El acceso a la energía, la clave detrás de la IA

El acceso a la energía, la clave detrás de la IA
o.- (Federico Kucher) Mientras los líderes del mundo debaten sobre las cuestiones regulatorias, China avanza con la expansión de infraestructura. Epi: La IA es motivo de fuerte tensión entre las potencias.
El problema no es la regulación, sino la disponibilidad eléctrica
Donald Trump y Xi Jinping se reunieron la semana pasada en Washington y dejaron en claro que ven la inteligencia artificial de manera diametralmente opuesta.
Trump rechazó sumar controles sobre su desarrollo. Xi pidió que la tecnología quede bajo control humano y propuso que los dos países piensen con lógica de cooperación global.
Estas dos miradas no parecen tener un punto de encuentro y seguramente se impondrá la agenda del país que llegue antes a la inteligencia artificial general.
En este punto China parece tener todas las de ganar porque en Silicon Valley empiezan a chocarse con un límite físico: la falta de infraestructura eléctrica.
Estados Unidos fue pionero en los grandes modelos de lenguaje y todavía fabrica los chips más avanzados. Pero construir centros de datos requiere electricidad, y eso es justamente lo que empieza a faltarle. A China, en cambio, empieza a sobrarle.
Un ejemplo es Project Jupiter, el complejo que Oracle construye en Nuevo México para darle capacidad de cómputo a OpenAI. El proyecto consiguió unos u$s 18.000 M en préstamos y debería empezar a funcionar en 2028. Pero se quedó sin energía para soportarlo.
Necesita unos 2,4 gigavatios que saldrían de celdas de combustible a gas. Los permisos del gasoducto para transportar este combustible no pasaron las aprobaciones y la habilitación se atrasó hasta 2027.
Oracle empezó a sentir el impacto y su acción cayó más del 4 por ciento. Esto ocurrió luego de activar un aviso de fuerza mayor de su contrato. Se trata de una cláusula para postergar pagos de una obra que no se termina a tiempo.
El caso de Oracle no es aislado. La Agencia Internacional de Energía estimó que los problemas de infraestructura energética podrían demorar uno de cada cinco proyectos de centros de datos. En Estados Unidos, construir infraestructura eléctrica lleva entre cuatro y ocho años.
En China pasa exactamente lo contrario. En 2024 generó más de 10.000 teravatios hora, más del doble que Estados Unidos. Gran parte de la nueva generación, sobre todo solar y eólica, se instaló en las provincias del oeste, donde sobran espacio, sol y viento. Para aprovechar esa energía, se lanzó el programa “Datos del Este, Cómputo del Oeste”.
Las empresas chinas agregan a la expansión eléctrica avances en centros de datos, chips y modelos.
Alibaba presentó en los últimos días el Zhenwu V900, un chip de diseño propio que empezaría a fabricarse en masa a principios de 2027, y anunció que quiere superar los 20 gigavatios de capacidad en centros de datos para 2032.
Al mismo tiempo entrena la próxima versión de Qwen, su modelo de IA. La idea es tener el chip, el modelo y la nube bajo el mismo techo sin depender de proveedores externos.
Los chips chinos ya ocupan una porción importante de su mercado. En 2025 los fabricantes locales vendieron 1,65 millones de aceleradores de IA, el 41 por ciento del total. Huawei aportó casi la mitad. La contracara es que Nvidia bajó radicalmente su participación.
Los datos duros dicen mucho más que las palabras y discursos en Washington.
Trump puede negarse a regular la inteligencia artificial, pero eso no le asegura el liderazgo. Si bien los laboratorios norteamericanos tienen capital (financiamiento) y chips de punta, les falta energía para asegurar el funcionamiento de sus centros de datos.
China tiene electricidad de sobra y cada vez más chips propios. Esto lo pone en ventaja para definir la agenda de la inteligencia artificial de los próximos años. (Página 12, Buenos Aires, 27/09/-08:08hs)

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