La privatización de Transener entra en su etapa final tras la apertura de las ofertas económicas (I)
o.- El Gobierno Nacional realizó la apertura de las ofertas económicas en el marco de la licitación nacional e internacional para la venta del 100% de su participación accionaria en CITELEC S.A., sociedad controlante de Transener.
La Comisión Evaluadora había verificado el cumplimiento de los requisitos previstos en los Pliegos de Bases y Condiciones, habilitando a las siguientes empresas a participar de la etapa económica:
● Genneia S.A. (Edison Transmisión S.A.y Genneia S.A.): u$s 356.174.811,78
● Central Puerto S.A.: u$s 301.000.000
● Edenor S.A.: u$s 230.000.000
Transener administra una infraestructura estratégica del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con más de 12.600 kilómetros de líneas en 500 kV que atraviesan el país de norte a sur, una red que se extiende aproximadamente 3.700 kilómetros entre Jujuy y Santa Cruz, y opera instalaciones que constituyen la columna vertebral del transporte eléctrico nacional.
El nivel de las ofertas refleja el interés del sector privado en invertir en infraestructura esencial para el funcionamiento del sistema eléctrico argentino.
Con esta etapa, el proceso ingresa en su tramo final y permitirá retirar completamente al Estado de la participación accionaria en la transportista, consolidando el esquema previsto en el marco regulatorio eléctrico, donde la prestación del servicio público queda en manos privadas bajo regulación estatal.
La adjudicación está prevista para el mes de mayo, conforme al cronograma establecido, completando una instancia central dentro del proceso de privatización de activos y actividades de Energía Argentina S.A. (ENARSA). (El Pregón Minero)
Privatización de Transener: estas son las tres ofertas económicas que compiten por el control de la red eléctrica (II)
o.- Las ofertas fueron encabezadas por el consorcio integrado por Genneia y Edison Transmisión, que presentó la propuesta más alta, le siguió Central Puerto y, tercera, Edenor.
Con la apertura de las ofertas económicas, el proceso ingresa en su fase final y se encamina a concretar la salida del Estado de la transportista eléctrica.
El proceso de privatización de Transener entró en su tramo decisivo con la apertura de las ofertas económicas, en una licitación clave para el futuro del sistema energético argentino. Tres grandes jugadores del sector presentaron propuestas millonarias para quedarse con el control de la principal transportista de electricidad en alta tensión del país.
Según los datos oficiales, las ofertas fueron encabezadas por el consorcio integrado por Genneia y Edison Transmisión, que presentó la propuesta más alta por u$s 356.174.811,78. Le siguió Central Puerto con u$s 301M, mientras que Edenor ofertó u$s 230M.
Las tres compañías habían sido previamente habilitadas por la Comisión Evaluadora tras cumplir con los requisitos técnicos y administrativos establecidos en los pliegos, lo que les permitió avanzar a la instancia económica, considerada definitoria dentro del proceso.
Las tras ofertas presentaron montos de garantías por u$s 206.200.000 cada uno.
Un activo estratégico en juego
El interés que despertó la licitación se explica por el peso estructural de Transener dentro del sistema eléctrico. La compañía opera la columna vertebral del Sistema Argentino de Interconexión, con más de 12.400 kilómetros de líneas de alta tensión, a los que se suman los 6.228 kilómetros de su controlada Transba.
Su red conecta los principales centros de generación con los de consumo a lo largo del país, desde Jujuy hasta Santa Cruz, lo que la convierte en un activo crítico para la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
En términos societarios, la operación contempla la venta de la participación que Energía Argentina posee en Citelec, holding que controla el 52,65% de Transener. La adjudicación está prevista para mayo, de acuerdo con el cronograma oficial.
Según un análisis de Adcap al que accedió Energy Report, en términos de valuación, las ofertas económicas reflejan diferencias significativas que permiten dimensionar el atractivo del activo. La propuesta más alta de Edison-Genneia -alineada con estimaciones de mercado- ubica el valor de Transener en torno a los u$s 1.350M, lo que implica una prima cercana al 26% respecto de su capitalización bursátil al 27 de abril (unos u$s 1.070M) y un salto del 73% frente al precio base de u$s 206 M fijado por el Gobierno.
En tanto, la oferta de Central Puerto sugiere una valuación de aproximadamente u$s 1.140M (una prima del 7% sobre mercado), mientras que la de Edenor se ubica en torno a los u$s 870M, lo que representa un descuento cercano al 19%. Esta dispersión evidencia, por un lado, la existencia de un piso de valuación sostenido en flujos de caja regulados y, por otro, la disposición de jugadores estratégicos a pagar una prima por el control de la compañía.
En cuanto a la estructura de la operación, el proceso contempla la venta del 50% de la participación de Energía Argentina (Enarsa) en Citelec, holding que controla el 52,65% de Transener. Esto se traduce en una participación económica indirecta de alrededor del 26,3% en la transportista. El futuro adjudicatario pasará a compartir el control con Pampa Energía, que previamente renunció a sus derechos de preferencia (ROFR) y de acompañamiento (tag along) para facilitar la transacción.
De acuerdo con fuentes del área energética, aún restan cumplirse distintos pasos legales y administrativos antes de la adjudicación definitiva, que se prevé para mediados de mayo.
Tres ofertas, un mismo mapa empresario
Más que la irrupción de nuevos actores, la licitación refleja una reconfiguración del poder dentro del sector energético local. Los tres oferentes tienen fuerte presencia en distintos segmentos de la cadena: generación, distribución e incluso hidrocarburos.
Por un lado, el consorcio liderado por Genneia -presidida por Jorge Brito, del Grupo Macro- se asoció con Edison Energía, un holding impulsado por los hermanos Neuss junto al grupo Newsan, que en poco tiempo avanzó sobre distintos negocios eléctricos, incluida la reciente adjudicación de la hidroeléctrica Alicurá.
Central Puerto, en tanto, es la mayor generadora del país y viene expandiendo su presencia hacia Vaca Muerta. Entre sus accionistas se destacan grupos como el de Guillermo Reca, la familia Miguens-Bemberg y Eduardo Escasany.
Edenor, por su parte, es la principal distribuidora del AMBA y forma parte de Integra Capital, controlado por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
Este escenario muestra una tendencia hacia la concentración del negocio energético en manos de grupos locales con presencia transversal en toda la cadena.
Una privatización en etapas y con aval técnico
La operación se enmarca en el proceso de privatización de ENARSA definido por el Decreto 286/2025, que habilita la venta de activos y participaciones societarias. En este caso, el foco está puesto en Citelec, como paso previo a la salida total del Estado de Transener.
La preselección de los oferentes fue aprobada mediante la Resolución 540/2026 del Ministerio de Economía, luego de que la Comisión Evaluadora verificara el cumplimiento de todos los requisitos exigidos. Un dato relevante es que no se registraron impugnaciones, lo que permitió avanzar sin contratiempos hacia la etapa económica.
El concurso tiene carácter nacional e internacional y no contempla programas de propiedad participada ni beneficios para empleados, en línea con la estrategia oficial de maximizar la competencia y atraer inversores con capacidad financiera.
Infraestructura, el gran desafío pendiente
La licitación se da en un contexto particular: el Gobierno canceló proyectos de expansión del sistema eléctrico impulsados por la gestión anterior, como el plan AMBA I que iba a desarrollarse junto a State Grid.
En su lugar, se habilitó la inversión privada mediante el Decreto 921/25, aunque hasta el momento no se registraron avances concretos. Este escenario refuerza la importancia de la privatización de Transener como una pieza clave para impulsar nuevas inversiones en infraestructura.
El desafío es claro: acompañar el crecimiento de la demanda energética en un contexto marcado por la expansión de Vaca Muerta y el desarrollo de energías renovables, que requieren redes de transporte más robustas y eficientes.
Un test para el nuevo modelo energético
Con la apertura de las ofertas económicas, el proceso ingresa en su fase final y se encamina a concretar la salida del Estado de la transportista eléctrica.
La adjudicación no solo definirá quién controlará Transener, sino que también funcionará como un test clave para medir el interés del sector privado en el nuevo esquema energético que impulsa el Gobierno. (ámbito.com; 28/04/2026-11:57hs)
La privatización de Transener y el proceso de reconfiguración del sector energético (III)
o.- (Nicolás Malinovsky-Autor de Crítica de la energía política (2025). Doctorando en Economía Política Mundial (UFABC, Brasil), Ingeniero Electricista (UNRC), Magíster en Gestión de la Energía (UNLa), Diplomado en Anticipación Estratégica y Gestión de Riesgo (UNDEF), Analista de Nodal. Docente en UNPAZ.) La iniciativa del Gobierno se inscribe dentro del proceso de privatización de Enarsa, que dispone la venta de las acciones que posee en CITELEC, sociedad controlante de Transener.
El gobierno nacional de Javier Milei avanza un nuevo casillero en las privatizaciones del sector energético bajo la premisa de que “el Estado debe retirarse ya que el privado es más eficiente”. En este caso, es el turno de la privatización de la Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión Transener S.A., empresa líder en el servicio público de transporte de energía eléctrica en extra alta tensión en el país.
Transener administra infraestructura estratégica del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con más de 12.400 km de líneas de transmisión, adicionando los 6.228 km de líneas que componen la red de su controlada Transba SA, empresa de Transporte de Energía Eléctrica por Distribución Troncal de la Provincia de Buenos Aires (Transener, 2026).
La licitación se da en un contexto en el que el gobierno nacional canceló las obras de expansión del sistema proyectadas por la gestión anterior, en particular el proyecto AMBA I, que iba a ser desarrollado de manera conjunta con China a través de la empresa State Grid, líder global en líneas de alta tensión. En su reemplazo, el gobierno habilitó la inversión privada mediante el Decreto 921/25, sin resultados al momento.
La iniciativa del gobierno se inscribe dentro del proceso de privatización de Energía Argentina S.A. (ENARSA), establecido en el Decreto 286/2025, que en su Artículo 2 dispone la venta de las acciones que ENARSA posee en CITELEC, sociedad controlante de Transener.
En esta etapa se presentaron tres grupos interesados en adquirir la compañía, mayormente de capital local y con fuerte presencia en el sector energético. Por un lado, Genneia –líder en energías renovables y vinculada a Jorge Brito– asociada con Edison Energía, holding recientemente creado por los hermanos Neuss junto al grupo Newsan –con fuerte vínculo con Santiago Caputo–, que en poco tiempo avanzó sobre generación, distribución y transporte eléctrico, siendo su última adjudicación la hidroeléctrica Alicura.
Otro actor relevante es Central Puerto, la principal generadora del país, que además comenzó a expandirse hacia el negocio de los hidrocarburos en Vaca Muerta. Sus principales accionistas incluyen al grupo de Guillermo Reca, la familia Miguens-Bemberg y Eduardo Escasany.
En la lista también figura Edenor, la mayor distribuidora del AMBA, perteneciente al grupo Integra Capital de José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
Se observa que, más que nuevos jugadores, estamos ante un proceso de reconfiguración del sector energético entre los principales grupos económicos locales, que participan de toda la cadena energética –generación, distribución e hidrocarburos– proyectando una concentración que dista del lema de libre competencia y libre mercado pregonado por el presidente y la teoría liberal.
Asimismo, es necesario remarcar que –en las últimas décadas– la expansión de la red de alta tensión en Argentina ha sido impulsada fundamentalmente por el Estado nacional. Especialmente durante los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner –con Julio De Vido como ministro de planificación– y, en menor medida, de Alberto Fernández. Por el contrario, bajo gestiones de orientación liberal, como la de Mauricio Macri –y, hasta el momento, también la actual–, la expansión del sistema ha sido prácticamente nula.
Entre 2006 y 2015 se incorporaron 4.586 km de líneas de alta tensión, mientras que en 2016 se sumaron apenas 178 km –correspondientes en gran parte a obras iniciadas en la gestión anterior– y entre 2017 y 2019 no se registraron nuevas incorporaciones. No fue casualidad: el gobierno de Macri, alineado con el ajuste fiscal exigido por el Fondo Monetario Internacional – tras su retorno al país en 2018–, delegó esas inversiones en el sector privado, resultando en cero km de red nueva. Mientras que entre 2019 y 2023 se añadieron 715 km.
Vale recordar que, durante la gestión de Macri, se produjo un colapso del sistema eléctrico el 16 de junio de 2019 –día del padre–, que derivó en un apagón masivo que afectó a todo el país y a regiones de Uruguay y Brasil. Si bien sus causas fueron múltiples, el episodio puso en evidencia las fragilidades de un sistema con déficits de inversión acumulados.
La privatización: el origen en los años 90
La privatización del transporte de alta tensión se inscribe en el proceso de reforma del sector eléctrico argentino impulsado a comienzos de los años 90, durante el gobierno de Carlos Menem. En ese marco, el Estado llevó adelante una profunda reestructuración del sistema energético bajo los lineamientos de apertura económica, desregulación y “promoción” de la inversión privada bajo el manto neoliberal. Vale recordar la frase del ex ministro Carlos Dromi: “Nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado”.
El punto de partida fue la sanción de la Ley 24.065 de 1992, desmembrando el sistema estatal eléctrico –compuesto por Segba S.A, Hidronor S.A y Agua y Energía Eléctrica Sociedad del Estado– y dividiendo sus empresas en tres segmentos diferenciados: generación, transmisión y distribución. Esta fragmentación respondió a un modelo inspirado en las reformas aplicadas en países como el Reino Unido, con el objetivo de introducir lógica de mercado en el sistema.
En ese esquema, el transporte eléctrico, considerado un monopolio natural, fue concesionado a operadores privados bajo supervisión estatal. Así, en 1993 se creó Transener como empresa encargada de operar la red de alta tensión –principalmente en 500 kV– y se procedió a su privatización mediante la adjudicación de la concesión por 95 años.
La privatización de 1993 incorporó como actor central a la británica National Grid, consolidando un esquema donde capital extranjero controlaba una infraestructura crítica bajo regulación estatal junto a Pérez Companc de capital nacional.
El argumento central de la privatización fue que el capital privado permitiría modernizar la infraestructura, mejorar la eficiencia y ampliar la red sin necesidad de financiamiento estatal. Sin embargo, desde sus orígenes, el caso de Transener evidenció una tensión estructural: se trataba de una empresa privada operando una infraestructura crítica y estratégica, con rentabilidad garantizada por regulación pública.
Tras la crisis de 2001 y el reordenamiento del sector energético, articulado a un proceso de reindustrialización iniciado por Néstor Kirchner, en 2004 se produjo el ingreso de Pampa –pasamanos de capital extranjero a capital nacional– y de ENARSA en 2007, lo que permitió al Estado recuperar participación en el transporte eléctrico.
Esta situación intentó modificarse durante el gobierno de Mauricio Macri, a través del Decreto 882/2017 buscó la privatización de Transener, que disponía la venta de las acciones que poseía ENARSA en la compañía, en el marco de una estrategia de privatización de todas las empresas públicas. Si bien la operación no llegó a concretarse –decisión a la que el hoy extinto bloque radical, integrante de la coalición de gobierno de Macri, se opuso–, la intención de reducir la participación estatal en un sector estratégico como el transporte eléctrico estaba clara y es retomada hoy por el gobierno de Javier Milei.
Vender la red, perder soberanía
La privatización de Transener –y, en forma indirecta, la privatización de ENARSA– se inscriben en el diseño de la política energética libertaria, que busca eliminar la participación del Estado en el sector. Este proceso responde, en parte, a la presión de los grupos empresariales locales y, por otra, a las exigencias del Fondo Monetario Internacional, que “recomienda” la privatización de empresas públicas como parte del objetivo del ajuste fiscal.
Sin duda, la política de privatización está provocando una creciente concentración en el sector, con un fuerte poder de lobby empresario ante un Estado cada vez más debilitado. La experiencia de los años 90, con la venta de empresas públicas, provocó efectos catastróficos, asociados a la falta de inversión y expansión, que luego dificultaron el proceso de reindustrialización iniciado en 2003. En este sentido, las decisiones de la actual administración, orientadas a que el sector privado administre y planifique la energía, difícilmente traigan resultados positivos.
Así, privatizar la red es resignar soberanía. Ya lo decía Arturo Jauretche “si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”. (ámbito.com; 27/04/2026-11:45hs)
Avanza la privatización de Transener por unos u$s 356 millones (IV)
o.- (Santiago Spaltro) Un consorcio de la familia Neuss y Jorge Brito presentó una oferta que le ganó a Central Puerto y a Edenor.
Clave. Transener opera la red troncal de transporte de energía.
El consorcio conformado por Edison Energía y Genneia, dos grandes generadores de electricidad en la Argentina, está a un paso de quedarse con la privatización de las acciones del Estado en Transener,
tras presentar una oferta por u$s 356,1M.
Con ese monto superaron las propuestas de Central Puerto y Edenor, de u$s 301 M y u$s 230M, respectivamente.
Cada una de las empresas del consorcio ganador tiene el 50% de participación y aportará dinero de sus cuentas por u$s 178M.
De esta forma, los Neuss junto a los dueños de Havanna y los de Newsan continúan su expansión en el segmento eléctrico, tras quedarse a partir de 2024 con distribuidoras eléctricas, a principios de este año con dos centrales hidroeléctricas y ahora con la principal transportista de energía eléctrica en alta tensión del país.
Asimismo, Genneia -de Jorge Brito, Delfín Carballo, Darío Lizzano y el mexicano David Martínez-, que es el mayor generador de energía renovable, tiene la posibilidad de ampliarse a otro negocio.
Genneia tiene en vista abastecer en el futuro a la minería en Jujuy, Salta y Catamarca, donde desde hace años arma un proyecto de línea eléctrica minera. Allí compite con otra idea de Central Puerto e YPF Luz, previsto en hasta u$s 400M.
La decisión quedará en manos del Ministerio de Economía, que evaluará las ofertas en los próximos días y luego procederá a la adjudicación. El dinero servirá para financiar los pagos de deuda del Estado nacional en 2026; Luis Caputo había dicho previamente que las privatizaciones aportarían unos u$s 2.000 M este año.
El proceso implica la compra del 50% de Energía Argentina (Enarsa) en Citelec, sociedad que posee el 52,65% de Transener. Así, el paquete equivale a un 26% indirecto de la compañía que opera más de 12.000 kilómetros de líneas de alta tensión del país.
La oferta de Edison y Genneia implica una valuación total de Transener (el 100% de sus acciones) de u$s 1.360M, por encima de la capitalización de mercado vigente hasta ayer. Eso repercutió en una suba inmediata de las acciones en un 7%, que hasta el cierre de la edición se moderó a 3%, hasta los $ 3.750.
Pampa Energía -uno de los principales generadores de energía eléctrica de la Argentina, propiedad de la familia Mindlin y sus socios conservará la mitad de las acciones de Citelec, sin ser el controlante pleno.
La regulación eléctrica impide la integración vertical de la cadena, entre jugadores presentes en la generación, transporte y distribución.
Caputo usará los dólares para pagarles a los bonistas.
Transener es una pieza estratégica del sistema eléctrico porque opera la red troncal de transporte de energía, un negocio monopólico con ingresos regulados. Su objetivo contractual es la operación y el mantenimiento de la red, pero no la extensión de las líneas de alta tensión. A nivel estructural, el Estado dejó de invertir en nuevas redes de transporte eléctrico en 2014, luego de un amplio despliegue en la década previa. Desde entonces, la demanda sigue creciendo al 3% anual. (Clarín, Buenos Aires, 29/04/2026)
