Cuando el recurso ya no alcanza: la carrera por las tierras raras también se juega en el Congreso

Cuando el recurso ya no alcanza: la carrera por las tierras raras también se juega en el Congreso

o.- (Diego Andrich). Mientras Estados Unidos, la Unión Europea, Australia y China aceleran la construcción de marcos regulatorios para asegurar el acceso a los minerales críticos que demandarán la inteligencia artificial, la defensa, la transición energética y la industria tecnológica, Argentina comienza a dar sus primeros pasos en un terreno donde el recurso geológico, por sí solo, ya no garantiza competitividad.
La discusión internacional dejó de centrarse únicamente en quién posee las reservas. El eje se trasladó hacia otro plano: quién será capaz de desarrollar esos recursos dentro de un marco legal, científico y tecnológico que permita transformarlos en valor agregado.
En ese contexto, las tierras raras y, en menor medida, el litio, representan una oportunidad que trasciende la minería tradicional. La pregunta ya no es únicamente si Argentina tiene potencial geológico, sino si podrá construir las condiciones institucionales necesarias para ocupar un lugar relevante en una economía donde estos minerales pasaron a ser considerados activos estratégicos.
El mundo ya cambió las reglas
La discusión internacional sobre tierras raras dejó de ser exclusivamente minera. Hoy involucra seguridad nacional, autonomía tecnológica, cadenas de suministro y desarrollo industrial.
Estados Unidos impulsa incentivos para asegurar el abastecimiento de minerales críticos; Europa acelera políticas para reducir su dependencia externa; Australia revisa mecanismos para proteger inversiones estratégicas; y China continúa consolidando su liderazgo en refinación y procesamiento. En todos los casos, el denominador común es el mismo: el Estado participa activamente en la construcción de las reglas del juego.
La competencia ya no se limita a descubrir nuevos yacimientos. Se disputa en laboratorios, centros de investigación, organismos geológicos y parlamentos.
Argentina empieza por el conocimiento
En ese escenario, Argentina comenzó a mover sus primeras piezas.
El CONICET anunció recientemente un proyecto destinado a relevar paleocostas de la provincia de Buenos Aires para identificar minerales portadores de tierras raras y elaborar mapas interactivos que sirvan de base para futuras campañas de prospección y para el diseño de herramientas de gestión ambiental. El trabajo, encabezado por el investigador Ernesto Schwarz, parte de una premisa sencilla: antes de discutir explotación o industrialización, es indispensable conocer el recurso.
En paralelo, el SEGEMAR presentó el estudio “Elementos de las Tierras Raras. Panorama general y evaluación del potencial en la República Argentina”, donde identifica un potencial estimado de 190.395 toneladas y señala nuevas áreas favorables para la exploración. Ese informe dejó de ser únicamente un documento técnico para convertirse en un insumo del debate legislativo.
La fotografía actual muestra un país que fortalece su conocimiento geológico, pero que todavía debe traducir ese conocimiento en una estrategia de desarrollo.
El Congreso comienza a incorporar el tema
Es aquí donde aparece un actor que probablemente tenga un papel tan importante como el de la propia industria: el Congreso Nacional.
Durante 2026 ingresaron iniciativas que proponen declarar al litio y a las tierras raras como recursos estratégicos, modificar el Código de Minería para contemplar específicamente estos minerales, incorporar su exploración a regímenes de incentivos y solicitar información sobre los acuerdos internacionales firmados por Argentina en materia de minerales críticos.
Más allá del destino que tengan esos proyectos, el dato relevante es otro: las tierras raras dejaron de ser un tema exclusivamente técnico y comenzaron a formar parte de la agenda legislativa.
Ese cambio puede parecer menor, pero refleja una transformación que ya se observa en otras economías. A medida que estos minerales adquieren un papel central en la transición tecnológica, los parlamentos empiezan a discutir no sólo cómo extraerlos, sino bajo qué reglas desarrollar toda la cadena de valor.
Mucho más que una mina
La experiencia internacional muestra que el verdadero diferencial competitivo ya no reside únicamente en la existencia del recurso.
Los países que hoy lideran este proceso no sólo exploran. También invierten en investigación, desarrollan capacidades de procesamiento, generan conocimiento y construyen marcos regulatorios que brindan previsibilidad a largo plazo.
Ese es probablemente el principal desafío para Argentina.
No se trata únicamente de confirmar la presencia de tierras raras o ampliar la producción de litio. Se trata de decidir si esos recursos serán exportados como materias primas o si servirán como punto de partida para desarrollar conocimiento, tecnología e industrias asociadas.
Una oportunidad que también se mide en tiempo
Las cadenas globales de suministro de minerales críticos se están reorganizando ahora.
Los acuerdos internacionales, las inversiones y los proyectos científicos avanzan de manera simultánea. En ese contexto, el tiempo comienza a convertirse en un factor tan importante como la disponibilidad del recurso.
Argentina cuenta con instituciones científicas que empiezan a generar información de base, un organismo geológico que amplía el conocimiento sobre el potencial del territorio y un Congreso que incorpora el tema a su agenda. El desafío será que esos tres procesos —ciencia, exploración y legislación— evolucionen con una velocidad compatible con un mercado internacional que ya comenzó a redefinir sus reglas.
Porque, en la economía de los minerales críticos, la verdadera ventaja competitiva ya no dependerá solamente de lo que un país tenga bajo su suelo, sino de su capacidad para construir las condiciones que permitan transformar ese recurso en desarrollo. (El Pregón Minero)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *