La diversificación estratégica, un ejemplo de política exterior inteligente

La diversificación estratégica, un ejemplo de política exterior inteligente

.- (Patricio Carmody, analista internacional) No es sencillo conducir la política exterior de una democracia en tiempos de realineamiento del orden global, de importantes tensiones regionales, y de normas e instituciones internacionales que se debilitan. Un claro ejemplo es el caso de Corea del Sur, que debe conducir una política exterior sumamente compleja, y donde su nuevo presidente Lee Jae Myung, pretende modificar su estrategia. Este nuevo enfoque puede ser de interés para la política exterior argentina. Varios conceptos de la nueva política exterior de Corea del Sur son relevantes para la Argentina.
Lee es crítico de la diplomacia basada en los “valores” e ideología de su predecesor, y procura conducir una política exterior pragmática enfocada en los intereses nacionales: la estabilidad regional y el asegurar el comercio. Lee Jae Myung asumió en Junio, luego del impeachment de Yoon Suk Yeol por, entre otros motivos, declarar la ley marcial.
Este impeachment fue la consecuencia de una sociedad unida en la defensa de las instituciones democráticas, aunque continúe fracturada en su cultura política. En este contexto, Yoon se presentaba como el principal defensor de las normas liberales, y profesaba una lealtad demagógica hacia EE.UU., lo que limitó su legitimidad interna y la flexibilidad estratégica de Seúl.
Un objetivo de Lee es evolucionar de una política tradicionalmente enfocada en la dependencia de su aliado EE.UU. y en la relación con Corea del Norte, a una más diversificada. El nuevo líder procura seguir anclando su seguridad en los EE.UU., mientras busca expandir y profundizar sus relaciones con el sudeste asiático, Japón y la Unión Europea. A su vez, ha dicho que si bien la alianza entre Corea del Sur y EE.UU. es importante y debe continuar expandiéndose, “eso no quiere decir que deberíamos depender totalmente de ella; no necesitamos excluir totalmente o ser agresivos con China y Rusia”.
Sin embargo, el nuevo enfoque de Seúl se resume en la idea de “diversificar sin alienar”, en particular a los EE.UU. La diversificación comenzó ya en 2010, cuando el gobierno decidió “romper el cascarón”, e ir más allá de su foco en las potencias críticas para la paz regional: EE.UU., China, Japón y Rusia. Pero en esta etapa se potencia la diversificación internacional -sin perder el apoyo militar norteamericano— para incrementar su influencia global. Se busca también alejarse en lo posible de la rivalidad EE.UU.-China, y disminuir la doble dependencia de estos países en lo económico. La intención de “diversificar sin alienar” quedó clara en la exitosa reunión de Lee con Trump en Washington en agosto.
La intención de Lee es alinear la diversificación internacional con sus necesidades estratégicas y con la potenciación de sus fortalezas tangibles. Aquellas incluyen el asegurar sus cadenas de aprovisionamiento, asegurar su resiliencia energética, y direccionar los términos de su interdependencia tecnológica. En cuanto a sus fortalezas tangibles, las posee en la industria y en la innovación. Desde la construcción de grandes barcos, autos eléctricos, aviones militares y aparatos de comunicación, hasta la necesaria fabricación de semiconductores y baterías eléctricas.
Para seguir progresando debe asegurar minerales críticos, y formar alianzas tecnológicas para influir en los estándares industriales. También seguir participando en la expansión de la infraestructura digital en el sur global. A su vez puede seguir desarrollándose en sectores emergentes como las energías renovables y la automatización industrial. El desafío es entonces conjugar una diversificación internacional pragmática con el arte de llevar a cabo una efectiva política industrial.
El “diversificar sin alienar” implica administrar con sumo cuidado la relación con EE.UU., y no hace desaparecer el desafío que es Corea del Norte. En el caso de Washington debe negociar con el presidente Trump, quien no renuncia a vincular temas comerciales con los de seguridad. Así le ha impuesto una tarifa de 15% a sus exportaciones a EE.UU., mientras busca que Seúl pague más por los 28 mil soldados norteamericanos en Corea, y se comprometa a responsabilidades militares fuera de la península.
Con Corea del Norte, Lee busca mejorar la relación luego del enfoque agresivo de Yoon. Quiere abrir comunicaciones con Pyongyang, pero se necesitan dos manos para un aplauso. Busca a su vez reforzar sus sistemas militares de disuasión. Además, Lee apoya futuros encuentros entre Trump y Kim Jong Un.
Varios conceptos de la nueva política exterior de Seúl son relevantes para Argentina. El “diversificar sin alienar” es de utilidad para manejar la relación de Buenos Aires con Washington. A su vez, esta diversificación puede ser un efectivo instrumento para disminuir la doble dependencia económica de EE.UU.y de China.
En el caso argentino, esta diversificación pragmática también debe enfocarse en donde haya fortalezas estratégicas tangibles. Como ejemplo, esta diversificación se debería conjugar con el arte de llevar a cabo una efectiva política productiva, enfocada en la agro-ganadería, la energía, la minería, las industrias de la información, y en los sectores industriales competitivos a nivel regional y global.
A su vez, el conducir una política pragmática, y no basada en la ideología extrema de un gobierno, es importante. Si la lealtad demagógica de un presidente hacia EE.UU. no es aconsejable en un país como Corea del Sur, que depende de EE.UU. para su supervivencia, menos lo es en el caso argentino. Finalmente la diversificación estratégica no es deslealtad, ya que no es más que la gestión de la soberanía por otros medios. (Clarín, Buenos Aires, 30/09/2025)

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