Sondean a las petroleras sobre si volverían a una Venezuela sin Maduro
o.- Desde el miércoles, la Casa Blanca ha hecho la consulta a varias empresas. Al parecer, se negarían por el bajo precio del crudo y debido a la inestabilidad política.
El Gobierno de Estados Unidos ha tocado la puerta de petroleras estadounidenses desde el último miércoles para preguntarles si volverían a trabajar en Venezuela en un hipotético escenario de salida del poder del presidente Nicolás Maduro, según informó el medio especializado Político.
La Casa Blanca del presidente Donald Trump ha llevado a cabo estos contactos a través del Departamento de Estado y de un exejecutivo de PDVSA, la estatal petrolera venezolana. Las compañías estadounidenses no respondieron de manera favorable, señalando -entre otras razones para excusarse- el bajo coste del precio del barril de petróleo y la inestabilidad política en el país sudamericano, según indicaron tres fuentes anónimas a Politico. No hubo reacción por el momento desde la Casa Blanca.
En los últimos días, Trump ha escalado su retórica hacia Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. El miércoles pasado, el presidente dijo a la prensa que EE.UU. quiere de vuelta los derechos petroleros que las empresas norteamericanas tenían en Venezuela. Según Trump, Venezuela robó propiedades petroleras a Estados Unidos. Ese día, el subjefe de gabinete de la
Casa Blanca, Stephen Miller, aseguró que EE.UU. creó la industria petrolera de Venezuela y calificó su nacionalización como “el mayor robo registrado de riqueza y de propiedad estadounidense”.
Pero estas acusaciones son rechazadas de plano por los historiadores que conocen el tema. Por empezar, el crudo es propiedad del Estado venezolano como parte de una herencia inalienable desde sus épocas de colonia de España en los siglos XV-XVI. En segundo lugar, la industria petrolera venezolana fue nacionalizada el 1 de enero de 1976, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, y se reservaron los derechos de exploración y explotación de los yacimientos del país a PDVSA. Esa nacionalización no fue hostil ya que el gobierno pagó todas las indemnizaciones correspondientes. Por esa razón, desde hace décadas las empresas de EE.UU. han vuelto a trabajar con sucesivos gobiernos venezolanos.
En 2007, el entonces presidente Hugo Chávez modificó las reglas sobre la industria petrolera para obligar a las transnacionales a convertirse en socias minoritarias de PDVSA o retirarse del país. A pesar de la tensión entre Washington y Caracas, la empresa estadounidense Chevron opera en Venezuela asociada con PDVSA gracias a una licencia del Departamento del Tesoro que la exime de las sanciones impuestas al crudo venezolano.
Aunque estos son los hechos, Trump insiste en contar su propia versión. Y sin ninguna evidencia.
Durante su primer mandato, el republicano impuso unas fuertes sanciones a la autocracia chavista, incluyendo contra la industria petrolera, atacando el principal producto de exportación del país y la más importante fuente de ingresos. Las confiscaciones de barcos con crudo se suman a la creciente presencia militar de EE.UU. en el Caribe, que incluye el bombardeo de 28 lanchas que salen de Venezuela -acusándolas sin presentar evidencias de transportar droga-, que ya ha dejado al menos 104 muertos con dos sobrevivientes. (Clarín, Buenos Aires, 22/12/2025)
