Los científicos ahora descartan los escenarios climáticos más extremos
o.- Washington. Las energías renovables y la desaceleración de emisiones redujeron la probabilidad de un calentamiento catastrófico de 4,5°C.
Los científicos están descartando sus peores y mejores escenarios sobre el calentamiento global, al considerarlos ya no plausibles. Esto demuestra que los modestos avances en la lucha contra el cambio climático han mitigado los efectos más catastróficos del calentamiento futuro, pero también confirma que no hay posibilidad de limitar el calentamiento al objetivo internacional fijado en 2015.
La nueva lista de siete escenarios plausibles de contaminación por carbono para el futuro, elaborada por investigadores, está dejando de lado dos pilares de la política climática: los extremos.
En los últimos años, la probabilidad de que se produzcan fenómenos extremos ha disminuido debido a la forma en que generamos energía a nivel mundial. El dióxido de carbono, liberado por la quema de gas, petróleo y carbón, es el principal responsable del calentamiento global. El creciente uso de energías renovables, como la solar, la eólica y la geotérmica, que no emiten dióxido de carbono, ha reducido las proyecciones máximas de contaminación por carbono. Sin embargo, dado que estos cambios no han sido lo suficientemente rápidos, las proyecciones mínimas han aumentado.
El acuerdo climático de París de 2015 estableció el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C desde la época preindustrial, es decir, desde mediados del siglo XIX, dando origen al lema “1,5 para sobrevivir”. Sin embargo, ahora los científicos afirman que incluso su mejor escenario supera con creces ese límite de temperatura. Por otro lado, estos nuevos escenarios ya no incluyen el futuro con alta dependencia del carbón, que provocaría un calentamiento de 4,5°C para el año 2100, un escenario alarmante que muchos estudios científicos utilizaron en sus proyecciones futuras.
El nuevo escenario propuesto para el peor de los casos prevé un calentamiento a finales de siglo de unos 3,5°C, un grado completo menos que el escenario anterior, mientras que el escenario actualizado para el mejor de los casos es un par de décimas de grados centígrados más cálido de lo que se había teorizado anteriormente, superando por poco el objetivo de París, según declaró el científico climático Detlef Van Vuuren, de la Universidad de Utrecht, autor principal de un estudio reciente que expone escenarios futuros.
Los escenarios incluyen uno intermedio en el que, para finales de siglo, el mundo se calienta 3°C por encima de los niveles preindustriales, lo que coincide aproximadamente con la trayectoria actual de la sociedad, según los científicos. Actualmente, el mundo se encuentra a unos 1,3°C por encima de los niveles preindustriales. Incluso décimas de grado de calentamiento provocan problemas en los ecosistemas terrestres, ya que las especies se extinguen, el agua dulce se vuelve más escasa y los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las olas de calor, se intensifican.
Oportunidad perdida
Debido a que la contaminación por carbono sigue aumentando a nivel mundial y permanece en la atmósfera durante aproximadamente un siglo, el mejor escenario posible es que el calentamiento supere los 1,5°C, alcance un máximo de 1,7 °C durante quizás hasta 70 años y finalmente descienda por debajo de 1,5°C si se logra diseñar una tecnología para eliminar grandes cantidades de carbono del aire. El mundo se está calentando a un ritmo de una décima de grado Celsius cada cinco años, añadieron.
“Esto es pura física”, afirmó el climatólogo Bill Hare, director ejecutivo de Climate Analytics, un instituto de análisis de políticas. “Estamos perdiendo la capacidad de limitar el calentamiento global incluso en dos grados sin medidas contundentes, y la gente debe ser consciente de ello y comprender que se trata de un fracaso político. No es un milagro ni nada parecido. Simplemente se debe a que los políticos en muchos lugares no están actuando con la suficiente rapidez”.
Roger Pielke Jr., del American Enterprise Institute, afirmó que los cambios en el escenario más extremo son importantes porque se presentó como un futuro probable que podría hacerse realidad si no se producían cambios. Miles de estudios científicos se han basado en ese escenario de calentamiento más extremo, denominado RCP8.5, a pesar de que las investigaciones ya habían demostrado su improbabilidad.
El RCP 8.5 fue central en los modelos del Panel Gubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para proyectar impactos severos hacia finales de siglo.
El RCP 8.5 fue concebido como un caso límite. Una trayectoria de emisiones extremadamente altas basada en un uso intensivo y sostenido del carbón, junto con un crecimiento demográfico elevado y escasa innovación tecnológica. Nunca fue presentado como el resultado más probable, sino como un techo posible para explorar impactos máximos.
Con el paso del tiempo, varias de esas condiciones dejaron de alinearse con la realidad. La caída drástica en los costos de las energías renovables –especialmente solar y eólica–, el avance de políticas climáticas en distintos países y una desaceleración en el crecimiento de las emisiones globales modificaron el punto de partida.
“El rango es ahora más acotado: no será tan malo como temíamos, pero tampoco tan bueno como esperábamos”, sintetizan los investigadores.
Actualmente, el planeta ya se ha calentado aproximadamente 1,3°C respecto de la era preindustrial, y continúa en una trayectoria que podría acercarse a los 3°C hacia finales de siglo si no se intensifican las políticas de mitigación.
El abandono del escenario más extremo contiene, en parte, una señal positiva. Refleja que ciertas transformaciones, como la expansión de las energías limpias, han tenido impacto. En la última década, los costos de tecnologías como la solar y la eólica cayeron cerca de un 90%, acelerando su adopción.
Sin embargo, esos avances no han sido suficientes para cambiar de manera decisiva la trayectoria global. Las emisiones de dióxido de carbono continúan en niveles elevados y, mientras se mantengan por encima de cero, el calentamiento seguirá avanzando. (La Nación, Buenos Aires, 20/05/2026)
