oficina Nacional de Presupuesto, estarán en el primer renglón que mirarán los eventuales interesados en comprar Yacimientos Carboníferos Río Turbio, la mina ubicada en la provincia de Santa Cruz, una vez que el Gobierno decidió someter la estructura a un cambio societario para pasar a ser de una empresa estatal a una sociedad anónima.
El cambio de encuadre legal no implica, per se, ninguna cosa más que eso. Pero, según confiaron fuentes oficiales de Casa Rosada, el propósito es vender el activo que, a grandes trazos, está integrado por el yacimiento, una vieja usina Skoda que daba electricidad a la cuenca y la central térmica, inconclusa, sospechada y millonaria, que debía alimentarse a carbón y entregar energía a la red interconectada federal.
Ahora bien, con semejantes números, ¿es posible que hayan compradores? Pues eso parece. El interesado más importante es el gobierno de la provincia de Santa Cruz, que siempre mira con inquietud qué pasa en ese último mojón argentino antes de cruzar a Chile, a la altura de Puerto Natales. Sucede que la cuenca que conforman Río Turbio, 28 de Noviembre y Julia Dufour es un lugar que vive de dos actividades centrales: la administración pública y la mina de carbón. Hoy ambas están en difíciles condiciones de solventar. El cierre de la mina podría generar una enorme crisis social.
La historia moderna de la mina empezó con el peso de la muerte y con la carga de la culpa. En 2004, catorce mineros murieron por un incendio en una de las galerías. Néstor Kirchner, el hijo pródigo de aquella meseta patagónica, decidió acallar las voces que lo criticaban. Desde entonces jamás se escuchó un “no” para los reclamos de los mineros. Los millones llegaron mensualmente y los beneficios también. La jornada laboral se redujo de ocho a seis horas por turno y se dejó de trabajar los sábados. Los mineros se repartieron el día en cuatro turnos rotativos diarios. Todos en la zona quieren ser empleados de YCRT.
El kirchnerismo llenó de dinero y de promesas la cuenca. La mina de carbón funciona casi marginalmente desde aquel 2004. La producción se cayó ante la falta de un mercado para venderle la producción. Era una fábrica de casettes en épocas de MP3. Kirchner decidió mantener la producción y, para darle sentido, inició la construcción de una central térmica que consuma el combustible de la mina. De regreso a aquella metáfora, se construyó un grabador para que funcionen las cintas.
Pero el tema es que a la luz de aquella solución se consumó la corrupción más rancia. A través de YCRT se canalizó dinero que terminaba en manos de unos pocos. Julio De Vido terminó preso por esta causa, después de que en la Cámara de Diputados aprobaran su desafuero. También procesaron a Roberto Baratta, Juan Carlos Lascurain, extitular de la Unión Industrial Argentina (UIA); Jorge Mayoral, exsecretario de Minería, y Atanasio Pérez Osuna, exintendente de Río Turbio y exinterventor de YCRT.
Durante años se compró silencio con dinero. Todos contentos con sueldos de privilegio y contrataciones a raudal. Se duplicó la dotación y la producción no llegó jamás a un volumen que hiciese rentable la operación.
La central térmica tampoco se inauguró nunca. Más aún, en 2015, antes de dejar el poder, se prendió una caldera sólo para que Cristina Kirchner tenga su acto de campaña. Se rompieron varias cosas por aquel capricho electoral.
Desde entonces, jamás se avanzó en ningún proyecto sustentable. Pasaron administraciones polémicas como la de Aníbal Fernández, al inicio del cuarto gobierno kirchnerista que comandó Alberto Fernández, o la que terminó en septiembre pasado, a poco de empezar, cuando el presidente Javier Milei echó a Thierry Decoud, entonces interventor de Yacimientos Río Turbio, en medio de un escándalo de pedido de coimas.
De acuerdo a lo que informó la Sindicatura General de la Nación, en una auditoría que pidió el gobierno de MIlei y a la que La Nación accedió, se verificó “la carencia de un Plan Estratégico, de planes operativos y de inversión, de un plan de compras y contrataciones y de manual de organización con misiones y funciones, debidamente formulados y aprobados”.
Además, había “falta de planificación presupuestaria e inconsistencias en el registro de la ejecución contable-presupuestaria”. Obviamente, como se dijo, ”la operatoria de YCRT no resulta suficiente para solventar su gestión, debiendo recurrir a la ayuda financiera del gobierno nacional”.
Para el final, la Sigen recuerda que “el yacimiento mantiene importantes deudas de tributos nacionales y de la seguridad social de larga data con sus respectivos intereses, habiéndose adherido a planes de facilidades de pago; también tiene deudas con la Agencia Santacruceña de Ingresos Públicos y de tributos municipales”.
Ese es el panorama con el que tendrá que convivir el eventual comprador del complejo. ¿Habrá interesados? No parece que tantos, pero con uno alcanza. (La Nación, Buenos aires, 23/02/2025)

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