Perú tarda hasta 24 meses en aprobar exploración minera frente a dos semanas en Canadá
o.- Perú. (Por Agustín de Vicente). El Perú enfrenta una brecha crítica en competitividad regulatoria para atraer inversión en exploración minera. Mientras que en Canadá una autorización de exploración toma entre dos semanas y dos meses, en el país andino el mismo trámite puede extenderse entre 12 y 24 meses, alertó José Vizquerra, presidente de proEXPLO 2028.
Esta diferencia temporal representa una desventaja estratégica en un contexto de fuerte competencia internacional por capital para desarrollar nuevos proyectos mineros. Vizquerra explicó que los inversionistas ya no evalúan únicamente el potencial geológico de una jurisdicción, sino también la predictibilidad y duración de los procedimientos administrativos necesarios para poner en marcha operaciones.
El impacto es particularmente severo para las empresas junior de exploración, que financian sus operaciones por etapas mediante capital de riesgo. Estas compañías deben asumir gastos permanentes en planillas mientras aguardan autorizaciones para iniciar perforaciones, lo que puede significar “dos años pagando sin perforar”, según Vizquerra. Esta presión financiera las incentiva a priorizar jurisdicciones con procedimientos más ágiles.
Propuesta de reducción a seis meses
Frente a este escenario, Vizquerra planteó reducir inicialmente a seis meses el plazo para obtener un permiso de exploración minera en el Perú, con aspiración de llegar a cuatro meses. “La señal que el mercado necesita es simple: que en 180 días un permiso de exploración que hoy toma 24 meses pase a tomar seis. Mi aspiración es llegar a cuatro, pero bajar a seis ya le diría al mundo que el Perú va en la dirección correcta”, afirmó el ejecutivo.
Para lograr esta aceleración, Vizquerra propuso cuatro medidas clave: implementar una ventanilla única efectiva para procedimientos mineros, realizar evaluaciones de manera paralela en lugar de consecutiva, evitar reevaluaciones de aspectos previamente aprobados, y garantizar reglas estables durante el desarrollo de proyectos.
Actualmente, múltiples entidades intervienen en la tramitación de permisos sin articulación efectiva entre sus procedimientos. A esto se suman autorizaciones adicionales vinculadas a agua, patrimonio arqueológico, superficie e inicio de actividades, que prolongan el cronograma de exploración.
Mantener estándares sin sacrificar velocidad
Vizquerra enfatizó que acelerar los procedimientos administrativos no implica reducir estándares ambientales o sociales. “No se trata de bajar estándares. Se trata de bajar años”, precisó, dejando clara la distinción entre eficiencia regulatoria y cumplimiento normativo.
La propuesta llega en un momento crítico para la minería peruana, que requiere atraer capital exploratorio para mantener el flujo de nuevos proyectos que sustituyan yacimientos en declive. La competencia geopolítica por inversión minera en cobre, litio y otros minerales críticos hace de la predictibilidad regulatoria un factor decisivo para la industria. (Reporte Minero)
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