De la mina a la Bolsa: los metales estratégicos españoles ponen rumbo al parqué gracias a la geopolítica
o.- España. Dos compañías dedicadas a la extracción y utilización de metal en España corren hacia la Bolsa. La empresa cordobesa Cunext, fabricante de cable de cobre y aluminio, sondea un estreno en el mercado y está en proceso de contratación de asesores, según publicó Bloomberg el 17 de septiembre, y Abenójar Tungsten, creada para explotar una mina de wolframio y oro en Ciudad Real, prepara su debut en Londres antes de que termine el año, de acuerdo con una noticia de la misma agencia del pasado miércoles. Aunque ninguna de las dos operaciones está decidida, ambas han comenzado a cocinarse después de que Bruselas haya puesto en el centro de su política industrial las materias primas fundamentales. La geopolítica y la transformación de las cadenas de suministro han devuelto el interés por la minería en Europa.
Cunext es la mayor de las dos y la menos conocida por el gran público. Fundada a inicios del siglo pasado, y controlada por Dámaso Quintana —que cuenta con participaciones en Arteche, en Cox y en el fabricante de torres eólicas en el mar Haizea—, fabrica cables eléctricos y de comunicaciones a partir de cobre y aluminio en plantas de España e Italia. En 2025, facturó más de 2.000 millones de euros, según afirmó un directivo de la empresa a Bloomberg. Los cables de potencia se emplean en el sistema eléctrico, esenciales en las líneas de transporte, distribución y conexión de renovables; y los cables de datos, en las telecomunicaciones. Algunas compañías del sector que cotizan en Europa son la francesa Nexans, que capitaliza unos 6.000 millones de euros, o la danesa NKT, con un valor de alrededor de 50.000 millones de coronas danesas (cerca de 6.700 millones de euros).
Cunext transforma una materia prima estratégica para la UE, el cobre, mientras que Abenójar Tungsten se centra en obtenerla antes de darle forma. La compañía nació hace tres años de la mano de la familia García San Miguel para sacar adelante el proyecto El Moto, una explotación de wolframio y oro en la provincia de Ciudad Real. Abenójar Tungsten ejecutó además un cambio societario el año pasado y pasó de ser una sociedad limitada a una sociedad anónima, un requisito para cotizar en Bolsa. La inversión inicial en el proyecto ronda los 200 millones de euros, de acuerdo con el estudio de viabilidad que la firma publicó hace unas semanas, y, en todo caso, la producción no arrancará hasta principios de 2029, con una capacidad de procesamiento de 1,5 millones de toneladas anuales. La Unión Europea la ha designado proyecto estratégico. Abenójar trabaja en su colocación con Bank of Montreal, Deutsche Bank y Peel Hunt, con equipos de minería en la City, y el anuncio podría producirse en las próximas semanas, según Bloomberg. La compañía ha declinado hacer comentarios a este periódico sobre esta información.
Una gran empresa minera que se negocia en Bolsa y con su mayor activo situado en España es Atalaya Mining. Controla la mina de Riotinto, en Huelva, una de las explotaciones mineras de cobre a cielo abierto más importantes de Europa. Además, es dueña de otros proyectos de exploración minera en el país, como el de Touro, en Galicia, o el Ossa Morena, un conjunto de permisos de exploración en el suroeste de España. Cotiza en Londres y vale en torno a 1.600 millones de libras (unos 1.900 millones de euros).
A diferencia de la propietaria de la conocida mina de Riotinto, Abenójar Tungsten extraerá wolframio, el metal con el punto de fusión más alto, crucial para los sectores de energías renovables, de tecnología aeroespacial y de defensa. Tres áreas que la UE se propone blindar de una vez y para siempre, con la misión de reducir su dependencia de China, que concentra la mayoría de la producción mundial y supone el 30% del suministro que llega a la UE, según el informe sobre materias primas cruciales que el Tribunal de Cuentas Europeo publicó en abril. Justo un mes después, Bruselas preseleccionó el wolframio, las tierras raras y el galio, y apuntó hacia otros materiales como el magnesio, el germanio y el grafito, para su primera reserva coordinada de minerales críticos. Entretanto, sus precios se han disparado. Los minerales estratégicos para Europa se encarecieron con fuerza el año pasado y también en el arranque del presente; en concreto, la cotización del wolframio se multiplica por seis en los últimos 18 meses.
La Comisión declaró estratégicos 47 proyectos de materias primas críticas en 13 países, siete de ellos en España. Por su parte, el Consejo de Ministros aprobó el pasado marzo el primer plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales entre el presente ejercicio y 2030, con más de 400 millones de euros de inversión pública, 34 actuaciones y el compromiso de reformar la Ley de Minas.
Al margen de la hoja de ruta estratégica de la UE, aparece Berkeley, que intenta desde hace años, aunque sin éxito, conseguir las autorizaciones pertinentes para su proyecto de mina de uranio situado en Retortillo, en la provincia de Salamanca. La compañía, que ha incorporado hace apenas dos meses a José Bogas, ex consejero delegado de Endesa, a su consejo de administración, cotiza desde 2018 y ahora vale unos 130 millones de euros. Berkeley, de procedencia australiana, también se negocia en la Bolsa de Sídney y en el AIM británico, plataforma equivalente al BME Growth español. La energía atómica se ha erigido como una fuente fiable para la seguridad energética de la UE, e incluso el Gobierno español ha decidido alargar la vida de la central nuclear de Almaraz.
Este año, han debutado en la Bolsa española dos compañías, y con un éxito indudable. La empresa asturiana de ingeniería TSK se estrenó en mayo y escala cerca de un 50% desde el precio de salida, mientras que la filial de Digi en España avanza alrededor de un 15%, a pesar de sufrir una elevada volatilidad el día de su puesta de largo, el pasado 16 de julio. (Expansión, España)
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