La búsqueda de inversiones terminó con entusiasmo y algunas dudas

La búsqueda de inversiones terminó con entusiasmo y algunas dudas

o.– Nueva York (corresponsal Paula Lugones) Milei mostró fuerte respaldo político con los gobernadores y del poder económico con los empresarios. En el medio hubo disrupciones.
Los organizadores habían planificado meses atrás un evento chico, con un centenar de invitados, pero con el tiempo la demanda creció y la lista se amplió a más de 300. Los salones grandes no alcanzaban: sumaron sillas, salas contiguas, pantallas y finalmente la lista se cerró en 400. Quedaron en “stand by” unas 500 personas, según afirman quienes estuvieron en los detalles.
Pero más allá de los números, el interés fue palpable en las principales salas abarrotadas del JPMorgan y del Bank of America, los bancos gestantes del “Argentina Week”, junto con la embajada en Washington, el fondo Kaszek y otros socios como el Council de las Américas, la Cámara de Comercio de EE.UU., Amcham y el Citi.
“Este momento es especial, la Argentina está en boca de todos”, dijo el embajador Alec Oxenford en el cierre del evento que aglutinó a funcionarios del Gobierno con empresarios e inversionistas para ofrecer las oportunidades del país.
Realmente hubo mucho interés, apoyo empresarial a las reformas del gobierno y algunos anuncios de inversiones (Pampa Energía y Mercado Libre), pero también nubarrones inesperados que se colaron en el mega-evento como el ataque del presidente Javier Milei a los “empresarios prebendarios” Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla y el viaje de la mujer del Jefe de Gabinete Manuel Adorni con la comitiva presidencial, que fueron la comidilla de los pasillos en off the record, a pesar de los esfuerzos oficiales por bajar el tono.
“¿Y si un día Milei se enoja conmigo por cualquier cosa y me dice que soy un ladrón en medio de Wall Street? No es justo”, hipotetizaba con preocupación un empresario argentino dueño de un fondo.
Pero en general los empresarios consideraron esos temas como “internos”, “coyunturales” de Argentina, de “estilo Milei” y prefieren mirar el fondo del mensaje: el presidente ordenó la macroeconomía, se comprometió a pagar las deudas, tener equilibrio fiscal, bajar los impuestos y mantener la seguridad jurídica y también concretó la reforma laboral. Eso fue bienvenido en Wall Street, recogió Clarín.
Sin embargo, muchas de las dudas que asomaron y que se repetían en las reuniones cerradas era si este modelo se mantendría en el tiempo. Un ejecutivo dijo a esta corresponsal que quizás esperen a las elecciones del año que viene para ver si el presidente resulta reelecto o si el que sigue continuará con las reformas. En ese sentido fue bien recibido el gesto de que viajaran gobernadores de distintos partidos y se mostraran alineados con el discurso oficial.
Llamó la atención el ataque de Milei a quienes defienden la industria nacional.
Sentados, de pie, apoyados en las paredes, los interesados no quisieron perderse sobre todo los discursos de Milei y el del ministro de Economía Luis Caputo, los más convocantes. Pero también hubo paneles sobre minería, energía, agroindustria, salud, tecnología, bancos, inteligencia artificial y ponencias de funcionarios como el canciller Pablo Quirno; el ministro de Salud Mario Lugones; el de Desregulación Federico Sturzenegger; el presidente del Banco Central Santiago Bausili; el viceministro de Economía José Luis Daza, entre otros. Muchos elogiaron la “calidad” del equipo y que los funcionarios económicos “hablaban el mismo idioma” de Wall Street (la mayoría del equipo económico trabajó en bancos de EE.UU.) y que eso no era muy común.
Pero la acción sucedía más allá de los paneles centrales. Como dijo a Clarín el CEO de un fondo de inversión que opera en Buenos Aires y Nueva York: “Yo fui a rosquear”, o sea a hablar con funcionarios y empresarios, sentir la temperatura de los inversores en los pasillos, en los cócteles, más allá de los paneles formales.
Entre bambalinas, había además mucha “acción” en las salitas aledañas, donde se reunían en forma bilateral o grupal Caputo, Sturzenegger y otros funcionarios económicos con empresarios e inversionistas para despejar dudas más concretas. En el JPMorgan todo sucedía en las salas número 1501, 1502 y 1503, esta última ocupada por Caputo. En el Bank of America había 5 reservadas (East, Bowery, Pelham, Harlem (donde se reunía el ministro de economía) y Niágara. Y otras más en el piso 15.
Otra salita fue para el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Peter Lamelas, quien le dijo a Clarín que la “Argentina Week” servía para decirles a los inversores “show me the money!”.
Por todas ellas desfilaron representantes de compañías mineras, químicas, farmacéuticas, tecnología y energía. (Clarín, Buenos Aires, 13/03/2026)

 

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