China quiso acceder al modelo de IA más avanzado de Anthropic y la empresa se lo negó

China quiso acceder al modelo de IA más avanzado de Anthropic y la empresa se lo negó

o.– (Julian Barnes y Sheera Frenkel) Una representante de un chino se acercó a funcionarios de Anthropic durante una reunión en Singapur el mes pasado para insistir en que la compañía cambiara su postura y le diera a Pekín acceso a su poderoso nuevo modelo de inteligencia artificial (IA), según personas informadas sobre las conversaciones. Anthropic se negó.
El pedido no fue una demanda oficial del gobierno chino. Pero las conversaciones en Singapur fueron una forma de intercambio que a menudo busca allanar el camino para una diplomacia formal y directa.
Cuando funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se enteraron del intercambio ocurrido en la reunión, organizada por el Carnegie Endowment for International Peace con sede en Washington, reaccionaron con alarma.
Algunos funcionarios del gobierno de Trump interpretaron el episodio como otra señal de que Pekín intentaría utilizar todas las vías posibles para adquirir rápidamente el modelo de inteligencia artificial más poderoso producido hasta ahora por una empresa estadounidense, según personas informadas sobre las conversaciones.
Por más sutil que haya sido, el acercamiento constituye una señal de la creciente competencia entre China y Estados Unidos en torno de la IA, una rivalidad que un número cada vez mayor de funcionarios de seguridad nacional y analistas comenzó a comparar con la carrera armamentista nuclear de la Guerra Fría.
La escalada de la rivalidad constituye un importante telón de fondo para la cumbre de esta semana entre Estados Unidos y China. El presidente Trump tiene previsto llegar hoy a Pekín para reunirse con el líder chino Xi Jinping. Aunque es poco probable que la carrera por desarrollar el modelo más eficaz sea discutida directamente, ambas partes podrían hablar sobre el acceso a los chips que impulsan la IA o sobre límites para su uso.
Durante una llamada con periodistas el domingo pasado, un alto funcionario estadounidense afirmó que la inteligencia artificial y la ciberseguridad ocupaban un lugar destacado en la agenda con Pekín y mencionó preocupaciones vinculadas con “los últimos modelos de IA”.
En abril, Anthropic anunció un nuevo modelo de IA llamado Mythos. La empresa explicó que decidió no lanzarlo públicamente porque poseía una gran capacidad para detectar vulnerabilidades de software y podría provocar una crisis de ciberseguridad. El modelo fue puesto a disposición del gobierno estadounidense y de más de 40 organizaciones y empresas para que pudieran identificar y prevenir futuros ataques.
La tecnología encendió alarmas en todo el mundo. Para rivales como China y Rusia, evidenció los riesgos de quedarse atrás en la carrera por desarrollar IA avanzada. Los sistemas tienen el potencial de darle a un Estado ventaja tanto para defenderse como para lanzar ciberataques a gran escala.
Durante años, funcionarios estadounidenses estimaron que los modelos de IA desarrollados por las empresas más avanzadas de Estados Unidos llevaban unos seis meses de ventaja sobre los mejores modelos chinos.
Pero, según algunos funcionarios del gobierno y de la industria tecnológica estadounidense, los últimos modelos –ChatGPT 5.5 de OpenAI y Mythos de Anthropic– ampliaron drásticamente esa ventaja, posiblemente hasta entre nueve meses y un año. Otros funcionarios estadounidenses se mostraron más cautelosos y recordaron que China tiene antecedentes de alcanzar rápidamente a sus competidores.
El año pasado, las innovaciones de la empresa china DeepSeek demostraron la capacidad del país para cerrar la brecha en IA. DeepSeek también afirmó que su nuevo modelo fue adaptado para funcionar con chips fabricados por el gigante tecnológico chino Huawei, lo que subraya aún más el esfuerzo de Pekín por mantenerse al día.
Un modelo poderoso
Aun así, analistas chinos expresaron preocupación por el potencial del nuevo modelo de Anthropic. Una organización, IDC China, afirmó que Mythos representaba un riesgo significativo para las empresas chinas y que las restricciones impuestas por Anthropic estaban creando una brecha tecnológica.
Los analistas chinos estaban particularmente preocupados porque consideran que Anthropic es hostil hacia China. La startup actualmente se encuentra involucrada en disputas con el Pentágono, que anunció que sería retirada de las redes gubernamentales estadounidenses tras una puja sobre cómo sería utilizada la tecnología.
Pero desde su fundación, Anthropic orientó su negocio hacia clientes vinculados con la seguridad nacional estadounidense. Fue la primera en instalar sus modelos de IA en redes clasificadas, por ejemplo, y desde hace tiempo procura mantener su tecnología fuera del alcance de los chinos.
Cada vez más, tanto el gobierno chino como el estadounidense consideran a sus compañías de inteligencia artificial –incluidas aquellas que producen los modelos y las empresas de nube que alojan las redes informáticas sobre las que funcionan– como activos nacionales. China bloqueó una adquisición de u$s 2000 M por parte de Meta de la empresa china de IA Manus. China también indicó a algunas de sus startups de IA que no pueden aceptar inversiones estadounidenses sin aprobación gubernamental.
Anthropic y OpenAI restringieron el acceso a sus últimos modelos a unas pocas compañías y agencias del gobierno. Ambos modelos tienen la capacidad de descubrir vulnerabilidades previamente desconocidas en redes informáticas.
Funcionarios chinos sostuvieron que Anthropic y OpenAI se equivocan al mantener un control tan estricto sobre los modelos, argumentando que China necesita acceso a ellos para detectar vulnerabilidades en software, especialmente para defender su propia infraestructura crítica.
La reunión en Singapur fue organizada por Carnegie bajo reglas según las cuales los participantes no debían atribuir la información discutida durante los encuentros. Muchas de las sesiones trataron sobre regulación doméstica de la IA.
El pedido directo de la representante del think tank chino fue realizado al margen de la reunión, no durante una de las sesiones formales, según personas informadas sobre los hechos.
Matt Sheehan, investigador de Carnegie y organizador de la reunión de Singapur, se negó a comentar sobre las conversaciones mantenidas en el evento el mes pasado, pero describió el encuentro en términos más amplios como esencial para ambos países.
“Es fundamental que expertos de Estados Unidos y China mantengan líneas de comunicación sobre los posibles riesgos de la IA”, afirmó. Funcionarios de Anthropic se negaron a hablar sobre el pedido chino.
Funcionarios estadounidenses señalaron que, aunque la propuesta fue realizada por un miembro de un think tank chino, era prácticamente seguro que el gobierno chino había aprobado y dirigido el mensaje. Pekín suele ejercer un alto grado de control sobre sus think tanks, especialmente cuando participan en diplomacia no oficial, como este tipo de intercambio conocido como diálogo Track 2.
Restricciones
Aunque la posición oficial china sostiene que su sector tecnológico podrá innovar de manera independiente y superar las restricciones impuestas por Estados Unidos, las compañías chinas están más preocupadas por su acceso a chips avanzados, según funcionarios de la industria estadounidense e investigadores independientes.
Funcionarios estadounidenses esperan que las empresas norteamericanas continúen retrasando el acceso de China a los chips más avanzados para que las agencias de inteligencia estadounidenses puedan utilizar el nuevo programa para acceder a redes sensibles chinas, según exfuncionarios estadounidenses.
Directivos de la industria están intentando persuadir a China para que cambie su estrategia sobre IA y no convierta sus modelos más poderosos en código abierto, que cualquiera puede utilizar. Expertos en seguridad afirmaron que poner en manos de hackers un modelo capaz de infiltrarse rápidamente en redes podría desatar caos en todo el mundo.
Pero funcionarios chinos siguen mostrándose escépticos, mientras Estados Unidos continúa buscando formas de ampliar su ventaja frente a la competencia de Pekín. Empresas como Anthropic, OpenAI y Google acusaron a firmas chinas de intentar robar su tecnología mediante la copia de las capacidades centrales de los modelos. La agencia Reuters informó el mes pasado que el Departamento de Estado había enviado una queja diplomática a China advirtiéndole sobre esa práctica.
El Congreso y el gobierno de Trump también están aumentando el financiamiento para un área del Departamento de Comercio encargada de diseñar controles de exportación sobre chips y otras tecnologías. (La Nación, Buenos Aires, 13/05/2026)

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