El boom minero que se viene en San Juan abre una nueva demanda: conseguir choferes preparados
o.- (Elizabeth Pérez) El boom minero del cobre que se viene en San Juan no sólo demandará ingenieros, geólogos, técnicos y operarios. También habrá que conseguir algo tan básico como indispensable: choferes preparados para llevar personas, equipos y cargas por la alta montaña en camionetas y camiones
En el sector del transporte ya miran hacia adelante y advierten que, cuando varios desarrollos comiencen a moverse al mismo tiempo, conseguir conductores capacitados puede convertirse en un nuevo cuello de botella para la minería sanjuanina.
José Maldonado, titular de UPROCAM (Unión Propietarios de Camiones), fue claro al describir el escenario: “Hoy no hay faltante porque se mantiene el trabajo en la mina que está en actividad, pero cuando los otros proyectos mineros empiecen fuertes, sí van a faltar choferes”, advirtió.
La llegada de proyectos avanzados como Vicuña y Los Azules será uno de los factores que puede cambiar rápidamente el panorama. “Va a ser mucha, muy mucha la demanda”, señaló Maldonado, quien además remarcó que la escasez de conductores especializados no es solamente un problema local: es una realidad que también se observa a nivel internacional. En Argentina y San Juan, sostuvo, “no sobran choferes”.
Ernesto González, CEO de American Advisor y gerente de Emicar, coincidió en el escenario que se viene. “Cuando venga el desarrollo, el boom de los proyectos, dos o tres proyectos juntos, esto va a ser peor”, aseguró el empresario que consideró que la capacitación debe hacerse ahora, antes de que la demanda se dispare.
No alcanza con saber manejar
El otro punto que aparece en esta discusión es que no cualquier conductor está preparado para trabajar en una mina. Manejar un camión, una camioneta 4×4 o un colectivo por una ruta convencional no es lo mismo que hacerlo en caminos de alta montaña, con nieve, altura, pendientes y protocolos específicos de seguridad.
Por eso González diferenció que no es lo mismo contar con una licencia profesional y estar realmente preparado para conducir dentro de un ambiente minero.
“La licencia profesional te garantiza que la persona conduce un determinado vehículo. Ahora, ese vehículo conducirlo en un entorno minero, con las normas de seguridad, en un entorno de montaña, donde puede haber nieve e imprevistos, es otra cosa”, explicó.
Por eso, el desafío no es solamente sumar conductores, sino formarlos específicamente para las condiciones que encontrarán en la cordillera.
San Juan ya empezó a preparar a los choferes
Mientras el mercado todavía está relativamente tranquilo, las dos entidades consultadas comenzaron a mover fichas para anticiparse a esa futura demanda.
UPROCAM implementó el segundo cursos teórico-prácticos de alta montaña, abierto a todo público y arancelado, y comenzó las inscripciones para interesados. Se hace en conjunto con la Universidad Católica de Cuyo, las capacitaciones duran dos días y se realizan en grupos reducidos de entre 8 y 10 personas y se entregan certificaciones.
El programa incluye primeros auxilios, evaluaciones en un equipo psicosensométrico —que permite medir las reacciones del conductor— y contenidos específicos sobre los efectos de la altura, entre ellos la somnolencia.
La formación también tiene una instancia práctica. UPROCAM cuenta con simuladores de camionetas 4×4 y camiones en su sede de Avenida Rawson y Chile, mientras que las prácticas en terreno se realizan en una cantera de Albardón.
La intención de la cámara es, además, ampliar la formación hacia otros equipos que serán necesarios en los proyectos mineros, como autoelevadores y topadoras.
Un centro para evaluar antes de llegar a la mina
American Advisor y EMICAR también desarrollaron un sistema integral de formación y certificación denominado “El hombre puesto en mina” y ya tienen convenio con dos de las principales mineras: Vicuña y El Pachón. Según explicó Gonzáles, ambas empresas solicitan auditorías de sus conductores a través de este centro, incluso si vienen de otras provincias o países.
El programa busca determinar si un conductor está realmente preparado para desempeñarse en un yacimiento y combina evaluación psicofísica, simuladores y práctica. La primera etapa es una evaluación psicofísica integral. Luego, los aspirantes pasan por simuladores de alta fidelidad que recrean situaciones de conducción con camionetas 4×4, camiones y buses en caminos de montaña.
Finalmente llega la práctica sobre pistas especialmente preparadas para reproducir maniobras urbanas y situaciones propias de la conducción en terrenos exigentes, que han sido construidas en el mismo predio de Emicar.
Si un trabajador no alcanza el nivel requerido en las evaluaciones, recibe capacitación especializada para corregir sus falencias antes de regresar a su puesto.
La otra pelea: quién se queda con el trabajo
La discusión sobre los choferes tiene además otro costado que el sector del transporte viene siguiendo de cerca. Maldonado señaló que UPROCAM ha creado una subcomisión minera y de energía, para abordar los desafíos que plantea la expansión de la actividad en San Juan.
Entre los temas que preocupan al sector aparece también la competencia con transportistas chilenos y las diferencias de costos que existen entre ambos países, particularmente por cuestiones impositivas. Es decir, el desafío que se viene no será únicamente conseguir conductores.
Para los transportistas sanjuaninos también estará en juego quién prestará los servicios cuando la minería demande cada vez más camiones y personal.
Por ahora, la cuenta todavía no explota porque el boom no llegó a su máxima intensidad. Pero mientras Vicuña, Los Azules y otros proyectos avanzan, en San Juan ya comenzaron a preparar a quienes tendrán una tarea clave cuando la actividad acelere: estar al volante cuando la cordillera se llene de camionetas y de camiones. (Tiempo de San Juan)
