El cobre abre una nueva etapa laboral en San Juan: las profesiones que podrían tener mayor demanda
o.- La minería del cobre promete modificar profundamente el escenario laboral de San Juan. Lo que durante años estuvo asociado principalmente a inversiones millonarias y proyectos ubicados en plena Cordillera comienza a trasladarse a una pregunta mucho más cercana a las familias sanjuaninas: ¿quiénes podrán trabajar en las futuras minas y qué deberán aprender para conseguir esos empleos?
Con Vicuña, Los Azules, El Pachón y Altar entre los desarrollos de cobre más importantes del país, la provincia enfrenta un desafío que va más allá de poner en marcha los yacimientos. También necesitará formar técnicos, profesionales y trabajadores especializados para una industria que podría demandar personal en una escala sin precedentes.
Las proyecciones son significativas. Un informe elaborado por profesionales sanjuaninos, plantea que el empleo minero directo provincial podría superar los 50.000 puestos durante la próxima década, en un escenario de avance de los grandes proyectos.
Actualmente, la actividad emplea alrededor de 4.800 personas, según las cifras utilizadas como referencia en ese estudio. La mayor presión sobre el mercado laboral se concentraría entre 2028 y 2035, cuando podrían coincidir distintas etapas de construcción y desarrollo. Estos datos provienen de una proyección sectorial cuya concreción dependerá de inversiones, financiamiento, permisos, cronogramas y decisiones empresariales.
Los primeros puestos de trabajo ya empiezan a aparecer
Aunque el gran salto laboral todavía no se produjo, existen señales concretas de que la demanda comenzó a crecer.
Uno de los casos más importantes es Vicuña, el desarrollo que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, en Iglesia y la zona fronteriza con Chile, impulsado por BHP y Lundin Mining.
En septiembre, la compañía anunció que había alcanzado los 300 operadores y operadoras de maquinaria pesada, después de incorporar a otras 24 personas a su programa de formación y trabajos tempranos.
Los trabajadores reciben capacitación técnica y en seguridad para manejar equipos de gran porte. El dato también muestra la importancia de la contratación local: casi la mitad de ese grupo proviene de comunidades próximas al proyecto, mientras que las mujeres representan el 16,3%.
En Calingasta, Los Azules también comenzó a preparar su infraestructura. Durante julio, la empresa había informado la previsión de incorporar alrededor de 120 trabajadores para obras iniciales vinculadas al camino de acceso y al campamento logístico, aunque esas incorporaciones estaban condicionadas a permisos y al avance efectivo de las obras.
Los oficios que podrían convertirse en los más buscados
Una característica del nuevo ciclo cuprífero es que no todos los puestos requerirán una carrera universitaria. De acuerdo al estudio realizado por una consultora nacional, la construcción de instalaciones industriales, caminos, campamentos, tendidos eléctricos y sistemas de procesamiento necesitará una importante cantidad de trabajadores con formación técnica.
Entre los perfiles que aparecen como estratégicos se encuentran:
• Soldadores calificados: para estructuras metálicas, cañerías y montaje industrial.
• Electricistas industriales: para instalaciones, redes y mantenimiento de equipos.
• Mecánicos y electromecánicos: para maquinaria pesada, camiones y sistemas industriales.
• Operadores de maquinaria pesada: para movimiento de suelos, transporte y tareas mineras.
• Choferes profesionales: para traslado de personal, cargas y equipos en alta montaña.
• Técnicos en instrumentación y automatización: para sistemas de control y operación industrial.
• Especialistas en mantenimiento: para garantizar la continuidad de las operaciones.
La importancia de estos perfiles ya aparece en las capacitaciones que se desarrollan en la provincia. Durante septiembre, el Gobierno de San Juan impulsó formación específica en soldadura, mientras que en octubre se conocieron iniciativas con participación de proveedores mineros para preparar trabajadores en oficios técnicos.
Incluso empresas vinculadas a maquinaria pesada, que advirtieron sobre la necesidad de contar con más electromecánicos, electricistas, soldadores y técnicos especializados.
Ingenieros, geólogos y especialistas tecnológicos: la otra gran demanda
El impacto laboral del cobre no se limitará a la construcción y operación de los yacimientos. El funcionamiento de una mina de gran escala requiere profesionales capaces de planificar procesos, controlar equipos, optimizar recursos, administrar instalaciones y supervisar condiciones ambientales y de seguridad.
Por eso, entre los perfiles que podrían encontrar oportunidades aparecen ingenieros en minas, industriales, civiles, eléctricos, mecánicos y químicos, además de geólogos, especialistas ambientales, profesionales en higiene y seguridad y expertos en logística.
A ellos se incorporan nuevas especialidades vinculadas con la tecnología. La automatización de procesos, la digitalización de equipos, el análisis de grandes volúmenes de datos y la protección de sistemas informáticos generan necesidades que antes tenían menor protagonismo en la actividad minera tradicional.
Un ejemplo concreto surgió en octubre, cuando se difundieron búsquedas para puestos vinculados no solo con operación y soldadura, sino también con compras, ciberseguridad y otras áreas profesionales.
Esto significa que el crecimiento del cobre puede abrir oportunidades para personas formadas en informática, programación, telecomunicaciones y administración, además de las carreras tradicionalmente asociadas con la minería (Diario La Provincia SJ)
