Minería mexicana: valor de producción crece 21.2% pero sin aumentar volumen de extracción
o.- México. (Por Ana Herrera Fonseca). La minería mexicana produce más valor con menos toneladas. El dato de CAMIMEX para el primer semestre de 2025 es técnicamente alentador y estratégicamente inquietante al mismo tiempo: el valor de la producción creció 21.2% en términos monetarios, pero el volumen físico extraído se contrajo. México cobra más por sus minerales sin sacar más mineral. Eso puede sonar a eficiencia. En realidad, delata una dependencia estructural de precios internacionales que el sector no controla y una capacidad instalada que no está creciendo al ritmo que debería.
El precio hace el trabajo que las operaciones no hacen
Desglosar el 21.2% de incremento en valor exige separar dos variables que el titular consolida: precio y volumen. Cuando el valor sube pero el volumen baja, la explicación es casi siempre externa. El oro superó los 3,300 dólares por onza en el segundo trimestre de 2025 — niveles históricos alimentados por compras masivas de bancos centrales asiáticos y por la incertidumbre arancelaria que impulsó la demanda de refugio. La plata cruzó los 33 dólares. El cobre cotizó por encima de los 9,800 dólares por tonelada métrica en LME durante varios tramos del semestre. Para un país que extrae una de cada cuatro onzas de plata del mundo, que tiene a Buenavista del Cobre entre las minas de cobre más grandes del hemisferio y que genera el 30% de su valor minero desde el oro, esos precios funcionan como un subsidio implícito de los mercados internacionales.
El problema no es el precio. El problema es lo que revela su ausencia de acompañamiento en volumen: que México no está aprovechando el superciclo para expandir su capacidad productiva al mismo ritmo que capitaliza sus reservas en tierra. Si los precios retroceden — y los ciclos de commodities siempre retroceden — el sector quedará expuesto con una base física estancada y sin el colchón del precio para compensar.
CAMIMEX reportó un valor de producción de u$s17,500M para el cierre de 2024, un salto de 15.9% frente a 2023. El dato del primer semestre de 2025 confirma que esa aceleración continuó. Pero la contracción en volumen ya era una señal presente en 2024 que ahora se confirma. No es un tropiezo puntual: es una tendencia.
Sonora y Zacatecas: el mapa del desequilibrio
La contracción volumétrica no se distribuye de forma homogénea. Sonora, que concentra cerca del 45% de la producción nacional y donde Grupo México opera Buenavista del Cobre y La Caridad, enfrenta presiones hídrica y regulatoria que limitan la expansión operativa. La mina de Cananea — Buenavista del Cobre — ya tuvo enfrentamientos con comunidades y autoridades por el uso del acuífero Sonora. El agua es el cuello de botella más subestimado de la minería mexicana, y en Sonora es un riesgo con fecha de vencimiento incierta pero inevitable.
Zacatecas, con el 33% de la plata nacional, tiene una foto diferente. Peñasquito de Newmont, Saucito y Juanicipio de Fresnillo PLC, Camino Rojo de Orla Mining — el estado concentra activos de clase mundial. La reducción del backlog de permisos ambientales de 25 a 5 que reportó el gobierno de Sheinbaum para Zacatecas en 2026 es una señal correcta, pero llegó tarde para capitalizar el mejor ciclo de precios de la última década. Los proyectos que deberían haber arrancado hace tres años están apenas desbloqueándose. El volumen futuro depende de esas decisiones administrativas que se tomaron — o no se tomaron — entre 2020 y 2023.
Chihuahua, con alrededor del 12% de la producción nacional, y estados emergentes como Jalisco — donde GoGold registró ingresos récord de u$s31.1M en el primer trimestre de 2026 en su proyecto Los Ricos — representan válvulas de alivio parciales. Pero no compensan la inercia de los grandes productores.
La ecuación fiscal: el Estado se beneficia hoy, arriesga mañana
El incremento en valor tiene un receptor inmediato claro: el fisco. La minería aportó MX$45,300 millones en impuestos y derechos en 2024. Si el primer semestre de 2025 mantiene el ritmo del 21.2%, la recaudación del sector superará ese umbral histórico. Para un gobierno que necesita ingresos no petroleros en un contexto de Pemex bajo presión fiscal, la minería es un generador confiable.
Pero ahí está la trampa de corto plazo. Un Estado que extrae más renta fiscal de un sector que no expande volumen está descontando el futuro. Si México no invierte lo equivalente en infraestructura, agua, energía y certeza regulatoria para que las minas actuales amplíen capacidad y los proyectos en desarrollo lleguen a producción, la recaudación de 2026 o 2027 puede ser sustancialmente menor, con precios que retrocedan y sin el volumen adicional que los compense.
La inversión en 2024 alcanzó u$s5,060M según CAMIMEX — una cifra relevante, pero que incluye mantenimiento y exploración, no solo expansión productiva. El indicador que falta en el reporte es cuánto de esa inversión está generando incrementos concretos de capacidad versus cuánto mantiene lo que ya existe.
El tipo de cambio: el tercer factor que nadie menciona
El 21.2% de crecimiento en valor se mide en dólares. Pero los costos operativos de las minas mexicanas se pagan mayoritariamente en pesos — mano de obra, energía, insumos locales. Cuando el peso se fortalece frente al dólar, el margen en moneda local se comprime aunque el precio del metal suba. En el primer semestre de 2025, el tipo de cambio operó en rangos que presionaron los costos relativos de las operaciones exportadoras. El beneficio del precio alto en dólares no se transfirió íntegramente a los estados financieros en pesos.
Esto afecta de forma diferenciada a las empresas. Grupo México y Fresnillo PLC tienen estructuras financieras dolarizadas que amortiguan el efecto. Las juniors con operaciones en México y cotización en TSX o en la Bolsa Mexicana de Valores enfrentan una aritmética más compleja. GoGold, First Majestic y Torex Gold — que opera en Guerrero con costos en pesos y revenue en dólares — son los actores donde la variable cambiaria marca la diferencia entre un trimestre bueno y uno extraordinario.
Lo que el dato de CAMIMEX no dice pero implica
Hay tres lecturas de política industrial que emergen de este diagnóstico. Primera: el Plan México-EUA de Minerales Críticos firmado en febrero de 2026 abre una ventana para monetizar el litio, el cobre y otros minerales estratégicos en cadenas de valor integradas con el mercado norteamericano. Pero esa monetización requiere volumen físico — no solo precios altos. Sin proyectos nuevos en producción, México llega a esa mesa con potencial declarado y entregas limitadas.
Segunda: la contracción de volumen en un contexto de precios máximos es exactamente la señal que los inversionistas institucionales — los que mueven capital en TSX y NYSE — leen como riesgo político. No importa que los precios suban si el ambiente regulatorio no permite capitalizar esa subida con más producción. El índice Fraser Institute ubicó a México en el lugar 49 global en 2024 — una mejora significativa desde el lugar 74 anterior, pero todavía distante de Chile (top 20) o Canadá.
Tercera: los 400,000 empleos directos del sector y los 2.5 millones indirectos dependen de que el volumen no siga comprimiéndose. Un sector que vale más pero produce menos emplea igual o menos. La derrama de MX$260,000 millones a la economía nacional en 2024 no escala automáticamente si la base física no crece.
México tiene la geología, tiene los precios y tiene — por primera vez en años — un gobierno que emite señales más pragmáticas hacia el sector. Lo que aún no tiene es el volumen que convierta ese alineamiento favorable en una ventaja estructural. El reloj corre: los superciclos de commodities no esperan a que los permisos salgan del cajón. (Minería en línea)
