El S&P Merval en dólares se hundió 12% en agosto y el riesgo país escaló 80 puntos, el mayor salto desde febrero

El S&P Merval en dólares se hundió 12% en agosto y el riesgo país escaló 80 puntos, el mayor salto desde febrero
o.- (Tomás Alejandro Giancola) Las acciones argentinas atravesaron un mes de fuerte presión, con las entidades financieras entre las más castigadas. Por su parte, los bonos soberanos también retrocedieron, mientras el dólar mostró movimientos mucho más acotados.
La corrección de los activos argentinos se profundizó durante agosto y terminó configurando el peor mes desde febrero, aun cuando el dólar mostró movimientos acotados y el contexto internacional fue favorable en varias jornadas. En ese marco, el S&P Merval cayó cerca de 10% en pesos y 12% en dólares, mientras el riesgo país saltó alrededor de 20%, más de 80 puntos, hasta cerrar en 512 unidades. Al mismo tiempo, los bonos soberanos también quedaron bajo presión, con mayores pérdidas en los tramos medio y largo, mientras el dólar mayorista y los financieros avanzaron apenas cerca de 2%.
A lo largo del mes, además, la dinámica fue cambiando de foco. En las primeras semanas, el mercado quedó condicionado por la escasez de liquidez y la fuerte suba de las tasas, con la TAMAR pasando de 22,8% a 25,2%, un salto de 2,4 puntos porcentuales (más del 10%), mientras el Gobierno buscaba sostener al dólar alrededor de los $ 1.500. Luego, la atención empezó a desplazarse hacia el riesgo electoral, que comenzó a reflejarse con mayor claridad en las curvas que atraviesan 2027, al tiempo que los balances bancarios agregaron presión sobre las acciones por el deterioro de la calidad crediticia. Finalmente, hacia el cierre del mes, el BCRA permitió algo más de liquidez y flexibilidad cambiaria, aunque el rebote de la última semana no alcanzó para revertir el castigo acumulado.
En paralelo, el frente internacional combinó una temporada de balances corporativos muy sólida con una mayor presión sobre el mercado de deuda estadounidense.
Por un lado, la mayoría de las compañías del S&P 500 superó las previsiones de ganancias, con tecnología, salud y energía entre los sectores más destacados, mientras Nvidia volvió a reforzar las expectativas sobre el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Sin embargo, al mismo tiempo, las tasas largas de los Treasuries treparon a máximos de casi dos décadas, presionadas por el déficit estadounidense, la mayor emisión y las crecientes necesidades de financiamiento.
A eso se sumó un nuevo foco de tensión en Medio Oriente, con el estrecho de Ormuz todavía condicionado por el conflicto y con Estados Unidos ampliando las sanciones contra Irán, especialmente sobre redes vinculadas al comercio de petróleo, transporte y financiamiento. Aunque los embarques de crudo continuaron operando y evitaron un shock mayor de oferta, la combinación de sanciones, riesgo logístico y dudas sobre la demanda mantuvo elevada la volatilidad del petróleo y agregó incertidumbre sobre la inflación y las tasas globales.
Agosto dejó una fuerte tensión en pesos y obligó al BCRA a recalibrar su estrategia
Durante buena parte de agosto, el Gobierno buscó preservar la estabilidad cambiaria mediante una administración más estricta de la liquidez, una estrategia que permitió mantener al dólar mayorista alrededor de los $ 1.500, pero que trasladó buena parte de la tensión hacia el mercado de pesos. En ese marco, las tasas de corto plazo escalaron con fuerza, con la caución cerca del 30% TNA, la tasa interbancaria tocando niveles próximos al 28% durante la tercera semana y la TAMAR manteniéndose en valores elevados.
Sin embargo, a medida que la escasez de pesos comenzó a generar mayores distorsiones, el BCRA modificó parcialmente esa estrategia y empezó a inyectar liquidez al sistema.
A partir de entonces, las tasas comenzaron a comprimirse, aunque ese alivio tuvo como contrapartida una mayor flexibilidad cambiaria, que llevó al dólar mayorista a superar los $ 1.500 hacia el cierre del mes y al CCL a acercarse a los $ 1.600.
En ese proceso también ganó relevancia el fixing de la Lelink D31G6 del 26 de agosto. Según Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz, esa fecha resultó clave porque definía el tipo de cambio al que se pagaría el instrumento a fin de mes y, a medida que crecen los vencimientos dólar linked, este tipo de eventos adquiere cada vez mayor peso sobre la dinámica cambiaria.
Al mismo tiempo, el Tesoro también ajustó su estrategia de financiamiento. Migliore señaló que en la última licitación del mes volvió a concentrar la oferta en instrumentos con vencimientos en 2026 y 2027, dejando de lado por el momento la extensión de plazos más allá de 2027. La decisión respondió a que los mayores rendimientos exigidos en los tramos medio y largo encarecieron la posibilidad de colocar deuda más extensa.
En paralelo, el BCRA compró más de u$s 550 M durante agosto, aunque se trató del menor saldo mensual del año. Aun así, las reservas se mantuvieron durante buena parte del período por encima de los u$s 50.000M, mientras la balanza comercial dejó un superávit de u$s 2.115 M en julio.
Por otro lado, la inflación volvió a desacelerarse en agosto. Según C&T, los precios minoristas del GBA subieron 1,6% mensual, el menor registro desde agosto del año pasado, principalmente por la baja de componentes estacionales ligados al turismo y la indumentaria. En cambio, equipamiento y mantenimiento del hogar lideró las subas, mientras vivienda aumentó cerca de 2,5%, salud 2% y alimentos y bebidas 1,7%.
Los bonos profundizaron la corrección y el riesgo país volvió a superar los 500 puntos
La renta fija cerró agosto con un deterioro más marcado en los tramos largos. Después de que todos los segmentos terminaran julio en alza, en agosto solo el tramo corto en pesos se mantuvo positivo, con una suba de 1,2%, mientras la deuda larga cayó 2,2% en pesos y 2,7% en dólares. Medida en moneda estadounidense, la corrección fue todavía mayor, con bajas de 3,4% y 3,8%, respectivamente.
Al mismo tiempo, el riesgo país subió más de 80 puntos, cerca de 20%, y cerró en torno a 512 unidades, su mayor salto mensual desde febrero. Según Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz, el deterioro no respondió únicamente al contexto externo. Incluso en jornadas con mejor clima internacional, los soberanos argentinos siguieron ofrecidos y se desacoplaron de otros emergentes, una señal de que el mercado empezó a exigir una prima adicional por factores propios, especialmente vinculados con el escenario político y electoral.
A su vez, los bonos bajo ley argentina rindieron peor que sus pares de Nueva York en toda la curva, ampliando la prima por jurisdicción. El spread entre AL29 y GD29 pasó de 1,50 a 2,55 puntos, mientras la brecha entre AL30 y GD30 subió de 1,51 a 2,31 puntos. Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, esa diferencia muestra que la protección jurídica volvió a ganar valor relativo, en un contexto en el que los inversores empezaron a mirar con más atención el riesgo soberano de mediano plazo y la posibilidad de escenarios más adversos después de 2027.
En paralelo, la suba de las tasas largas de los Treasuries agregó presión sobre la deuda argentina. En contraste, los Bopreales cortos y las Lecap/Boncap mostraron mayor estabilidad, con la curva a tasa fija capturando cerca de su carry mensual sin fuertes correcciones de precio.
(ámbito.com; 31/08/2026-18:57hs)

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