Para un grupo de empresas, la energía aumentó un 55% interanual

Para un grupo de empresas, la energía aumentó un 55% interanual
o.- (Sofía Diamante) La decisión de reservar el gas local para los hogares trasladó el costo del GNL importado a unidades productivas; eso elevó el monto de las facturas en los días más fríos
El precio del gas para las centrales, como la Usina Puerto Nuevo, subió un 68% interanual.
En los días más fríos del invierno, muchas fábricas apagaron las máquinas. No fue por falta de pedidos, sino porque producir se había vuelto demasiado caro. Para varias plantas de cerámica, ladrillos y otros insumos de la construcción, frenar la línea o directamente apagarla resultaba más barato que pagar la factura de la energía.
Con el invierno ya finalizado, un informe de la consultora Economía & Energía (EyE) permite medir el tamaño del golpe. Entre junio y agosto, la electricidad para los comercios y las pequeñas industrias que se abastecen a través de las distribuidoras costó u$s 146 por MWh, un 55% más que un año atrás. Para los hogares, en cambio, la suba fue de 6%, hasta u$s 100 por MWh.
La diferencia no fue casual. Con poco margen fiscal, el Gobierno decidió que el gas local, más barato, fuera a las casas, y que el gas natural licuado (GNL) importado quedara para empresas y centrales térmicas. Ese GNL pasó de unos u$s 11 a u$s 26 por millón de BTU (medida inglesa que se usa en el sector) por la guerra en Medio Oriente.
Así, el costo del gas para la demanda prioritaria –principalmente los hogares– bajó 4,7%, a u$s 4,9 por millón de BTU, mientras el sobrecosto se trasladaba a la industria y a la luz. Las familias, de todos modos, también pagaron más, ya que el precio del gas en sus facturas subió 32,8%, hasta u$s 2,9 por millón de BTU por la quita de subsidios. El Estado cubrió la diferencia entre ambos valores.
En las usinas, el precio del gas importado subió 68% interanual; el del gasoil, 40%; el del fueloil, 23%, y el del gas local, 16%. Como además quemaron menos gas propio y más combustibles alternativos, el gasto en gas importado para la electricidad se duplicó.
A eso se sumó el mayor costo de Yacyretá, la represa que la Argentina comparte con Paraguay, por la actualización del acuerdo entre ambos países, y de la electricidad importada desde Brasil. El resultado fue un costo promedio de generación de u$s 123 por MWh, 30% más que en el invierno de 2025.
Con la reforma del mercado eléctrico, cada usuario pagó según dónde compró. En el mercado spot, donde la energía se paga al precio de cada momento, sin contratos previos, el costo promedió u$s 173 por MWh, 84% más que el promedio del invierno pasado. Los grandes usuarios que firmaron contratos antes del frío quedaron a salvo y pagaron u$s 90. Pero las distribuidoras deben comprar en el spot parte de la energía de los comercios, que absorbieron ese salto.
El golpe llegó en el peor momento. La industria cayó 5,1% en julio frente a junio y apenas rebotó 1,9% en agosto. Entre enero y agosto acumuló una contracción de 2,7% según el Indec. Ya en junio, la Unión Industrial Argentina (UIA) advertía que al menos una de cada dos industrias evaluaba reducir su actividad porque no tenía margen para absorber el mayor costo del gas, y el Ministerio de Economía rechazó su pedido de compartir el sobrecosto.
En el Gobierno defendían el esquema con el argumento de que se trataba solo de unas semanas al año y de que el costo anual del gas en la Argentina es el más bajo de la región.
Caída de demanda: Las fábricas recortaron el consumo.
La demanda industrial de gas cayó 7% en el invierno, a 31Mm3/d. Entre junio y julio, mientras la producción industrial bajaba 2,9% interanual y el consumo de gas de las plantas caía 6,4%, la demanda eléctrica de los grandes usuarios creció 5,4%. Para EyE, el encarecimiento del gas habría llevado a algunas empresas a reemplazarlo por electricidad en determinados procesos.
Aun con tarifas más altas, el esquema no alcanzó para cubrir los costos. Los comercios pagaron un precio estacional de u$s 83 por MWh, 30% más que en 2025, pero cubrieron apenas el 57% del costo de su energía, contra el 67% del año pasado. La diferencia la puso el Tesoro. Los subsidios energéticos sumaron u$s 3254 M entre enero y agosto, 40% más que en igual período de 2025, y las transferencias a Cammesa, la empresa que administra el mercado eléctrico, pasaron de u$s 1591 M a u$s 2611 M
Esa cuenta podría pasar a las empresas el año próximo. El proyecto de presupuesto 2027 prevé recortar 45% los fondos para Cammesa y que los usuarios no residenciales paguen el 99,75% del costo de la energía. Si los precios se mantuvieran en los niveles de este año, EyE calcula que la tarifa final de los comercios debería subir 19%. (La Nación, Buenos Aires, 15/10/2026)

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