Entusiasmo entre los gobernadores por la señal que deja el evento
o.- (Guido Carelli Lynch) Los mandatarios, de diferentes colores políticos, destacaron que es clave generar confianza para atraer inversiones. No se reunieron a solas con el Presidente.
Facundo Gómez Minujín, el CEO del JPMorgan en la Argentina acababa de despedir a Javier Milei, quien minutos antes había hablado frente a potenciales inversores y despotricado otra vez contra algunos de los empresarios más grandes de la Argentina. “Haber visto juntos a gobernadores de partidos distintos y que pensaban relativamente parecido fue uno de los mejores momentos de la Semana Argentina en Nueva York”, sostuvo en las escalinatas del modernísimo edificio espejado que la institución inauguró sobre Park Avenue, a pocas cuadras del mítico Edificio Chrysler y de la imponente Grand Central.
Paradójicamente, el Presidente se fue de los Estados Unidos sin reunirse a solas con los mandatarios provinciales. “Casi no hubo contacto”, graficó uno de ellos. Milei apenas se tomó una foto e intercambió palabras de ocasión con su hermana y cinco de los once mandatarios provinciales que llegaron a esta ciudad, Gustavo Sáenz, Alfredo Cornejo, Juan Pablo Valdés, Marcelo Orrego y Carlos Sadir. No hubo mayor intimidad, porque el Presidente no quiso.
A pesar de la falta de cercanía, todos los gobernadores que viajaron a Manhattan coincidieron en que nada alcanzó para opacar la potencia de una postal ecuménica en términos políticos. “Esto es un círculo virtuoso entre la oportunidad del Gobierno y eso es muy bueno para el Estado nacional también, que se demuestre que la Argentina productiva quiere apoyar”, sostuvo Rolando Figueroa.
El gobernador de Neuquén es una pieza central de Vaca Muerta, el activo argentino que más interés despierta en el mundo y a la mayoría de los 400 inversores -entre los 128 CEOs, 42 fundadores de empresas, 26 chairman y sus respectivos staffs- que estuvieron en el auditorio del banco.
Un dirigente provincial que supo ser aliado de Cristina Kirchner sinceró que esta muestra de gobernabilidad con mandatarios provinciales de todos los colores nunca se dio en 43 años de democracia.
La apreciación de Gómez Minujín, titular de la filial en Argentina de la banca que calcula el Riesgo País, el indicador atado a la Argentina desde la crisis de 2001, no fue casual. A Milei le pidieron gobernabilidad, la prometió y la trajo junto con un paquete de leyes que el mercado ve con buenos ojos.
Los mandatarios provinciales de diferente signo político accedieron a compartir un encuentro de alta exposición en la capital financiera del mundo para “construir confianza”, como explicitó Manuel Adorni -con esas exactas palabras- en el sobrevendido cóctel en el Consulado argentino en Manhattan la noche del lunes.
La mayoría de los gobernadores evitó criticar al Presidente por sus sobre los industriales argentinos. “Siempre el conflicto garpa. Más allá de las apreciaciones; acá se habló de la importancia de que las provincias de diferente partido político estén acompañando al Estado nacional. Es la centralidad del encuentro. El resto son discusiones coyunturales. El encuentro es de largo plazo. Hay que consolidar las inversiones”, señaló el mandatario de Chubut, Ignacio Torres.
El joven cuadro del PRO, que viajó a Nueva York en búsqueda de inversiones para el desarrollo de uranio en su provincia, habló con Clarín en una pausa de su agenda que compartió con otros dos ejecutivos provinciales, Raúl Jalil, de Catamarca; y Marcelo Orrego, de San Juan. Los exponentes de la mesa del litio y de la mesa del cobre respectivamente evitaron criticar al Presidente.
Solo el mendocino Alfredo Cornejo, ante la consulta de este diario, se diferenció de sus pares. “La generalización de que toda la industria argentina se aprovecha del mercado cautivo no es positiva. Hay muchas preparadas. No soy partidario de las generalizaciones y lo manifesté cuando el Presidente dijo que los gobernadores éramos gastadores seriales”, consignó el cacique radical, el único de los asistentes que se alió a LLA en las elecciones y el único que no tiene reelección habilitada para 2027.
El gobernador de una provincia petrolera advertía que las reflexiones del Presidente difícilmente ayuden para atraer inversiones, pero señaló que el salto diferencial solo llegará con flujos externos.
El cordobés Martín Llaryora fue uno de los primeros en retirarse de la casa central del JPMorgan. Tenía una reunión en la Universidad de Cornell Tech, en Roosevelt Island. Llamó la atención que entre los asistentes estaba la senadora Carolina Moisés, que se referencia en el salteño Sáenz y acaba de convertirse en vicepresidenta segunda del Senado tras partir el bloque peronista. (Clarín, Buenos Aires, 11/01/2026)
