El Gobierno subsidiará el gas importado para hogares en invierno

El Gobierno subsidiará el gas importado para hogares en invierno

o.- Economía decidió cubrir con subsidios el costo del GNL que se usará para la “demanda prioritaria” durante los meses más fríos. La diferencia con el precio local se trasladará a las boletas más adelante.
El Gobierno resolvió que durante este invierno subvencionará el costo de las importaciones de gas natural licuado (GNL) destinadas a los hogares, hospitales, escuelas, clubes y pequeños comercios, considerados dentro de la llamada “demanda prioritaria”, con el objetivo de evitar un aumento inmediato en las tarifas que impacte de lleno en la inflación.
La medida implica que la diferencia entre el precio del gas importado y el gas producido en el país no se cobrará ahora, sino que se trasladará a las facturas a partir de noviembre, cuando pase el pico de consumo.
Según estimaciones del mercado, el GNL importado rondaría los u$s 20 por millón de BTU, mientras que el precio promedio del gas de abastecimiento interno se mantiene en u$s 3,79 durante el año. Ese desfasaje quedará registrado en el sistema bajo el mecanismo de “Diferencias Diarias Acumuladas (DDA)”, una herramienta que permite “aplanar” el costo en las boletas y evitar sobresaltos en los meses críticos.
La decisión fue tomada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y quedó plasmada en una serie de resoluciones publicadas en el Boletín Oficial el 30 de abril, en el marco de la autorización de aumentos tarifarios para mayo.
Importaciones por u$s 1.000 M.
El costo total de las importaciones de gas licuado para este invierno podría alcanzar los u$s 1.000M, ya que se estima que Argentina necesitará entre 23 y 25 barcos, con un valor superior a u$s 40 M cada uno.
Sin embargo, la mayor parte de ese combustible no será destinado a hogares, sino principalmente a la industria y las centrales eléctricas, que este miércoles deberán definir en el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA) el volumen de compras para la temporada.
Enarsa seguirá abasteciendo a los hogares
Luego de que el Gobierno cancelara el plan de privatizar la gestión de importaciones -por los precios elevados que propusieron Naturgy y Trafigura- se decidió que Energía Argentina (Enarsa) continuará concentrando la demanda para garantizar el suministro de los usuarios residenciales.
En cambio, las grandes empresas industriales deberán comprar por su cuenta y asumir el costo más alto del gas importado. Entre ellas figuran compañías como Techint, Aluar, Arcor, Acindar, Loma Negra, Profertil y Mega.
Desde el Ejecutivo defendieron el esquema como un giro histórico: “Por primera vez en 20 años vamos a cumplir la Ley del Gas”, afirmó una fuente oficial consultada por Clarín.
El mensaje hacia el sector industrial es claro: si las empresas no anticipan sus compras, podrían quedarse sin gas en pleno invierno y verse obligadas a frenar producción.
Cuánto se destinará a la demanda prioritaria
En las semanas más frías del año, entre fines de junio y principios de julio, el consumo de la demanda prioritaria podría rondar los 95 millones de metros cúbicos diarios, aunque solo una parte menor se cubriría con GNL, ya que la mayor proporción provendrá de producción local.
Por esa razón, el costo de subsidiar el gas importado destinado a hogares se calcula entre 150 y 200 millones de dólares, que serán recuperados luego mediante el traslado diferido a los usuarios.
El resto del consumo nacional -que podría superar los 160 Mm³/d- corresponde a industrias, generación eléctrica, estaciones de GNC y el gas utilizado por las plantas compresoras del sistema.
Un esquema que se repetirá aunque haya exportaciones
Pese a que el país proyecta exportar gas de manera sostenida desde 2028, la Argentina seguirá necesitando importaciones temporales durante el invierno, debido a los picos estacionales de demanda.
En paralelo, el Gobierno viene aplicando una estrategia fiscal para sostener el superávit: en los últimos dos inviernos, Economía demoró pagos a productoras de gas para reducir el gasto mensual, una práctica que podría repetirse este año, en un contexto donde la recaudación tributaria no crece al ritmo esperado.
Así, el Ejecutivo vuelve a apostar a un mecanismo de “puente” financiero: subsidio ahora, cobro después, para evitar que el impacto del invierno se traduzca en un salto tarifario inmediato y, sobre todo, en un golpe inflacionario. (BAE, Buenos Aires, 12/05/2026-22:10hs)

 

Subsidios a las importaciones de gas para evitar que suba la inflación (II)
o.- (Santiago Spaltro) De todas formas el usuario terminará pagando esa diferencia que el Estado la cobrará durante el verano.
Menos buques. Esta vez vendrán menos barcos con gas importado.
El Gobierno cubrirá con subsidios el costo de las importaciones de gas licuado que usarán hogares, hospitales, escuelas y clubes en el invierno, para evitar que el aumento de las tarifas tenga un impacto en la inflación. Las importaciones de gas, este año, costarán cerca de u$s 1.000M.
El Gobierno cubrirá con subsidios el costo de las importaciones de gas licuado que usarán los hogares, hospitales, escuelas y clubes (“demanda prioritaria”) durante el invierno, para evitar un aumento de las tarifas que haga saltar a la inflación.
La diferencia entre el costo del GNL importado -que rondaría los 20 dólares por millón de BTU- y el precio de abastecimiento interno u$s 3,79 en promedio durante todo el año- la pagarán los usuarios con sus facturas a partir de noviembre. Técnicamente, en el sistema de gas esto se conoce como “Diferencias Diarias Acumuladas (DDA)”. Y permitirá aplanar las boletas, sin grandes sobresaltos.
La decisión fue del ministro de Economía, Luis Caputo, y quedó plasmada en una serie de resoluciones de su cartera publicadas en el Boletín Oficial el 30 de abril, que autorizaron los aumentos de tarifas de este mes.
Importaciones de gas licuado Las importaciones de gas licuado en este invierno costarían cerca de u$s 1.000M, teniendo en cuenta que el mercado espera necesitar entre 23 y 25 barcos, con un valor superior a los u$s 40 M cada uno.
Casi todo el combustible comprado en el exterior será para las industrias y las centrales eléctricas, que este miércoles confirmarán en el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA) cuánto volumen comprarán para el invierno.
Después de cancelar la privatización de la gestión de las importaciones por los altos precios que propusieron Naturgy y Trafigura para hacerse cargo, el Gobierno determinó que la empresa pública Energía Argentina (Enarsa) seguirá “agregando” la demanda y abastecerá a los hogares.
Pero los grandes usuarios de la industria -como Techint, Aluar, Arcor, Acindar, Loma Negra, Profertil y Mega, entre otros- serán responsables por su cuenta de planificar sus consumos y pagar más caro el combustible. Este sistema generó tironeos, ya que en los últimos tiempos era el Estado el que estaba a cargo.
“Por primera vez en 20 años vamos a cumplir la Ley del Gas”, defendió la jugada una fuente oficial, en diálogo con Clarín. Si la industria no anticipa sus compras, podría quedarse sin gas en invierno y verse forzada a parar sus procesos de producción.
Durante las semanas más frías del año -entre fines de junio y principios de julio-, la previsión oficial es que el consumo de los hogares, escuelas, hospitales, clubes y pequeños comercios rondaría los 95 Mm3/d, y una breve porción se abastecería con GNL, ya que la mayoría se cubre con gas de producción local.
Por eso, el costo de cubrir con subsidios a las importaciones de gas licuado para la “demanda prioritaria” ascendería a entre 150 y 200 millones de dólares, que pagará la demanda más adelante.
El resto del consumo, que puede saltar hasta un total nacional superior a los 160 Mm3/d, corresponde a la industria, las centrales eléctricas y las estaciones de servicio que venden Gas Natural Comprimido (GNC), además del combustible que usan las plantas compresoras para “empujar” el gas en los caños.
Es por eso que, pese a que la Argentina va a tener exportaciones de gas todo el año a partir de 2028, se va a seguir necesitando importaciones temporales en invierno.
En materia fiscal, el Gobierno viene apelando en los últimos dos inviernos a pisar los pagos a las productoras de gas para sostener el superávit cada mes. Y es algo a lo que volvería a recurrir este año, con una recaudación de impuestos que no levanta al ritmo que desea el Ministerio de Economía. (Clarín, Buenos Aires, 13/05/2026)

Avanzan mecanismos para contener subas en gas y naftas (III)
o.- (Sofía Diamante) El Gobierno dejó sin efecto la privatización de la importación de GNL y distribuirá en cuotas el mayor costo del gas invernal
El Gobierno aumentará la bonificación para usuarios con subsidios y analiza distribuir en cuotas –a partir de la primavera, cuando baja el consumo residencial– el mayor costo de importar gas natural licuado (GNL) en el invierno, al tiempo que contiene el traslado del alza de los precios internacionales del petróleo para amortiguar el salto del precio de la nafta.
El impacto del conflicto en Medio Oriente encontró al oficialismo en un momento de mayor fragilidad política: escándalos de corrupción, una inflación que ronda el 3% mensual y una actividad económica que no repuntó en el primer trimestre del año. En ese contexto, tomó una serie de medidas para moderar el impacto de la disparada del petróleo y el gas que, en todos los casos, implicaron algún grado de intervención en el mercado.
El caso más visible es el de los combustibles. El precio del petróleo acumula una suba del 67% desde enero, con el Brent en torno a los u$s 105 el barril. De esa suba, el 23% se trasladó al surtidor en menos de dos meses, algo que en gestiones anteriores hubiera sido impensado, pero dejó un atraso de 15% en el precio de las naftas respecto de la paridad de importación.
El mecanismo que sostiene esa brecha es un acuerdo informal entre las productoras y las refinadoras: las primeras les venden el crudo por debajo de la cotización internacional y esperan recuperar la diferencia cuando el precio baje. No hay contrato firmado. Las productoras, en la práctica, financian a las refinadoras.
El mercado local de combustibles tiene una dinámica particular: YPF controla el 55% del despacho, seguida por Shell con el 19%, Axion con el 14% y Puma Energy con el 5%. Ninguna empresa mueve sus precios hasta que YPF lo hace primero. Y la petrolera, cuyo principal accionista es el Estado, no se movió en 45 días. El propio Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, reconoció ante inversores el atraso acumulado y confirmó que esta semana habrá una definición interna. “Al final vamos a trasladar”, dijo, aunque aclaró que el momento y la magnitud dependerán de la evolución del mercado internacional, la demanda interna y las condiciones macroeconómicas.
El contexto internacional agrega presión adicional. El barril de petróleo liviano de Vaca Muerta –el medanito– cotiza hoy con una prima de entre u$s 4 y u$s 8 sobre el Brent, porque compradores asiáticos están dispuestos a pagar más para asegurarse abastecimiento. En el mundo faltan al menos 13 Mb/d (casi el 10% del consumo total), lo que implica que hay que destruir demanda para compensar esa falta de oferta. Si los precios locales no suben lo suficiente, el ajuste viene por la escasez.
En mayo, además, volvió a subir el impuesto a los combustibles, presionado el Gobierno por la caída en la recaudación, lo que obligó a YPF a trasladar casi un 1% adicional a los precios en los últimos días. El litro de nafta súper en la ciudad de Buenos Aires promedia hoy los $ 2014, cuando a principios de año estaba en $ 1566. La suba de los combustibles impactó en la inflación de marzo y el Gobierno no tomó medidas compensatorias del lado impositivo, a diferencia de lo que hizo Brasil, donde el gobierno de Lula da Silva dispuso una reducción transitoria de los impuestos a los combustibles.
Algo similar ocurre con el gas. Como se mencionó, el Gobierno anunció que incrementará la bonificación para usuarios con subsidios y analiza distribuir en cuotas –a partir de la primavera– el mayor costo de importar GNL durante el invierno. La lógica es aplanar el impacto tarifario en el momento de mayor demanda. Ese criterio sí se aplicará a la industria y la generación, que deberán informarle a la Secretaría de Energía cuánto gas están dispuestos a comprar a precios internacionales, que están en máximos por el conflicto en Medio Oriente. El que no quiera y tenga contrato interrumpible, se quedará sin suministro. La señal de precio funciona, pero solo para quienes pueden absorberla.
En la misma línea de pragmatismo, el Gobierno suspendió la privatización de la importación de GNL, que continuará en manos de Enarsa pese a que Trafigura y Naturgy ya habían presentado ofertas técnicas en la licitación.
La decisión se tomó al evaluar que no era el momento –ni externo ni político– para delegar en privados el suministro de gas en plena escalada de precios internacionales. En combustibles se puede intervenir de manera indirecta a través de YPF. En el GNL, sin ese paraguas, el precio de mercado se trasladaría a las tarifas residenciales.
A todo esto se suma el proyecto que el Ejecutivo envió al Congreso para reformar el Régimen de Zonas Frías y recortar el alcance de los subsidios al gas. (La Nación, Buenos Aires, 13/05/2026)

 

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