Nuevo Jefe de Gabinete
Con la presencia de Manuel Adorni, Diego Santilli juró como jefe de Gabinete (I)
o.- (Liliana Franco) Javier Milei le tomó juramento al nuevo ministro coordinador, con la presencia de gobernadores, dirigentes aliados y miembros del Gabinete.
El presidente Javier Milei le tomó juramento este martes al nuevo jefe de Gabinete Diego Santilli en el Salón Blanco de la Casa Rosada, con la asistencia de gobernadores, miembros del Ejecutivo y algunos dirigentes aliados. Además, destacó la presencia de Manuel Adorni, cuya salida marcó un nuevo rumbo en el Gobierno.
Luego de un tiempo, Balcarce 50 volvió a llenarse. Gobernadores, funcionarios y hasta el propio Adorni dieron el presente en el Salón Blanco y asistieron al inicio de una nueva etapa en el Gobierno. La presencia de periodistas también dio cuenta del renovado dinamismo.
El cambio de aire se dejó ver en caras aliviadas y contentas, luego de la salida de un funcionario que frenó la actividad del Gobierno.
Previo a la jura, Santilli tenía programada una reunión bilateral con su antecesor para llevar adelante la transición y, es por eso, que permaneció allí para el momento de la jura.
“Hicimos una transición ordenada y responsable y ahora me toca a mí tomar las próximas decisiones”, sostuvo el flamante ministro coordinador en diálogo con Ámbito. Consultado sobre la continuidad del equipo de la Jefatura de Gabinete, respondió que “esa es una decisión que voy a tomar en los próximos días y cuando la tenga la comunicaré”.
Por otra parte, evitó cuestionar a su antecesor y sostuvo: “Yo no tengo que juzgar la situación. A mí me toca asumir un rol que es el que el Presidente me acaba de dar. Manuel Adorni va a ir a defenderse en la Justicia sin fueros y sin privilegios”.
Luego del juramento, Milei y Santilli se fundieron en un emotivo abrazo, al cual se sumó también un visiblemente emocionado Adorni. Entre los tres, completaron una postal que graficó la transición.
La salida de Adorni generó un fuerte reacomodamiento dentro del Gobierno. Con la llegada de Santilli, la Casa Rosada apuesta a cerrar el capítulo de la anterior conducción de la Jefatura de Gabinete y abrir una nueva etapa con mayor diálogo con las provincias, los aliados parlamentarios y otros sectores con los que el oficialismo busca reconstruir puentes.
En ese marco, el flamante jefe de Gabinete aseguró que su prioridad será “trabajar mucho, seguir con las reformas, darle dinamismo a la gestión que los ministros llevan adelante, coordinar en definitiva”. “Nos toca sacar adelante lo que nosotros creemos que el país va a crecer fuertemente como lo está haciendo, pero mucho más”, afirmó.
En cuanto a los gobernadores invitados, estuvieron presentes el catamarqueño Raúl Jalil, el chaqueño Leandro Zdero, el correntino Juan Pablo Valdés, el jujeño Carlos Sadir, el mendocino Alfredo Cornejo, el neuquino Rolando Figueroa, el rionegrino Alberto Weretilneck y el sanjuanino Marcelo Orrego.
Además, figuraron como invitados el santacruceño Claudio Vidal, el tucumano Osvaldo Jaldo, el entrerriano Rogelio Frigerio, el salteño Gustavo Sáenz, el cordobés Martín Llaryora y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri.
Consultado sobre la presencia de los mandatarios provinciales, Santilli destacó el gesto y afirmó: “Venimos logrando leyes estructurales para la República Argentina que no habían sucedido en 50 años o más en nuestro país y es por un trabajo en conjunto que venimos haciendo”.
En ese sentido, agregó: “Es una linda y buena señal, pero hay que trabajar. Se viene una etapa de seguir avanzando con las reformas que hemos llevado adelante con el Presidente y con los gobernadores”, aunque aclaró que “cada provincia tiene su realidad, sus historias y su futuro”.
Finalmente, al ser consultado sobre una eventual candidatura a gobernador bonaerense, evitó hacer definiciones: “Hoy estoy ante un desafío enorme. Estoy trabajando para esto”.
Cristian Ritondo celebró la llegada de Santilli al Gabinete y ratificó una alianza entre el PRO y LLA
Cristian Ritondo, presente en el Salón Blanco, celebró la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete y aseguró que su experiencia de gestión y su vínculo con la política facilitarán la relación del Gobierno con el Congreso y los gobernadores. Además, destacó el rol que viene desempeñando el PRO desde el inicio de la gestión.
En ese marco, el diputado afirmó en diálogo con Ámbito que el partido amarillo “acompañó desde el principio” al Gobierno nacional, no solo con votos en el Congreso sino también con propuestas para los distintos proyectos oficiales. En la misma línea, sostuvo que el respaldo expresado por el vocero presidencial hacia el partido representa un reconocimiento a ese trabajo conjunto y remarcó que Mauricio Macri fue “un expresidente que acompañó a otro presidente de otro partido político en todas las medidas que tomó”.
Por último, Ritondo consideró que la salida de Manuel Adorni del Gabinete “genera otro clima” para avanzar con la agenda legislativa y aseguró que Santilli contará con todo el acompañamiento político. Además, volvió a manifestarse a favor de una alianza entre el PRO y La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, afirmó que Santilli es su “candidato a gobernador” y pidió construir un frente amplio con todos los sectores que busquen “terminar con el populismo” en el distrito.
Pablo Quirno respaldó la llegada de Santilli: “Está perfectamente elegido”
El canciller Pablo Quirno respaldó la designación de Santilli como jefe de Gabinete y aseguró que el nuevo funcionario está “perfectamente elegido”. Además, descartó que la ausencia de Javier Milei en la cumbre del Mercosur haya estado vinculada a Luiz Inácio Lula da Silva y afirmó que el Gobierno busca darle mayor flexibilidad al bloque para avanzar en acuerdos comerciales.
Quirno explicó que el Presidente no asistió a la reunión del Mercosur porque decidió permanecer en Buenos Aires para participar del recambio en la Jefatura de Gabinete. “No tiene absolutamente nada que ver con Lula”, enfatizó, y sostuvo que la ausencia fue “perfectamente excusada” ante los demás mandatarios.
Incluso reveló que durante la jornada mantuvo reuniones con el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y aseguró que “está todo perfecto” con la presidencia pro témpore del bloque. En ese marco, remarcó que los países miembro trabajan para “hacer al Mercosur lo más dinámico posible” y dotarlo de “las flexibilidades necesarias para hacer también acuerdos bilaterales”.
Consultado sobre la llegada de Santilli al Gabinete, el canciller afirmó que “es una designación que hace el Presidente, es una persona completamente capacitada y muy metida dentro de lo que es el equipo de Gobierno, así que está perfectamente elegido”.
También defendió la gestión de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete y aseguró que “ha hecho un trabajo fenomenal en el Gobierno, es una persona muy apreciada por el gabinete y por el Presidente”. Finalmente, destacó la coordinación regional que impulsa la Argentina junto a otros países latinoamericanos y señaló que ya conformaron “un grupo de una docena de países” que mantiene encuentros periódicos para fortalecer posiciones comunes. (ámbito.com; 30/06/2026-19:15hs)
Un acróbata sin muchos enemigos (II)
o.- (Joaquín Morales Solá) Santilli es un producto de la escasez de personal del mileísmo; la pregunta es si logrará acordar y “pacificar”, como promete, o si la confrontación de Milei se impondrá.
Un viejo acróbata de la política llegó, aunque no se sabe para qué, al cargo más importante del gobierno federal después del Presidente. Diego Santilli les aseguró a sus interlocutores de las últimas horas que su primera prioridad es pacificar la política en el mismo país que su presidente la irrita y la aturde. ¿Podrá? ¿Cumplirá con la promesa de irse del cargo que acaba de estrenar si no lograra calmar los espíritus de la política? Difícil. Santilli es de los que creen, como el célebre Giulio Andreotti, que lo único que desgasta es no tener poder. La jaula en la que se metió no tiene muchas salidas. Su jefa política es Karina Milei, que hasta hace poco sostenía que los libertarios debían encarar las elecciones presidenciales del año próximo, en las que Javier Milei se jugará la reelección, con una propuesta mono color: el violeta de la Libertad Avanza. Nada indica que haya cambiado de parecer.
Frente a ella, está la posición de Santiago Caputo, el más influyente asesor del Presidente, quien propone todo lo contrario: enhebrar alianzas con 14 gobernadores, que nunca dice quiénes son, para que el Presidente sea reelegido en primera vuelta sin mayores obstáculos. ¿Serán los 14 gobernadores que ayer arroparon al nuevo jefe de Gabinete? No hay otras opciones en las cercanías.
Santilli coincide más, por su pragmatismo y por su historia, con la posición de Caputo que con la de Karina, pero esta es quien lo fue ascendiendo hasta el encumbrado cargo que asumió este martes. Por lo pronto, el nuevo jefe de Gabinete insiste con la aseveración de que él nunca se fue de Pro, pero su designación no responde a un amplio acuerdo de La Libertad Avanza con Pro, según se apresuraron a aclarar en el partido que fundó Mauricio Macri. El propio Santilli contó que habló con Macri en la noche del lunes último, mucho después de su conversación con Milei en la que este le ofreció el cargo y él aceptó. Macri tampoco avaló, en su saludo público a Santilli, la existencia de un acuerdo con Milei.
Es distinto el caso de Cristian Ritondo, quien, dicen en Pro, no aceptó el Ministerio del Interior porque no le admitieron la propuesta de un acuerdo de los dos partidos. Nadie precisó si ese ofrecimiento se lo hicieron ahora o si es viejo. El proyecto de Ritondo consiste en que Pro no se separe de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires para que juntos enfrenten las elecciones del año que viene en la homérica provincia. La división de los que no están con el peronismo, advierte el diputado, le podría dar el triunfo al peronismo en territorio bonaerense.
Todo es peor: en el mismo momento en que Santilli hablaba por teléfono con Macri, Milei se refería otra vez de mala manera al expresidente de Juntos por el Cambio. En una entrevista con Luis Majul, el Presidente dijo que Manuel Adorni se fue del gobierno sin haber sido citado por la Justicia ni procesado, cuando hay algunos que estuvieron procesados en la función pública y ahora, subrayó, levantan el dedo para acusar. Se refería, sin nombrarlo, a Macri, que fue procesado por el entonces juez federal Norberto Oyarbide por un inverosímil caso de escuchas telefónicas a personas que no eran políticos de la oposición ni sindicalistas ni empresarios ni periodistas. Oyarbide confesó después que tuvo que firmar resoluciones porque el kirchnerismo lo agarraba del “cogote”. Increíble pretexto de un juez.
De cualquier forma, la pregunta sin respuesta es si Santilli llegó para acordar (y “pacificar”, como anuncia él) o si la política de confrontación de Milei se impondrá sobre cualquier otro proyecto. La pregunta es pertinente porque la última encuesta de Poliarquía señala que la aprobación del jefe del Estado cayó 11 puntos en el último cuatrimestre por lo que ya era el tedioso caso Adorni, el primer jefe de Gabinete en los últimos 32 años −desde que la Constitución reformada creó ese cargo− que renunció acusado por hechos de corrupción. Hubo otros jefes de Gabinete que tienen causas en la Justicia que interpelan su honestidad, como Alberto Fernández o Aníbal Fernández, pero no ocurrieron mientras fungían tales menesteres al lado del primer magistrado.
Si la caída general del mileísmo fue del 11%, el dato más llamativo es que el derrumbe fue del 20% entre los que votaron la candidatura presidencial de Patricia Bullrich en 2023. “Ese alejamiento de los votantes de exJuntos por el Cambio −considera Poliarquía− fuerza a la exministra de Seguridad y actual senadora nacional a diferenciarse y a Macri a volver al ruedo”. Macri navega entre dos orillas. En una está su necesidad de buscar una alternativa razonable a Milei para que el país no quede atrapado otra vez en manos del kirchnerismo. En la otra está la presión de algunos intendentes y gobernadores de su partido para acordar con el gobierno federal y asegurarse sus victorias locales.
La aprobación de Milei está ahora por debajo del 40% y eso no le garantiza un triunfo en primera vuelta en los próximos comicios presidenciales. Si su cosecha de votos fuera menor al 40%, deberá ir a una segunda vuelta; en ese caso, ya no importará cuántos votos lo separen del segundo. Sin embargo, esa medición de Poliarquía también constató que comenzó a frenarse la caída del gobierno en varios rubros; registró, por ejemplo, que hubo una recuperación de las expectativas sobre la situación del país a futuro y que un mayor número de personas considera que es un buen momento para consumir. Siempre se habla, aun con las buenas noticias, de porcentajes de la sociedad que todavía son muy magros. “El Gobierno atraviesa su tercer año de gestión −concluye Poliarquía− en un contexto de deterioro que comienza a estabilizarse”.
Santilli es un producto de la escasez de personal del mileísmo, más allá de los méritos o desméritos del flamante jefe de Gabinete. Lo cierto, no obstante, es que la relación política de Santilli con la cima del poder merodea solo a Karina Milei, no a Javier Milei. Es muy diferente a lo que sucedió con los tres jefes de Gabinete anteriores que fueron designados por el actual presidente. Tanto Nicolás Posse como Guillermo Francos venían de una vieja relación de trabajo con Milei en la misma empresa: la de Eduardo Eurnekian. Milei había confraternizado con ellos en los pasillos de la corporación que administra los aeropuertos del país. Posse y Francos renunciaron porque se enfrentaron con el enorme poder de Santiago Caputo, y porque perdieron. Adorni llegó de la mano de Karina Milei, pero conversaba asiduamente con el Presidente en su condición de vocero del Gobierno.
Con todo, pasar de Guillermo Francos, un político con más de 40 años de experiencia política, a Adorni, que solo se había lucido destratando a los periodistas con los que debía llevarse bien y sin ningún antecedente político, ya fue una prueba de la poquedad en el elenco del oficialismo. Algunos candidatos a funcionarios dicen que no aceptan cargos en el Gobierno porque no quieren terminar calcinados en la hoguera de la lucha interna; otros argumentan que no están dispuestos a correr el riesgo de ser despedidos destempladamente por Milei, como sucedió con la prestigiosa economista Diana Mondino, la primera canciller del Presidente, o con Posse, entre decenas de funcionarios más echados de la peor manera por el jefe político del país. Sandra Pettovello, que controla el 60 por ciento del presupuesto nacional, que figura sin duda entre los mejores funcionarios de Milei y que es amiga personal del Presidente, prefiere, según deslizan cerca de ella, seguir siendo titular del vasto ministerio de Capital Humano. Lejos de las ambiciones personales, apartada de la guerra civil entre las distintas facciones del mileísmo. Se está cumpliendo un viejo axioma de la política: los gobiernos empiezan con los mejores, siguen con los amigos y terminan con lo que queda. Quizás, si Milei conquistara la reelección contaría con una mayor oferta de personal.
La reelección, dice el analista Alejandro Catterberg, depende de un mayor compromiso institucional por parte del Presidente y de un mejor ritmo en la recuperación de la economía. Los votantes de Bullrich que se fueron son los que coinciden con los grandes rasgos de la política de Milei (la economía, la política exterior y el orden público) pero son al mismo tiempo los que reclaman un mejor clima de respeto a las instituciones y a las personas. Para ellos, se terminó la paciencia con las extravagancias de los primeros tiempos del Presidente.
La economía es más complicada. Milei está intentando instalar una idea económica totalmente diferente de la que existió en las décadas que empezaron con el acceso del peronismo al poder, en 1946. A él le importa la producción del campo, pero también la agroindustria. Su otra prioridad son el petróleo, el gas y la minería, pero también la industria petroquímica. Y le interesa llevar los progresos tecnológicos, como la Inteligencia Artificial, hasta más allá de dónde llegó la experiencia humana. Su problema es que el tránsito de una economía a otra será muy enredado y por momentos confuso.
Los movimientos de la economía dejan afuera, por ahora, al comercio, a la industria tradicional y a la construcción. El problema es que lo que crece significa el 20% del PBI, y lo que baja ronda el 45% de la producción nacional. El resto no sube ni baja. “Por eso, Neuquén (donde principalmente está Vaca Muerta) es Abu Dabi, mientras el conurbano es el Congo”, resume el economista Carlos Melconian, quien no espera una tasa de crecimiento de la economía durante este año de más de un dos o un tres por ciento.
Patricia Bullrich se acerca y se aleja del mileísmo porque es tan buena trapecista como Santilli. Debe reconocerse que Macri pescó entre los mejores contorsionistas de la política. Bullrich le dedicó sus sucesivas lealtades a siete partidos o coaliciones en sus casi 50 años de vida política. El nuevo jefe de Gabinete es también ministro del Interior y no renunció a su candidatura a gobernador de Buenos Aires el año próximo, aunque tampoco rechazaría una postulación a jefe del gobierno de la Capital.
Santilli empezó en el peronismo y después se colocó bajo el ala de Macri. Más tarde se entusiasmó con el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, contra la opinión de Macri. Fue vicejefe de gobierno de Larreta en la Capital, aunque no dudó en mudarse más tarde a la provincia de Buenos Aires para ser candidato larretista a diputado nacional. Lo fue y ganó, pero nunca rompió definitivamente con Macri. Después, pasó del larretismo, el sector de Pro más antimileísta, a militar noche y día en el mileísmo. No cualquiera puede saltar sobre esos abismos y salir con vida y casi sin enemigos. (La Nación; Buenos Aires, 01/07/2026)
