Banco Mundial advierte: precios de commodities subirán 23% en 2026 por guerra en Medio Oriente y disrupciones globales

Banco Mundial advierte: precios de commodities subirán 23% en 2026 por guerra en Medio Oriente y disrupciones globales

o.- (Por Danitza Salas). El Banco Mundial lanzó una advertencia que ningún comité de riesgo debería ignorar: los precios de los commodities subirán 23% en 2026, impulsados por la guerra en Medio Oriente, los problemas de envío en el Mar Negro y una demanda de activos refugio que no muestra señales de ceder. No es una proyección optimista de ciclo alcista. Es la lectura de un organismo multilateral que ve múltiples shocks simultáneos convergiendo en el mismo punto.
La mecánica detrás del número: no es un solo shock, son cuatro
El informe Commodity Markets Outlook del Banco Mundial no atribuye la presión al alza a un factor único. Los precios de energía están escalando por cuenta propia. Los fletes marítimos acumulan disrupciones desde que el conflicto en Medio Oriente complicó las rutas del Mar Rojo y el Estrecho de Hormuz. Los granos del Mar Negro siguen bajo presión por las restricciones a los corredores de exportación ucraniana. Y el oro está absorbiendo capital institucional que huye del riesgo.
Cuando cuatro variables se mueven en la misma dirección al mismo tiempo, la suma no es aritmética. La interacción entre costos energéticos y transporte, por ejemplo, comprime los márgenes de los productores y encarece el insumo para los compradores simultáneamente. El efecto neto sobre los precios spot es multiplicador, no aditivo.
El organismo también advirtió que el escenario podría deteriorarse si el conflicto en Medio Oriente se intensifica o si los daños a la infraestructura petrolera rusa se profundizan. Dos condicionales que, a la fecha del informe, no tenían señales claras de resolución.
El petróleo y el gas como multiplicadores de presión
La energía es el denominador común de la industria extractiva. Cuando el precio del petróleo sube sostenidamente, los costos de operación de cualquier mina — diesel para equipos, energía para chancado, transporte de mineral — se mueven en paralelo. El margen se comprime por arriba y por abajo al mismo tiempo: el precio del metal puede subir, pero el costo operativo también.
El gas natural complejiza la ecuación en mercados donde la energía eléctrica depende de generación térmica. Europa sigue siendo el caso más evidente, pero el impacto llega a cualquier fundición o refinería que opera en redes con componente fósil. La disrupciones a los gasoductos y terminales de GNL en el contexto del conflicto ucraniano no son un factor resuelto.
Para los productores de metales base — cobre, zinc, aluminio — el costo energético puede representar entre 20% y 40% del costo total de producción. Un incremento sostenido de 15% en energía, en un contexto de precios de metal ya elevados, no necesariamente amplía el margen. Depende de si el precio del metal sube más rápido que el costo. Esa es la apuesta que los productores harán durante 2026.
El oro como termómetro del miedo institucional
El Banco Mundial menciona explícitamente la alta demanda de activos refugio, y el oro es el más elocuente de todos. Después de superar los u$s3,100 por onza a principios de 2025 y haber escalado hasta picos de Uus5,200 en los máximos de 2025-2026, el metal amarillo dejó de ser simplemente una cobertura de portafolio para convertirse en señal de lectura macroeconómica.
Los bancos centrales llevan varios trimestres comprando oro a ritmos que no se veían desde la post-crisis de 2008. China e India lideran esas adquisiciones. No lo hacen para especular — lo hacen para reducir exposición al dólar en sus reservas. Esa demanda estructural tiene un piso que ningún ciclo de tasas de interés puede eliminar completamente.
El escenario que describe el Banco Mundial — shocks geopolíticos sostenidos, inflación en energía, disrupciones al comercio global — es exactamente el entorno donde el oro opera como activo estructural y no solo como cobertura táctica. Si la proyección del 23% de incremento general de commodities se materializa, el oro probablemente rinde por encima del promedio del índice, no por debajo.
Metales industriales: entre la demanda de transición y los costos de logística
El cobre, el zinc y la plata tienen una dinámica diferente a la del oro en este contexto. Su precio depende en parte del sentimiento de riesgo, pero fundamentalmente de variables de oferta y demanda física. Y aquí el informe del Banco Mundial genera una lectura mixta.
Por el lado de la demanda, la transición energética sigue empujando. La electrificación global no se detiene por una guerra — los contratos de largo plazo para suministro de cobre a fabricantes de vehículos eléctricos y desarrolladores de redes ya están firmados. La demanda proyectada de cobre para 2040 triplica los niveles actuales, y ningún conflicto geopolítico revierte esa tendencia estructural.
Por el lado de la oferta, las disrupciones logísticas en el Mar Rojo y la presión sobre los fletes marítimos encarecen el transporte de concentrado desde los grandes centros productores de América Latina — Chile, Perú, México — hacia las fundiciones en Asia. Ese costo adicional alguien lo absorbe: o el productor que vende con menor margen, o el comprador que paga más por tonelada. En mercados tensionados, la respuesta suele ser compartida.
El zinc tiene su propia complejidad. Europa cerró capacidad de fundición en 2022 y 2023 por costos energéticos insostenibles. Si la energía vuelve a subir en 2026, la capacidad instalada en el viejo continente no se recupera automáticamente. Eso reduce la oferta de metal refinado disponible para el mercado europeo y presiona precios en LME.
Granos, alimentos y el efecto cascada sobre economías productoras
El Banco Mundial incluye los granos del Mar Negro en su análisis, y no es un detalle menor. Las restricciones a las exportaciones ucranianas de trigo y girasol tienen implicaciones para los presupuestos fiscales de economías que subsidian alimentos. Cuando un gobierno destina más recursos a mantener precios internos de alimentos, el espacio fiscal para inversión en infraestructura — incluyendo proyectos mineros — se comprime.
América Latina no es ajena a esa dinámica. Varios países de la región importan granos o dependen de precios internacionales estables para sus balances de cuenta corriente. Una escalada sostenida en precios de alimentos presiona a los bancos centrales a mantener tasas más altas por más tiempo. Tasas altas encarecen el financiamiento de proyectos mineros nuevos, que en la región suelen requerir deuda en dólares y periodos de repago de 10 a 15 años.
Lo que el 23% significa en términos de planificación operativa
Un incremento del 23% en el índice general de commodities en un solo año no es un número abstracto. Para un productor de cobre en Chile o Perú, significa revisar los modelos de costos, renegociar contratos de energía y transporte, y posiblemente acelerar decisiones de cobertura de precio que en ciclos normales se posponen.
Para un inversionista institucional con exposición a renta variable minera en Toronto o Londres, significa revisar los múltiplos de valoración de las empresas en portafolio. Las compañías que operan minas de bajo costo con contratos de energía de largo plazo se benefician desproporcionadamente de este entorno. Las que operan con costos variables altos y deuda en dólares enfrentan una ecuación más complicada.
Para los gobiernos productores — y aquí América Latina concentra varios de los más relevantes del mundo — el alza proyectada de commodities amplía la base de regalías e impuestos a la minería. Ese ingreso adicional llega justo cuando la presión social sobre los proyectos extractivos en varios países de la región exige más inversión en comunidades y compensación ambiental.
El Banco Mundial proyecta un 23% de alza. El mercado ya está incorporando parte de esa expectativa. Lo que aún no está en precio es la magnitud exacta de la escalada en Medio Oriente — y esa variable, más que cualquier modelo econométrico, determinará si el número final queda por encima o por debajo de la proyección. (Minería en Línea)

 

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