Nueva etapa del Tratado de Integración y Complementación Minera chileno-argentino. Entrevista a Rolando Dávila, Consultor Senior en Minería

Nueva etapa del Tratado de Integración y Complementación Minera chileno-argentino

o.- Argentina y Chile tienen prevista una nueva reunión para la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera chileno-argentino y debido a ello es que El Pregón Minero entrevistó a un gran entendido en estos temas.
El Pregón Minero acudió a la buena predisposición de siempre del experto Rolando Dávila, Consultor Senior en Minería, para conversar sobre la actualidad del “Tratado de Integración y Complementación Minera” que tiene la intensión de firmar nuestro país con Chile, quien calificó de “nueva etapa” del Tratado Binacional porque- y a pesar de todas las buenas intenciones de ambos países- “todavía es, en gran medida, una herramienta con potencial”.
Consideró que el Tratado debe alinearse “con la nueva realidad de la minería de cobre, litio y otros minerales críticos, y con la agenda de infraestructura y clima de negocios actual”.
Se transcriben, aspectos salientes de la entrevista
El Pregón Minero: El próximo 7 de julio está prevista una reunión entre Argentina y Chile para avanzar en la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera. ¿Qué expectativas tiene sobre ese encuentro y cuáles cree que serán los principales temas de la agenda?
Rolando Dávila: Es una instancia muy relevante porque marca el inicio de una etapa de ‘reactivación operativa’ del Tratado, más que de discusión teórica.
Mi expectativa es que el encuentro se enfoque en destrabar temas concretos de proyectos y corredores, y en darle un mandato claro a la Comisión Administradora para trabajar con plazos y objetivos definidos.
En la agenda seguramente aparecerán cuatro grandes bloques:
-el contexto de los proyectos de cobre y litio en la franja fronteriza;
-el funcionamiento práctico de los Protocolos Específicos;
-la facilitación fronteriza (controles, servidumbres, permisos laborales, contingencias ambientales);
-y temas de infraestructura y logística, incluyendo pasos y puertos del Pacífico, que son clave para que la integración se traduzca en competitividad real.
El Pregón Minero: Si el objetivo es actualizar el Tratado, ¿qué aspecto debería revisarse o actualizarse?
Rolando Dávila: El Tratado es una herramienta jurídica única, y en lo esencial sigue siendo plenamente vigente; no hay que ‘reinventarlo’ sino alinearlo con la nueva realidad de la minería de cobre, litio y otros minerales críticos, y con la agenda de infraestructura y clima de negocios actual.
Donde veo necesidad de actualización es en tres planos:
-incorporar explícitamente estándares modernos de gestión ambiental y social;
-reforzar la coordinación sobre infraestructura crítica (energía, rutas, ferrocarril, puertos) en los corredores mineros;
-y modernizar procedimientos de facilitación fronteriza para que los Protocolos Específicos tengan tiempos más previsibles y soluciones más rápidas para las empresas y las provincias.
El Pregón Minero: Cada proyecto minero binacional firma su propio Protocolo específico, ¿por qué sigue siendo importante la participación y el compromiso de los gobiernos de ambos países?
Rolando Dávila: Los Protocolos Específicos permiten adaptar el Tratado a la realidad de cada proyecto, pero sin la participación activa de los gobiernos el Tratado se convierte en un buen texto sin operatividad. La frontera sigue siendo jurisdicción estatal, y temas como servidumbres, controles migratorios, seguridad, contingencias ambientales o fiscalización requieren decisiones políticas y coordinación institucional.
Además, la señal política es determinante para el inversor: cuando ve a ambos gobiernos trabajando juntos, con una agenda común y con comisiones que funcionan, como ha ocurrido hasta ahora; se reduce el riesgo y se acelera la toma de decisión de inversión en proyectos que superan los 3.000, 5.000 o más millones de dólares.
El Pregón Minero: El nuevo Gobierno chileno, ha formulado un “plan de Gobierno para la minería 2026-2030” y uno de los ejes es el “fortalecimiento de la institucionalidad minera” ¿es por eso que quieren reactivar el tratado y fortalecer el vínculos con nosotros?
Rolando Dávila: El plan apunta precisamente a fortalecer la institucionalidad, dar estabilidad regulatoria y recuperar el potencial productivo del cobre. En ese contexto, reactivar el Tratado y profundizar el vínculo con Argentina es coherente con una visión de minería como política de Estado y no como política de un gobierno.
Chile entiende que la cordillera compartida es un activo estratégico: la cooperación con Argentina permite desarrollar proyectos en la franja fronteriza, aprovechar puertos y corredores logísticos ya probados, y sumar proveedores y servicios argentinos a su ecosistema minero. Para nosotros, que Chile quiera fortalecer ese vínculo es una oportunidad, no una amenaza.
El Pregón Minero: Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy los principales beneficios concretos que brinda el Tratado de Integración y Complementación Minera para las empresas, las provincias y ambos países?
Rolando Dávila: El Tratado crea un marco jurídico común para proyectos ubicados en la franja fronteriza y establece un distrito minero binacional, lo que permite tratar la operación como una unidad integrada, simplificando decisiones de inversión, diseño de infraestructura y planificación de vida útil de los yacimientos.
Para las empresas, eso se traduce en seguridad jurídica, procedimientos claros para servidumbres y tránsito de personas y bienes, y posibilidad de optimizar rutas logísticas y acceso a puertos del Pacífico.
Para las provincias y los países, los beneficios son empleo, infraestructura en zonas de alta montaña donde de otro modo difícilmente habría inversión, encadenamientos productivos y recaudación fiscal compartida.
Es importante destacar que, en muchas áreas de frontera y gracias al tratado minero, la minería es el único sector capaz de sostener actividad económica de escala durante la vida útil del proyecto, y que esos puestos de trabajo son empleo formal, con ingresos altos y una fuerte demanda de calificación técnica.
Esa demanda de formación deja, además, un capital humano altamente calificado que, aun cuando una mina cierre, puede reinsertarse en otros proyectos de la región o en la minería global, lo que multiplica el impacto de desarrollo en el largo plazo.
El Pregón Minero: Toda integración genera oportunidades, pero también desafíos. ¿Qué sectores podrían verse afectados o qué aspectos deberían cuidarse para que el desarrollo sea equilibrado?
Rolando Dávila: Toda integración genera oportunidades y desafíos. El desafío es que la apertura de corredores logísticos y el ingreso de proveedores del otro país se traduzcan en mayor competitividad y más actividad, sin generar la sensación de ‘desplazamiento’ injusto de actores locales.
Hay que cuidar especialmente a las pymes de servicios, transporte, metalmecánica y construcción, garantizando reglas de juego claras, mecanismos de compras que valoren el desarrollo local y binacional, y políticas de formación de capital humano que preparen a las comunidades y empresas de ambos lados para aprovechar la escala que ofrece la integración.
El Pregón Minero: Estos acuerdos entre Argentina y Chile ¿complican a los proveedores locales, porque hay proveedores que no están tan de acuerdo con este tipo de tratado?
Rolando Dávila: Es lógico que algunos proveedores locales miren el Tratado con preocupación, porque ven la posibilidad de que lleguen empresas del otro país a competir en su mercado. Mi experiencia es que, bien gestionada, la integración amplía el mercado más de lo que lo ‘complica’: hay más proyectos, más volumen y más diversidad de servicios requeridos.
Lo clave es evitar una mirada de ‘ganadores y perdedores’.
Hay que diseñar cadenas de valor donde proveedores argentinos y chilenos se complementen, definir criterios de participación mínima local y binacional, y trabajar con las cámaras empresarias para identificar nichos donde la cooperación genere valor agregado en la región, no solo captura de contratos individuales.
En San Juan, hace pocos días, ya vimos un ejemplo concreto de ese trabajo conjunto: la iniciativa de la Cámara Minera y de las distintas cámaras de proveedores de la provincia para sentarse en una misma mesa, coordinar agendas y construir una ‘liga’ empresaria con un idioma común.
Más allá de la cantidad de cámaras, lo importante es que el sector se ordene y se presente frente a la gran minería –y frente a los proyectos binacionales– con una estrategia compartida.
El Pregón Minero: Con el nuevo escenario que vive Mendoza en materia minera, ¿hay algún proyecto evaluando los beneficios del Tratado para su desarrollo y alternativas de pasos fronterizos con Chile?
Rolando Dávila: Mendoza está en una etapa de redefinición de su política minera. En ese contexto, algunos proyectos van a empezar, necesariamente, a mirar los beneficios del Tratado: tanto por la posibilidad de acceder a pasos fronterizos con Chile como por el uso de terminales portuarios chilenos que hoy son clave para la salida de minerales hacia Asia y la costa oeste de Estados Unidos.
Más allá de nombres concretos, lo importante es que en la planificación de nuevos proyectos mendocinos se incorpore desde el inicio la evaluación comparada de corredores: opciones de pasos, puertos y servicios de ambos lados de la cordillera, dentro del marco del Tratado. Eso puede hacer la diferencia entre un proyecto que se queda en carpeta y uno que logra viabilidad económica y social.
El Pregón Minero: ¿Qué oportunidades existen para integrar proveedores argentinos y chilenos en cadenas de valor binacionales que abastezcan proyectos a ambos lados de la cordillera?
Rolando Dávila: Sí, existe un potencial claro para desarrollar cadenas de proveedores binacionales.
El Tratado ya crea el marco, pero todavía falta que más empresas se conecten entre sí: grupos de San Juan, Mendoza, Salta, Catamarca trabajando junto con proveedores de Antofagasta, Atacama, Coquimbo y Valparaíso, por poner ejemplos concretos.
Si la integración llega también a talleres metalmecánicos, transportistas, empresas de montaje, servicios de mantenimiento y tecnología, vamos a tener verdaderas cadenas de valor andinas, capaces de competir globalmente.
Para eso, los proveedores pueden integrarse mucho más de lo que hoy lo hacen: alianzas entre empresas de ingeniería, metalmecánica, transporte, servicios especializados y tecnología; consorcios binacionales para licitaciones relevantes; acuerdos de representación recíproca; y programas conjuntos de formación y certificación técnica. Un mismo cluster de proveedores podría atender proyectos de ambos lados de la cordillera con estándares homogéneos y economías de escala.
Estamos apenas en el inicio de una nueva etapa del Tratado de Integración y Complementación Minera: todavía es, en gran medida, una herramienta con potencial.
Si a partir del 7 de julio la agenda de comisiones avanza con mandato claro, plazos y foco en proyectos concretos, el Tratado va a pasar de ser un marco jurídico a convertirse en una herramienta de trabajo para la minería binacional. En un contexto de demanda creciente de cobre, litio y otros minerales críticos, que Argentina y Chile sepan usar bien este instrumento no es un detalle técnico: es uno de los factores que puede definir si la cordillera compartida se transforma, de verdad, en una potencia minera integrada. (El Pregón Minero)

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