Con la reelección en la mira, afirman que la deuda se pagará sin salir a los mercados
o.- No prevé volver a Wall Street. Habrá un préstamo de bancos internacionales por u$s 4.000 M y u$s 2.300 M de privatizaciones. El uso del swap del Tesoro de EE.UU.
Una parte del plan para cancelar los vencimientos está atada a la posibilidad de usar préstamos por u$s 4.000M. El Gobierno contará, entre otras opciones, con alrededor de u$s 2.000 M provenientes de futuras privatizaciones, como AySA y centrales hidroeléctricas. La calificación de la deuda mejorará en 2031, último año de un virtual segundo mandato de Milei.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó ayer su programa financiero para cubrir la deuda hasta fines del año que viene que el Gobierno no tiene previsto volver a Wall Street: “Es una opción, no un objetivo”. El ministro y su equipo buscan bajar el estrés electoral en 2027 y hasta contó que en 2031, Argentina podría lograr el grado de inversión, lo que estaría ligado a la reelección de Milei.
Parte del plan incluye
-un préstamo de bancos internacionales por u$s 4.000 M, garantizados por organismos multilaterales; también
-ingresos por privatizaciones por u$s 800 M este año y u$s 1.500 M en 2027; -e incluso un crédito bilateral (es decir, desde otros países) por otros u$s 2.000 M.
Este año terminaría, dijo Caputo, con un “colchón” extra de financiamiento por u$s 3.700 M que terminarán cubriendo pagos del año que viene. Por esa razón, estiman en el equipo económico, será menos exigente el 2027 que el 2026.
Consultado sobre un eventual segundo tramo del swap con el Tesoro de los Estados Unidos, Caputo dijo que no está previsto usarlo pero que está disponible si se requiriera. Además, planteó que no buscará renegociar los pagos de los próximos años con el Fondo Monetario.
El jefe del Palacio de Hacienda dijo, de todas formas, que esa posibilidad forma parte de las alternativas que evalúa el equipo económico, aclaró que “salir a los mercados internacionales está en cero este año y el año que viene” y que, en caso de concretarse, será únicamente si las condiciones financieras resultan convenientes.
Sobre un regreso a Wall Street, el ministro dijo que “para nosotros es simplemente una opción más, no es un objetivo. El objetivo es refinanciar vencimientos a la menor tasa de interés posible”, afirmó.
En ese sentido, reveló que el Gobierno había recibido propuestas para emitir deuda en el exterior, pero decidió rechazarlas por el elevado costo financiero. Según explicó, le ofrecían colocar u$s 5.000 M a diez años con una tasa cercana al 12,5% anual. “Ya tenemos (posibilidad de) acceso al mercado desde hace tiempo”, sostuvo, pero señaló que aceptar esas condiciones habría implicado pagar unos u$s 3.300 M adicionales en intereses. “No hay que subestimar la tasa”, enfatizó, al señalar que evitar ese costo permite reducir el esfuerzo fiscal y destinar esos recursos a una mayor baja de impuestos.
Caputo sostuvo además que la estrategia oficial apunta a disminuir la dependencia histórica de Argentina de los mercados internacionales de crédito. A su juicio, durante años el país recurrió casi exclusivamente a Wall Street para financiar sus déficits, por lo que ahora el desafío es desarrollar un mercado de capitales local más profundo.
“Argentina tiene una sobredependencia con el exterior y está bueno reducirla”, afirmó. En esa línea, indicó que el equipo económico continúa analizando distintas herramientas de financiamiento, siempre con el criterio de elegir las alternativas “más baratas para los ciudadanos”. El ministro explicó que el nuevo programa financiero busca precisamente despejar el horizonte de vencimientos sin necesidad de recurrir apresuradamente al mercado externo.
Según indicó, el esquema clarifica cómo se refinanciará el capital de la deuda, mientras que los intereses seguirán siendo afrontados con el superávit primario. “La mayoría de los países refinancian las dos cosas. Nosotros los intereses los pagamos con el superávit primario. Y queremos refinanciar el capital”, sostuvo.
En ese marco, aseguró que el programa financiero de este año ya se encuentra “sobrecumplido en u$s 3.700M” y afirmó que los vencimientos de 2027 presentan un perfil incluso menos exigente que los de 2026. “Con refinanciar la deuda en legislación local ya es suficiente. No va a haber ningún problema en el refinanciamiento este año y 2027”, afirmó.
Para Caputo, la mejora de las condiciones macroeconómicas permitirá reducir el costo del financiamiento y, eventualmente, facilitar un regreso a los mercados internacionales en mejores condiciones.
“Cuando uno tiene orden macroeconómico, como este Gobierno, el paso del tiempo es un aliado, no un problema”, afirmó. Explicó que la baja del riesgo país, la desaceleración de la inflación y el fortalecimiento de las cuentas públicas deberían traducirse en menores tasas para futuras emisiones.
En ese contexto, el ministro volvió a plantear como objetivo de largo plazo que Argentina recupere el grado de inversión (investment grade) hacia fines de 2031. “Es un objetivo nuestro, no una promesa”, aseguró, y sostuvo que alcanzar esa calificación permitiría consolidar la estabilidad macroeconómica.
Luis Caputo Ministro de Economía
“La tasa a la que se financia el país hace mucha diferencia; no es lo mismo al 6% a 10 años que si lo hubiéramos hecho al 12,5%”.
“Nosotros siempre nos preparamos para lo más difícil. Nuestro trabajo es por definición prepararnos para cualquier escenario”.
“Salir a los mercados internacionales está en cero como posibilidad este año y el que viene”.
Dentro del programa financiero que presentó ayer Luis Caputo, el equipo económico habló de un objetivo de mediano plazo: que Argentina consiga el estatus de país con grado de inversión (Investment grade) en 2031. Se trata de una marca en los mercados que la economía local nunca alcanzó.
Caputo insistió en que el equipo económico ya mantuvo conversaciones con las tres calificadoras de riesgo más relevantes del mundo. Dos de esas agencias consideraron que la meta es lograble, aunque difícil, según relató el ministro.
Las calificadoras que definen si un país es grado de inversión o no Fitch, S&P y Moody´s. Las dos primeras elevaron la calificación de deuda argentina este año; mientras que en el mercado hay cierta expectativa por que este mes Moody´s haga un movimiento similar.
Para que un país reciba el sello de grado de inversión (Investment grade), las agencias calificadoras no miran una sola variable, sino la capacidad y, sobre todo, la voluntad de pago de su deuda soberana a largo plazo. Es una combinación de solidez macroeconómica, institucionalidad y previsibilidad.
Por ahora, solo seis países de la región ostentan esta marca, que abre las puertas a un enorme flujo de inversiones para la economía. Se trata de Chile, que tiene la nota más elevada dentro de este selecto grupo; seguidos por Uruguay, México, Perú, Panamá y Paraguay. En tanto, Brasil y Colombia, que supieron tener esa marca, fueron “desclasificados” y ahora están marcados como “de grado especulativo”.
“Argentina nunca llegó a tener la calificación de Investment grade (grado de inversión) desde que las tres grandes agencias (S&P, Moody’s y Fitch) evalúan de manera sistemática la deuda de los mercados emergentes.
El punto más cercano al que se llegó fue durante la década de 1990, en pleno auge de la Convertibilidad”, recordó Eric Ritondale, economista jefe de Puente.
“Sin embargo, aun con estabilidad cambiaria e inflación en niveles internacionales, las calificadoras siempre mantuvieron la nota soberana en el terreno especulativo (sub-investment grade o junk bonds), argumentando dudas estructurales sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo, la dependencia del financiamiento externo y la rigidez del modelo ante shocks externos”, añadió.
El punto más alto de Argentina en las escalas de calificación fue en 1997.
“En la historia reciente, durante el gobierno de Mauricio Macri (entre 2016 y 2017), el país recuperó terreno y Fitch llegó a otorgarle una nota de B, pero el proceso se interrumpió con la crisis cambiaria de 2018. Tras años en el subsuelo de las categorías crediticias (entre el default selectivo y el rango CCC), las mejoras recientes de las agencias volvieron a posicionar la deuda argentina en torno al B-, todavía a una distancia considerable del ansiado grado de inversión”, advirtió.
El “techo” histórico de Argentina en las escalas de calificación global se dio de la siguiente manera: Standard & Poor’s: Llegó a otorgarle un BB en 1997. Para alcanzar el grado de inversión (BBB-), le faltaban dos escalones. Moody’s: Su nota máxima para el país fue B1 (también en los 90), ubicándose a cuatro peldaños del grado de inversión (Baa3).
Si Argentina consigue este año el triplete en la mejora de las calificaciones, aún le quedará por delante subir otros seis escalones, para poder llegar al piso más alto. “Es alcanzable, pero toma tiempo (Brasil, cuando lo consiguió a principios de los 2000, tuvo 6 subas en 6 años; Argentina tiene que subir 6 notches o escalones para ser IG); esto requiere consolidación de la estabilización, con acumulación de reservas sostenida, entre otros factores”, redondeó Ritondale.
Para Diego Martínez Burzaco, VP de Inviu, el anuncio se trata de “un norte” para el Gobierno. (Clarín, Buenos Aires, 07/07/2026)
Con la reelección en la mira, afirman que la deuda se pagará sin salir a los mercados
