Elevate Uranium consolida control del 90% en Marenica con tecnología disruptiva en Namibia

Elevate Uranium consolida control del 90% en Marenica con tecnología disruptiva en Namibia

o.- (Por Dante Corona). Elevate Uranium aumentó su participación en el proyecto Marenica al 90% con la compra de un 15% adicional, consolidando el control sobre uno de los activos de uranio más prometedores de la región de Erongo en Namibia. El movimiento no es administrativo: es una apuesta estratégica para construir escala en un momento en que el uranio vuelve a estar en el centro de la agenda energética global.
De asset a plataforma: lo que significa escalar en Erongo
Marenica no es solo un depósito. Dentro del pipeline uranífero de Namibia, el proyecto de Elevate Uranium ha ganado tracción por una razón técnica concreta: la tecnología U-pgradeTM, desarrollada por la propia compañía, que permite beneficiar minerales de baja ley de forma económicamente viable. Eso cambia la conversación. En un yacimiento como Marenica, donde las leyes no compiten directamente con proyectos de alta concentración como Husab o Rössing, la tecnología de proceso es el diferenciador real.
Al subir al 90%, Elevate no solo aumenta su exposición a libras en el subsuelo. Consolida su posición negociadora para cualquier eventual decisión de construcción, alianza con un operador mayor o acuerdo de streaming. Un socio minoritario al 10% tiene poco poder de bloqueo; el que controla el 90% toma decisiones. Esa asimetría importa cuando los tiempos de desarrollo se aceleran.
Erongo es la provincia minera más activa de Namibia. Ahí opera Husab, la tercera mina de uranio más grande del mundo, controlada por China General Nuclear Power Group. También ahí está Rössing, de Rio Tinto, con más de 45 años de producción continua. Y a pocos kilómetros, el proyecto Etango de Bannerman Energy, que busca su decisión de construcción. Construir escala en ese vecindario no es retórica corporativa: es posicionarse donde el capital ya fluye y la infraestructura de servicios existe.
El uranio en 2025: el mercado que cambió de conversación
El precio spot del uranio superó los 100 dólares por libra a principios de 2024 por primera vez en casi 17 años, impulsado por una demanda que ya no es especulativa. Los contratos a largo plazo entre utilities eléctricas y productores se multiplican. La International Atomic Energy Agency revisó al alza sus proyecciones de capacidad nuclear instalada para 2050. Y los gobiernos del G7 firmaron en 2023 una declaración conjunta para triplicar la capacidad nuclear global.
Ese contexto revaloriza activos que hace cinco años generaban poco interés. Namibia, con su estabilidad política relativa, infraestructura portuaria en Walvis Bay y marco regulatorio minero establecido, compite directamente con Kazajistán y Canadá como jurisdicción atractiva para el uranio. La diferencia es que Namibia ofrece certeza de acceso —algo que Kazajistán, con su dependencia de Rusia en logística, no siempre garantiza.
El Uranium One kazajo sigue siendo el productor dominante con más del 40% de la producción mundial. Pero la concentración geográfica del suministro es exactamente el argumento que los compradores occidentales usan para justificar contratos con productores africanos y canadienses. Marenica, desde esa óptica, no vende solo libras de U₃O₈: vende diversificación de cadena de suministro.
La tecnología U-pgradeTM: ventaja real o argumento de prospecto
Aquí está la pregunta que cualquier analista serio plantea cuando lee el press release de Elevate. La compañía ha construido su narrativa sobre U-pgradeTM, un proceso de preconcentración que, según sus propios estudios, permite reducir volúmenes de material a procesar y bajar costos de lixiviación. En papel, eso convierte minerales de baja ley —que normalmente quedarían fuera de los modelos económicos— en material procesable.
La tecnología ha sido validada a escala piloto. Pero la distancia entre prueba piloto y operación comercial en minería es donde los proyectos mueren o se reinventan. El siguiente hito crítico para Marenica es demostrar que U-pgradeTM funciona a escala de planta completa, con costos unitarios que sostengan un precio de uranio que, aunque alto hoy, tiene historial de volatilidad extrema. El uranio cayó de 135 dólares por libra en 2007 a 18 dólares en 2016. Los proyectos que sobrevivieron ese ciclo fueron los de costo más bajo.
Si Elevate puede demostrar un AISC competitivo usando U-pgradeTM —y los estudios de prefactibilidad tendrán que precisarlo— la historia cambia. Un productor de bajo costo en Erongo tiene acceso a capital, a socios estratégicos y a contratos a largo plazo. Uno que no puede cerrar la brecha económica en proceso termina siendo un activo de exploración que espera al próximo ciclo.
Namibia como jurisdicción: lo que el mercado ya decidió
El marco regulatorio namibio para la minería es uno de los más estables del continente africano. El Minerals Act establece condiciones claras de licenciamiento, y el gobierno ha mantenido históricamente una postura favorable a la inversión extranjera en el sector extractivo. El Ministerio de Minas y Energía administra el proceso de licencias sin los tiempos de incertidumbre que caracterizan a jurisdicciones como la República Democrática del Congo o Guinea.
Eso tiene un precio implícito en las valuaciones. Los proyectos en Namibia cotizan con una prima de riesgo jurisdiccional menor que los de África central. Para una junior cotizada en ASX como Elevate, esa prima se traduce directamente en costo de capital. Un proyecto en Namibia puede financiarse con condiciones que un proyecto equivalente en otra jurisdicción africana no obtendría.
La infraestructura también ayuda. Erongo tiene carreteras pavimentadas, acceso a energía eléctrica de la red nacional y conexión ferroviaria hacia el puerto de Walvis Bay, que opera con regularidad. Para un proyecto que eventualmente necesite exportar concentrados o yellow cake, esa logística ya resuelta es un ítem que no aparece en el titular pero sí en el modelo financiero.
Lo que Elevate construye con esta adquisición
Controlar el 90% de Marenica da a Elevate la flexibilidad para estructurar financiamiento sin requerir el consentimiento de un socio con agenda distinta. En etapas de prefactibilidad y factibilidad, esa agilidad es determinante: los estudios técnicos requieren decisiones rápidas sobre alcance, metodología y proveedores. Un socio minoritario al 25% puede ralentizar ese proceso; uno al 10% tiene mucho menos influencia.
El movimiento también envía una señal al mercado sobre la convicción de la compañía en su propio activo. Las juniors que venden participaciones en proyectos para financiarse comunican lo contrario: que prefieren liquidez inmediata a exposición futura. Elevate está comprando hacia adentro. Eso, en el lenguaje del mercado de capitales de recursos, dice que la dirección cree que el valor está por delante, no por detrás.
El pipeline uranífero de Namibia tiene pocos proyectos en etapa de prefactibilidad avanzada fuera de los gigantes ya en operación. Bannerman en Etango, Deep Yellow en Tumas y ahora Elevate en Marenica compiten por capital de desarrollo en un mercado que tiene apetito pero también selectividad. La escala importa: los proyectos que no alcanzan un umbral mínimo de libras recuperables anuales no justifican la infraestructura de procesamiento. Consolidar el 90% de Marenica es el primer paso para demostrar que ese umbral es alcanzable.
El uranio namibio no necesita venderse hoy. Las utilities que firman contratos a diez años pagan prima por certeza de entrega. Elevate lleva dos años construyendo ese argumento técnico. Ahora le suma el argumento de control. Lo que viene es lo más difícil: convertir participación y tecnología en una hoja de ruta de construcción que resista el escrutinio de un mercado de capitales que ya vio este ciclo antes y sabe que los anuncios no pagan la deuda. (Minería en Línea)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *