Minería 4.0: El desafío de San Juan para liderar la producción de cobre con Inteligencia Artificial

Minería 4.0: El desafío de San Juan para liderar la producción de cobre con Inteligencia Artificial

o.- El empresario, científico e investigador chileno con más de 24 años de trayectoria en innovación tecnológica, Luis Rojas Valdivia, pasó por la Universidad Nacional de San Juan y advirtió que la región enfrenta un cambio de paradigma: la necesidad de formar 200.000 especialistas para 2030 y la llegada de una industria donde la autonomía y las decisiones basadas en datos serán el estándar de los nuevos proyectos de cobre.
Luis, recientemente brindaste una capacitación intensiva en la UNSJ sobre IA aplicada al procesamiento de minerales. ¿Cuál es el mensaje central que hoy debe recibir el estudiante y el profesional sanjuanino sobre esta “irrupción” tecnológica?
El mensaje es que estamos ante una industria inteligente donde el foco ya no está solo en la máquina, sino en las decisiones basadas en datos. En la UNSJ trabajamos en dos niveles: con los alumnos de grado, mostrándoles cómo la IA está transformando los procesos, y en posgrado, analizando las herramientas específicas que el mundo ya está usando. El cono sur está cambiando y San Juan tiene desafíos inminentes. La minería que viene no se posicionará de la forma tradicional que conocemos.
Cuando hablas de que la minería no será “tradicional”, ¿a qué te refieres específicamente en términos de operación diaria?
Me refiero a que la minería que llegará a la región viene con una mirada transformadora de la cultura. Viene con autonomía: camiones que funcionan solos o perforadoras telecomandadas desde San Juan o Buenos Aires. Esto no significa que no habrá puestos laborales, al contrario. Solo en Perú faltan 600 mil personas y en Argentina se estima que se necesitarán 200 mil especialistas para 2030. Pero ojo: “especialista” significa personal preparado para esta Industria 4.0, gente capaz de acompañar las decisiones desde una operación remota, más segura y eficiente.
Existe un contexto global de escasez de cobre. ¿Qué papel juega San Juan en este tablero de ajedrez internacional?
Es crucial. El mercado mundial necesita 5 millones de toneladas adicionales de cobre fino. Una parte vendrá de la economía circular y el reciclaje, pero el grueso está en la tierra, y San Juan tiene una oportunidad única. Si hacemos una analogía, la riqueza de nuestra cordillera no se divide por los ríos; lo que hay de un lado, está del otro. Ya lo vemos con proyectos binacionales o expansiones de minas chilenas hacia el lado argentino. San Juan tiene reservas y proyectos que, en escala, llegan a ser incluso más grandes que Chuquicamata.
Mencionaste la “barrera cultural”. En los departamentos mineros como Calingasta o Iglesia, todavía persiste la imagen del minero de “pico y pala”. ¿Cómo se rompe ese concepto frente a esta realidad tecnológica?
Es una barrera real, pasa en Chile y en todos lados. Pero debemos entender que el nivel de un operador o ingeniero hoy es de élite; en la minería es donde hoy más se aprende y donde están los mayores desafíos profesionales. Las empresas van a salir a buscar a los mejores y van a competir por retener ese talento especializado. Es una excelente noticia para el estudiante emergente que se adapte rápido: los salarios y las condiciones en esta “primera línea” tecnológica son y serán muy atractivos. Es la minería de excelencia.
Luis, hablemos de integración. Tú vienes de La Serena, una zona con un ADN minero similar al nuestro. Desde Chile, ¿cómo se percibe hoy el potencial de San Juan en el mapa minero regional?
Mira, me quedo con una reflexión: San Juan nació enseñando minería. Es increíble la conexión que existe; desde mi tierra, Coquimbo y el Valle de Elqui, no vemos a San Juan como una provincia argentina distante, la vemos como una hermana. Para cualquier minero del cono sur, mirar la minería argentina es, esencialmente, mirar a San Juan. Personalmente, me siento en casa aquí; compartimos el clima, la apertura de ideas y un potencial gigantesco.
Mencionas que San Juan es como un diamante que está saliendo de la tierra. ¿Cómo ves el recurso humano local para “tallar” ese diamante?
San Juan tiene una mano de obra de primer nivel: eléctricos, mecánicos e ingenieros de minas de excelencia. Al revisar las mallas curriculares de la UNSJ, veo con satisfacción que se están atreviendo a incorporar elementos de vanguardia. Pero hay que ser realistas: a San Juan le va a faltar mucha mano de obra por el volumen de proyectos que vienen. Esto provocará un fenómeno de crecimiento urbano y económico notable en los próximos 20 años. La riqueza minera va a “chorrear” hacia la comunidad, aumentando el comercio y las oportunidades subyacentes. Es un fenómeno que en Chile conocemos bien.
Hay muchos jóvenes escuchándonos en Calingasta, Iglesia, Jáchal o Sarmiento. Si tuvieras que darles un consejo directo para entrar a esta industria, ¿hacia dónde deberían apuntar sus estudios?
El consejo es claro: busquen un upgrade en Ciencia de Datos. La formación técnica tradicional es la base, pero el acelerador hoy es saber transformar los datos en decisiones. Yo les diría que hagan cursos de programación, especialmente en Python, porque es lo que hoy agiliza los cálculos de ingeniería. Tenemos que pasar de la cultura de la ingeniería tradicional a la cultura de la ingeniería de datos. Ese es el puente que deben cruzar las universidades, institutos y los propios jóvenes para alcanzar los objetivos que la industria demanda.(Cámara minera de San Juan)

 

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