Hernández: “el agua es un recurso central, crítico y prioritario para todos nosotros. Pero su protección no se logra mediante definiciones amplias o imprecisas, sino mediante una correcta comprensión de los sistemas hidrológicos y su funcionamiento real”

Hernández: “el agua es un recurso central, crítico y prioritario para todos nosotros. Pero su protección no se logra mediante definiciones amplias o imprecisas, sino mediante una correcta comprensión de los sistemas hidrológicos y su funcionamiento real”.

o.- Mario Hernández, en representación de GEMERA (Grupo de Empresas Exploradoras de la República Argentina), durante su exposición en el primer día de la Audiencia Pública por la reforma de la Ley de Glaciares explicó que “el país necesita previsibilidad, necesita reglas claras, estables y técnicamente fundadas. No hay inversión sin previsibilidad y no hay desarrollo sin inversión”.
Para Hernández “la discusión sobre la Ley de Glaciares no puede ser abordada desde una lógica simplificada e ideológica. Debe ser abordada con rigor técnico, con evidencia científica y con una mirada estratégica a largo plazo”.
La minería moderna de hoy, se desarrolla no solo en el país sino en el mundo entero. Poniéndole foco especial en San Juan Hernández indicó que “opera bajo estándares ambientales de primer nivel, con controles, monitoreos y con compromisos concretos en términos de gestión hídrica” y dejó en claro que “el agua es un recurso central, crítico y prioritario para todos nosotros. Pero su protección no se logra mediante definiciones amplias o imprecisas, sino mediante una correcta comprensión de los sistemas hidrológicos y su funcionamiento real”.
Desde el punto de vista técnico Hernández enfatizó: “es fundamental diferenciar adecuadamente, cuando hablamos de distintos cuerpos criogénicos sin geoforma generada por el hielo. No es lo mismo un glaciar descubierto o un glaciar blanco que un glaciar rocoso o un litoglaciar o un glaciar de escombros. En estos últimos, el hielo se encuentra contenido dentro de la matriz detrítica, en el caso de los glaciares de escombros activos, con dinámicas hidrológicas, tasas de aporte y funcionamientos ecosistémicas sustancialmente distintas”.
“Equiparar normativamente realidades geológicas distintas puede derivar en sobrerrestricciones que no necesariamente se traducen en una mejor protección del recurso hídrico, sino en una menor capacidad de gestión eficiente basada en la ciencia”.
Explicó: “Si nieva, hay agua. Y no es casual que se mide el espesor de nieve cada vez que vamos a estimar el escurrimiento del río durante todo el año”, recordó.
Cambio climático o variabilidad climática: cambio de paradigma
“Se estima una reducción del 60% de los manchones de nieve y un retroceso del 15% de los glaciares blancos en los últimos 40 años. Eso significa cambio climático o variabilidad climática. Y eso nos debe llevar a cambiar el paradigma.”
“Necesitamos materiales críticos para mitigar el cambio climático”.
“Y también necesitaremos que los recursos que la actividad genera sean volcados en la mejora de infraestructura hídrica. Esto es compartir, crecer y desarrollarse. La minería no es el problema, es la solución. El mundo necesita materiales críticos y Argentina los tiene”.
Retroceso de los glaciares
Sobre este tema Hernández explicó: “El retroceso de glaciares es un fenómeno ampliamente documentado a nivel mundial y responde a múltiples factores, entre ellos: ciclos naturales de la tierra, variedad climática de largo plazo y procesos de calentamiento global, que exceden ampliamente cualquier actividad productiva localizada.”
“Creemos que el desafío no es prohibir ni restringir de manera generalizada, sino regular inteligentemente. Regular con criterios técnicos, con evaluaciones, caso por caso, con sistemas de controles robustos y con una clara articulación entre el Estado, la ciencia y el sector productivo”.
“La Argentina hoy tiene una oportunidad histórica. El mundo demanda cobre, demanda materiales críticos para esa transición energética y nuestro país, y particularmente la zona cordillerana como San Juan, tiene los recursos para responder a esa demanda. Esa oportunidad puede perderse si no somos capaces de generar un marco normativo razonable, previsible y basado

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