Europa repatria su oro y desafía el orden financiero impuesto por EE.UU.

Europa repatria su oro y desafía el orden financiero impuesto por EE.UU.
o.- (Belén Medina Fernández) Alemania, Francia y otros países recuperan lingotes de Nueva York y Londres ante la incertidumbre geopolítica y la imprevisibilidad de Donald Trump.
Durante más de siete décadas, las mayores economías del mundo confiaron sus reservas de oro a las bóvedas de Nueva York y Londres. La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra ofrecían seguridad, liquidez y estabilidad política para custodiar uno de los activos más valiosos de los bancos centrales. Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar y cada vez más países optan por recuperar sus lingotes y trasladarlos a territorio nacional.
La tendencia, que comenzó de manera gradual tras la crisis financiera global y se aceleró luego del comienzo de la guerra en Ucrania en 2022, hoy suma un nuevo factor: la creciente desconfianza hacia Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump y la incertidumbre sobre el futuro del orden financiero internacional liderado por Washington.
La repatriación del oro dejó de ser una cuestión logística para convertirse en una decisión estratégica vinculada con la soberanía financiera y la autonomía política. Los bancos centrales buscan reducir riesgos y garantizar el acceso directo a sus reservas en un escenario global cada vez más fragmentado.
Los datos del Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) reflejan ese cambio. Según una encuesta reciente, el 19% de los bancos centrales aumentó el almacenamiento doméstico de oro o diversificó la ubicación de sus reservas durante los últimos doce meses, frente al 7% registrado un año antes. Al mismo tiempo, disminuye la proporción de entidades que mantienen sus lingotes exclusivamente en Londres o Nueva York.
La explicación aparece una y otra vez en los informes oficiales: la confianza. Las sanciones económicas impuestas a Rusia tras la guerra en Ucrania marcaron un punto de inflexión. El congelamiento de cerca de u$s 300.000 M en reservas internacionales rusas demostró que los activos bajo jurisdicción extranjera pueden quedar sujetos a decisiones políticas.
Aunque el oro físico posee características diferentes a las reservas en divisas, el mensaje impactó en numerosos bancos centrales. La conclusión fue clara: conservar una parte significativa de las reservas estratégicas fuera de las fronteras nacionales puede representar un riesgo en determinadas circunstancias.
En ese contexto, la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca profundizó las dudas de varios aliados europeos. Las tensiones comerciales, los cambios abruptos de política exterior y la posibilidad de decisiones unilaterales desde Washington impulsaron un debate que hasta hace pocos años parecía impensado.
Alemania se encuentra entre los casos más emblemáticos. El Bundesbank todavía mantiene unas 1.236 toneladas de oro en Nueva York, equivalentes a cerca del 37% de sus reservas totales. Aunque las autoridades alemanas sostienen oficialmente que Estados Unidos sigue siendo un custodio confiable, crecieron las voces políticas y académicas que reclaman una mayor repatriación para fortalecer la independencia estratégica del país.
Francia también avanzó en esa dirección. Entre julio de 2025 y enero de 2026 retiró 129 toneladas de oro de la Reserva Federal de Nueva York y concentró la totalidad de sus reservas dentro de su territorio. El movimiento evocó una decisión histórica de Charles de Gaulle, quien en 1965 envió un buque de guerra a Estados Unidos para recuperar oro francés y cuestionar el predominio del dólar en el sistema monetario internacional.
La tendencia no se limita a Europa. India redujo drásticamente la proporción de oro almacenada en el exterior. Mientras que en marzo de 2023 más de la mitad de sus reservas permanecían fuera del país, en 2026 esa cifra cayó a poco más del 20%.
Polonia también anticipó el fenómeno. En 2019 trasladó 100 toneladas de oro desde Londres hacia Varsovia en una compleja operación de seguridad que involucró camiones blindados, aviones especialmente preparados y coordinación entre autoridades británicas y polacas. El gobierno presentó la medida como una demostración de fortaleza económica y capacidad para proteger activos estratégicos. (BAE; Buenos Aires, 23/06/2026)

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