Categórico triunfo libertario devuelve la confianza al mercado y provoca un giro drástico en el dólar, acciones y bonos

Categórico triunfo libertario devuelve la confianza al mercado y provoca un giro drástico en el dólar, acciones y bonos

o.- (Por Juan Pablo Marino) El contundente resultado electoral de La Libertad Avanza (LLA) empieza a redefinir el escenario político y económico argentino. En los mercados, el mensaje fue inmediato: renace la confianza y se abre un nuevo ciclo de expectativas tras meses de incertidumbre, volatilidad y tensiones autoinfligidas por el propio oficialismo. El inesperado resultado provocó inmediatamente el derrumbe de casi 8% en el dólar cripto (por debajo de $1.480) y alzas de hasta 21% en las acciones argentinas, un rally que promete consolidarse este lunes con una disparada de los bonos soberanos y un desplome del riesgo país.
En las operaciones nocturnas de Wall Street, los ADRs argentinos trepaban hasta 21%, mientras los dólares cripto se hundían más de $125, reflejando una brusca caída en la demanda de cobertura. En la city lo describen como el fin de un ciclo de pesimismo extremo y el comienzo de una etapa de mayor optimismo financiero. El resultado refuerza el mandato político del Gobierno y despeja, al menos por ahora, las dudas sobre la continuidad del programa económico.
Con más del 95% de las mesas escrutadas, La Libertad Avanza se impuso con el 40,8% de los votos a nivel nacional en Diputados, frente al 31,6% de Fuerza Patria y sus variantes provinciales. El dato más resonante se dio en la provincia de Buenos Aires, bastión histórico del peronismo, donde el oficialismo logró un sorprendente 41,5%, superando por escaso margen al 40,8% obtenido por Fuerza Patria.
Detrás de este resultado confluyeron varios factores, para el mercado. Por un lado, el rechazo al kirchnerismo, potenciado por la falta de renovación en sus liderazgos. También incidió el voto útil de sectores independientes que, ante la fragmentación opositora, eligieron reforzar al oficialismo para garantizar gobernabilidad.
Pero, sin dudas, el auxilio financiero de EEUU fue determinante, sobre todo en las últimas dos semanas. El apoyo de Washington no se limitó a la retórica: incluyó el swap de monedas por hasta u$s20.000 millones, el sostenimiento de líneas de liquidez y una coordinación con el Tesoro norteamericano que le dio aire al Banco Central para sostener la paridad dentro del esquema de bandas. En la práctica, ese respaldo externo fue la red de contención que impidió que la presión cambiaria derivara en una crisis mayor durante la campaña.
El economista Aldo Abram, director ejecutivo de Libertad y Progreso, consideró que los resultados “reflejan un gran apoyo al cambio de rumbo hacia la normalidad que está liderando el Gobierno”. En su visión, el mercado había operado durante semanas bajo un escenario de duda sobre si la sociedad avalaría o no ese proceso de corrección, y el voto despejó la incógnita. “Había una apuesta a la incertidumbre: los ahorristas vendían activos argentinos, dolarizaban carteras y huían del riesgo local. Este resultado revierte esa dinámica; ahora los ahorros que se fueron pueden empezar a volver, el dólar va a ceder y los activos locales van a recuperar valor”, explicó Abram, al destacar que la validación política refuerza las condiciones para una recuperación económica más rápida.
En la misma línea, Martín Polo, jefe de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, interpretó el resultado como “un cisne negro positivo”, capaz de provocar un cambio profundo en el humor financiero. “El mercado venía muy cargado de pesimismo, con precios de bonos y acciones que descontaban un escenario adverso. Este resultado no solo mejora la gobernabilidad, sino que da tiempo al Gobierno para consolidar su programa sin sobresaltos. En el corto plazo se viene una etapa de alivio y euforia; en el mediano, la posibilidad de un ciclo más estable si se mantiene la disciplina fiscal”, analizó el estratega, quien definió el momento como “una luna de miel entre el Gobierno y los mercados”.
La banda cambiaria se consolida como nuevo ancla de corto plazo. En las mesas financieras sostienen que llegó para quedarse, y que el levantamiento total del cepo solo se concretará “por las buenas, no por las malas”, como resumió Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment. “Con el triunfo en la mano, el Gobierno gana margen para sostener la estabilidad cambiaria y dar previsibilidad al mercado”, explicó el analista, quien considera que el esquema de bandas “fue una herramienta de contención eficaz en un contexto de alta dolarización y desconfianza”, y que ahora “puede transformarse en el eje de la nueva política monetaria si se administra con prudencia”.
En la previa electoral, la demanda de cobertura había trepado con fuerza: se estima que entre junio y octubre el sector privado canalizó unos u$s12.000 millones hacia posiciones dolarizadas, entre futuros y bonos dólar linked. Con el resultado a la vista, ese proceso comenzará desde hoy a revertirse. Según Pedro Siaba Serrate (PPI), la deuda hard dollar podría avanzar hasta 19% respecto del cierre del viernes, impulsada por el apetito global por emergentes y el respaldo de Washington. “Pasado el evento, es lógico esperar un desarme de posiciones dolarizadas”, analizó, lo que abriría una ventana de estabilidad cambiaria en las próximas semanas. (Ambito Financiero, 27/10/25)

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