¿Dónde están las actividades verdaderamente productivas que prometían los antimineros y que el Concejo Deliberante aplaudía?
o.- Una vez más, los vecinos de Esquel observamos con profunda indignación y hartazgo cómo nuestra ciudad se hunde en una crisis económica y social terminal que ya no se puede ocultar ni maquillar.
Hace pocos días, una empresa desistió de su proyecto de desarrollar un complejo turístico internacional en Esquel y decidió radicarse en Bariloche, dejando sobre la mesa 30 puestos de trabajo directos. El motivo: demoras interminables, burocracia y peleas políticas estériles en el Concejo Deliberante. No es un caso aislado. Desde hace más de 14 años, el proyecto Suyai, que promete una inversión de 250 millones de dólares y la creación de más de 1.050 puestos de trabajo, Sin embargo, fue sistemáticamente frenado por la misma lógica de rechazo y obstruccionismo.
Las advertencias fueron debidamente hechas en su momento. Aun así, la política local prefirió escuchar a los más ruidosos y violentos antes que a aquellos que apostamos por el crecimiento real y el futuro productivo de la ciudad.
¿Dónde están hoy aquellas “actividades verdaderamente productivas” que los antimineros y buena parte del Concejo Deliberante proponían y aplaudían como supuestas alternativas? ¿Dónde quedaron los que decían que preferían “la venta de empanadas” antes que las grandes inversiones, como proponía el ex concejal Osvaldo González Salinas? ¿Dónde están los que juraban que el turismo solo iba a sacar a Esquel de la pobreza?
La respuesta es brutal y dolorosa:
-El invierno pasado no hubo prácticamente temporada en La Hoya por la falta de nieve. Al final, un copo de nieve no valió más que una pepita de oro, como claramente lo advertía el ex precandidato a intendente Ricardo Bestene.
-En verano, los incendios forestales destruyeron por completo la temporada estival.
-El aeropuerto sigue inconcluso, abandonado a medio hacer desde hace años, con promesas de reactivación que nunca se concretan.
-La Ruta 40, principal puerta de entrada a la ciudad, está destrozada y sin mantenimiento.
-El Casino cerró de golpe, dejando a 47 familias en la calle sin aviso previo.
-Más de 40 locales comerciales en pleno centro de Esquel permanecen cerrados o desocupados, mientras la Cámara de Comercio alerta que comercios cierran todo el tiempo, hay fondos de comercio en venta y muchos comerciantes solo tienen entre 2 y 6 meses de margen para seguir abiertos.
-A esto se suma el freno de la obra pública decidido por el Gobierno Nacional, ni bien asumió, que generó nuevos desocupados en la construcción, agravando aún más la crisis laboral en la ciudad.
Esquel se convirtió en una ciudad para pocos. Y esos pocos son, principalmente, los que cobran sueldos del Estado. El resto sobrevive como puede o termina yéndose.
Preferir la venta de empanadas antes que las grandes inversiones no nos sacó de pobres. Hoy tenemos un parque industrial vacío, un casino cerrado, más de 40 comercios abandonados en el centro y una ciudad que cada vez ofrece menos oportunidades reales.
Señores concejales, dirigentes antimineros y ex funcionarios: ¿con qué vamos a vivir ahora? ¿Cuántos jóvenes más tienen que emigrar de Esquel para que reconozcan que el modelo que impusieron solo genera pobreza, desocupación y frustración?
Desde Vecinos Promineros de Esquel volvemos a decir lo que venimos advirtiendo hace más de una década: Esquel decidió su propio futuro. Y estas son las trágicas consecuencias.
Instamos a las autoridades provinciales y municipales que dejen de gobernar para la tribuna y para los que más gritan. Es hora de generar condiciones reales para el empleo genuino, bien remunerado y en blanco y esto no significa que el estado se tenga que hacer cargo de absorber a los desocupados o subocupados, sino empezar a gobernar, a tomar decisiones y a generar las condiciones para que la actividad privada pueda invertir en Esquel y en la provincia. Es hora de dejar de patear para adelante las decisiones difíciles que la ciudad y la provincia necesita con urgencia, y entre esas decisiones está la de desarrollar la minería en nuestra provincia.
Los vecinos de la Meseta y miles de esquelenses silenciosos seguimos esperando respuestas concretas. No queremos más planes sociales ni microcréditos. Queremos trabajo digno. (Agrupación de Vecinos Promineros de Esquel)
