La culpa es toda tuya, tuya, tuya

La culpa es toda tuya, tuya, tuya
o.- (Mara Pedrazoli) Para el Gobierno, no son sus políticas sino las víctimas de ellas los responsables de la morosidad récord, en realidad producto de la caída de los ingresos populares y del empleo que llevó al sobreendeudamiento para cubrir los gastos más esenciales. “Llevan la tarjeta al límite y después quedan apretados”, aseguró el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, que ya se empieza a parecer a Adorni
Al gobierno no se le ocurre mejor idea que culpar a los deudores
En medio de tasas récord de morosidad que afectan a millones de hogares, el Gobierno culpa a la población, desentendiéndose de las consecuencias negativas de las políticas oficiales sobre los ingresos y el empleo, que son las verdaderas causas del fenómeno.
En medio de tasas récord de morosidad que afectan a millones de hogares, el Gobierno culpó a la población por el sobreendeudamiento, desentendiéndose de las consecuencias negativas de las políticas oficiales sobre los ingresos y el empleo, que son las verdaderas causas del fenómeno.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que “las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos” porque no se puede “llevar la tarjeta al límite y después quedar apretado”. Una explicación que desplaza la responsabilidad desde las condiciones económicas hacia quienes sufren sus consecuencias.
Especialistas consultados por Página/12 sostienen exactamente lo contrario: afirman que la morosidad récord responde al deterioro de los salarios, la pérdida de empleo formal, la desregulación financiera y las elevadas tasas de interés favorecidas por la gestión de Javier Milei.
El tema de la morosidad viene siendo advertido desde hace meses por economistas y entidades del sistema financiero porque alcanzó niveles récord en más de dos décadas. Los préstamos personales (15% de irregularidad) y las tarjetas de crédito (11%) exhiben los peores registros del sistema bancario. Entre los proveedores no financieros la situación es todavía más crítica: la mora llega al 26% en las billeteras virtuales, al 48% en las cadenas de electrodomésticos y al 58 por ciento en las casas de “efectivo ya”, según datos del Banco Central.
Sin embargo, el Gobierno atribuyó el deterioro de los indicadores a un supuesto error de las familias al endeudarse por encima de sus posibilidades. Se trata de una interpretación que desplaza la responsabilidad hacia quienes padecen el problema y omite los efectos del deterioro de los ingresos y del empleo registrado que provocó la actual gestión.
En realidad, el crédito dejó de financiar proyectos de consumo o inversión para convertirse en un mecanismo de supervivencia destinado a cubrir alimentos, tarifas y gastos de salud. Lejos de reflejar una mejora del nivel de vida, la expansión del financiamiento expresa las dificultades de miles de hogares para afrontar gastos esenciales.
Pese a ello, Ravier vinculó el aumento de la morosidad con un supuesto ciclo virtuoso de recuperación del crédito. “Cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca la morosidad”, sostuvo. Sin embargo, el incumplimiento en los pagos difícilmente pueda considerarse un fenómeno “normal” cuando alcanza máximos de las últimas dos décadas.
El vocero también extendió la responsabilidad a los bancos, al sostener que habían perdido capacidad para evaluar el riesgo crediticio luego de años de escasa actividad financiera. De ese modo, el Gobierno volvió a explicar el crecimiento de la morosidad como un problema ajeno a sus propias políticas.
No es la primera vez que el sucesor de Manuel Adorni responsabiliza a la población o entidades por los efectos del ajuste. Días atrás había sugerido que, frente al aumento de las tarifas de gas, las familias debían “abrigarse” antes que encender la calefacción.
Un tema estructural
Para la economista Delfina Rossi, el Ejecutivo “insiste en responsabilizar a las familias por un problema que es estructural”. A su juicio, “el crédito funcionó como un placebo frente a la crisis de ingresos y empleo, pero cuando esa crisis se vuelve permanente ya no hay puente financiero que resista”. Además, relativizó la idea de que el endeudamiento dependa únicamente de decisiones individuales: “Es muy difícil para las familias escapar de los algoritmos de las fintech y de los mecanismos que incentivan el crédito”.
La socióloga Luci Cavallero, de Movida Ciudad, considera que el Ejecutivo “se ve obligado a hablar del endeudamiento porque el crecimiento de la mora puso en crisis el relato oficial sobre una mejora en la vida cotidiana”. A su juicio, la estrategia de atribuir el problema a una supuesta falta de educación financiera busca desplazar responsabilidades. “No hay una incapacidad para administrar la economía doméstica, sino un problema estructural que empuja a las familias a endeudarse”, afirma. Por eso, propone “politizar el problema del endeudamiento” y discutir sus causas económicas antes que responsabilizar a quienes lo padecen.
Para Martín Burgos, economista del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación, el crecimiento de la morosidad no puede explicarse únicamente por la pérdida de ingresos. “El problema también es el fuerte aumento de las tasas de interés, que quedaron muy por encima de la inflación tras la desregulación financiera”, sostiene. En ese marco, cuestiona la falta de respuestas oficiales: “El Gobierno no se hace cargo de la situación y bloquea las iniciativas en el Congreso que buscan darle una salida”.
La economista Lucía Cirmi Obón, de Paridad en la Macro, cuestionó la explicación oficial y respondió con ironía a los dichos del vocero presidencial. Recordó que, apenas asumido el Gobierno, se eliminó el tope legal a los intereses punitorios de las tarjetas de crédito, mientras el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder adquisitivo.
En ese mismo período, la morosidad de las familias pasó del 2 al 12% en los créditos bancarios y del 8 al 27% en las billeteras virtuales. “La explicación oficial implicaría creer que todos se volvieron tontos el mismo día, justo durante los dos años de gobierno de Javier Milei”, expresó.
Para Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, el aumento de la morosidad responde a una combinación de factores:
En primer lugar, las tasas de interés “quedaron muy por encima de la inflación, del dólar y de los salarios, con costos financieros superiores al 100% tanto en bancos como en fintechs”.
En segundo término, explica que muchas familias comenzaron a reemplazar parte de sus ingresos por crédito para sostener el consumo, ya que una proporción cada vez mayor del salario se destina a afrontar gastos fijos como tarifas y otros servicios esenciales.
Por último, advierte sobre la agresiva estrategia comercial de las entidades financieras, especialmente las fintechs, donde “tomar un crédito está al alcance de cualquiera con solo tener un celular”, en un mercado altamente desregulado y con las tasas más elevadas. (Página 12, Buenos Aires, 15/07/2026)

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