Merz enfría el adiós al carbón y genera polémica en Alemania

Merz enfría el adiós al carbón y genera polémica en Alemania

o.- (Jens Thurau) En Alemania arrecia el debate sobre la transición energética y la lucha contra el cambio climático. Por un lado, desde el martes 19 de mayo de 2026, los compradores de autos eléctricos ya pueden solicitar el nuevo subsidio estatal.
Por otro, hace apenas unos días, el Gobierno aprobó una polémica ley sobre la calefacción en viviendas privadas, que permitirá nuevamente el uso de instalaciones alimentadas con petróleo o gas, pese a las críticas de expertos y grupos ecologistas.
El debate gira en torno a cuán comprometido está realmente este Gobierno con la protección del clima y la reducción de gases de efecto invernadero. Hasta ahora, casi nadie había cuestionado el plan de abandonar la generación de electricidad con carbón para 2038. Excepto el canciller alemán, Friedrich Merz.
Merz: “Las fechas de salida no son realistas”
Durante un congreso organizado por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung a mediados de abril de 2026, Merz afirmó: “Es posible que tengamos que mantener en funcionamiento centrales eléctricas de carbón durante más tiempo”. Y agregó: “No estoy dispuesto a poner en riesgo el núcleo de nuestro suministro energético solo porque hace años se fijaron fechas de salida que hoy resultan poco realistas”.
Estas declaraciones se produjeron en medio del aumento de los precios de la energía desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, a comienzos de marzo. Precisamente por esos altos precios del petróleo, el gas y la gasolina, poner en duda la salida del carbón es, para muchos expertos climáticos, un error grave.
Martin Kaiser, especialista de la organización ecologista Greenpeace, comenta a DW: “Friedrich Merz no puede construir una política con visión de futuro si interpreta erróneamente los altos precios de las energías fósiles”. Y añade: “Cuestionar sin necesidad el amplio consenso social sobre el abandono del carbón puede poner en riesgo la seguridad de Alemania y la protección de las libertades de las generaciones jóvenes”.
Expertos y oposición reaccionan
Aparte de críticas, el canciller también recibe apoyo de algunos especialistas en energía. Uno de ellos es Jakob Schlandt, experto del Hamburg Institut. Según declaró al canal NTV, la dependencia de combustibles fósiles importados representa “una debilidad estratégica que debe corregirse”. Aunque aclaró que esto no significa defender las centrales de carbón. Las energías renovables, explicó, pueden reducir esa dependencia, pero no de manera inmediata: “No podemos pasar de un día para otro a un sistema basado al cien por ciento en bombas de calor”.
Aun así, el acuerdo alcanzado en 2020 entre el Gobierno de Alemania y las distintas regiones del país para abandonar el carbón en 2038 nunca había sido cuestionado desde el propio Ejecutivo.
Para el presidente de Los Verdes, Felix Banaszak, el Gobierno envía señales confusas en un momento de altos precios de la energía, algo que termina perjudicándolo políticamente. En declaraciones a DW, Banaszak sostiene: “Es el primer Gobierno que logra perder apoyo en plena crisis, en lugar de ganarlo mediante una gestión inteligente. Falta orientación, falta un plan y falta transmitir confianza”.
Greenpeace: “La salida del carbón llegará antes”
Martin Kaiser, de Greenpeace, destaca además el fuerte crecimiento de la energía eólica y solar en Alemania. “La salida del carbón en 2038 ya está siendo acelerada por la dinámica del mercado, justamente en línea con la visión liberal de Friedrich Merz”, afirmó. “En la región minera del Rin, la salida está prevista para 2030, porque las energías renovables son mucho más baratas. Y en las zonas carboníferas del este del país probablemente ocurra aún más rápido, lo que supone algo positivo para el clima”.
Mientras tanto, el Gobierno alemán apuesta por desacelerar parcialmente la transición energética. La ministra de Economía, Katherina Reiche, quiere construir más centrales eléctricas a gas de las previstas por el Gobierno anterior.
Ese Gobierno anterior -formado por socialdemócratas, verdes y liberales- aprobó además una ley que permitía instalar en viviendas privadas únicamente calefacciones que funcionaran en gran medida con energías renovables. En la práctica, esto impulsaba la instalación masiva de bombas de calor, consideradas más amigables con el clima, aunque también más costosas. La medida provocó fuertes debates en todo el país y el actual Gobierno decidió eliminarla.
Alemania podría incumplir sus metas climáticas
La cautela a la hora de emprender de la transición energética también ha encendido las alarmas del Consejo Climático, un organismo independiente de cinco expertos que asesora regularmente al Gobierno alemán.
A comienzos de esta semana, el Consejo advirtió que Alemania corre el riesgo de no cumplir ni sus objetivos climáticos de 2030 ni los de 2040. Según el organismo, uno de los motivos es precisamente la modificación de la ley sobre calefacción.
Alemania planea reducir para 2030 alrededor del 65% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, y alcanzar una reducción del 88% para 2040. Hasta ahora, el país ha logrado cerca del 48%. (msn, 19/05/2026)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *