Doble comando y tres meses caóticos
o.- (Walter Schmidt) El cálculo falló por varios meses. Al gobierno de Javier Milei no le alcanzó con bajar la inflación y controlar las calles de las protestas para ganar una elección clave como la bonaerense. Y nadie sabe cómo hará para asegurarse que el triunfo, que se descuenta que ocurrirá a nivel nacional en octubre, sea lo suficientemente holgado para ostentar fortaleza hacia dentro, pero en particular como mensaje a los inversores.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, admitió a Clarín que el Gobierno recibió un “golpazo”, que nacionalizar la campaña provincial fue un error y adjudicó el traspié al funcionamiento del aparato peronista. Lo que nadie puede asegurar es que, si se logró nacionalizar y el voto respondió a la lógica Milei sí o Milei no, ¿por qué cambiarían de opinión los bonaerenses en un mes y medio con Kicillof a la cabeza? ¿Por qué el aparato del PJ sería menos efectivo?
Tampoco hay certezas si la discusión electoral hoy es netamente económica, o si otros factores impactan en la performance del Gobierno como el desgaste del discurso intolerante con sectores vulnerables como los discapacitados o la percepción de corrupción en una gestión que venía a acabar con los curros. Lo peor que le puede ocurrir a una administración que enarbola las banderas del cambio es que el electorado comience a creer que es más de lo mismo, que ponga en duda su confiabilidad.
En la reacción que tuvo el mundo libertario frente a la derrota provincial se vislumbró, en la semana que pasó, el esquema de doble comando que funciona en el Gobierno: Javier Milei abocado a la reacción de los mercados y a blindar la política económica, y Karina Milei bloqueando cualquier movimiento brusco en el entramado político que lidera.
El lunes parecía que se adelantaba una renovación en el Gabinete -Patricia Bullrich y Luis Petri irán al Congreso-, que podría haber nuevas incorporaciones -Rodrigo de Loredo, Juan Carlos Romero- y que la peor parte se la llevaban Lule Menem y Martín Menem. Pero fue Karina la que le puso freno de mano, y determinó que salvo el ascenso a ministro de Lisandro Catalán, todo quedara igual.
Si bien el foco está puesto en que aún falta un mes y medio para la elección legislativa y nadie sabe en qué condiciones llegará la administración libertaria, en la Rosada algunos están más preocupados por los tres meses que faltan hasta el recambio de diputados y senadores del próximo Congreso. Es demasiado tiempo para un Ejecutivo que en lo que va del año -como publicó Clarín- ha perdido 40 debates parlamentarios con leyes aprobadas por la oposición y vetadas por el Presidente.
Un caso es el de la ley de más fondos para la discapacidad -tema que le ha hecho perder al Gobierno bastantes votos- que decidió promulgar luego de ser ratificada por la oposición en el Congreso sorteando el veto.
Es demasiado alto el costo que paga el oficialismo por la situación de familias con personas con discapacidad que han visto el deterioro de la ayuda. El Gobierno ha decidido que ese costo también lo pague la oposición y diga de dónde deberían salir los fondos para aplicar la ley.
La relación con los gobernadores también está a prueba. Milei no los quiere ahora de enemigos. Pero busca acuerdos en base a promesas o resarcimientos. Y hay gobernadores que ya no le creen.
Milei se abocó a la reacción del mercado y Karina, a frenar cambios. (Clarín, Buenos Aires, 15/09/2025)
