Aval para la ley “hojarasca”, impulsada por Sturzenegger
o.- (Delfina Celichini) La iniciativa contó con el apoyo de los aliados del oficialismo y será girada al Senado; los diputados se preservaron un beneficio
El oficialismo avanzó ayer con la media sanción del proyecto de ley “hojarasca”, orientado a derogar leyes que el oficialismo considera obsoletas o restrictivas de la libertad. Obtuvo 138 votos afirmativos, 96 rechazos y nueve abstenciones tanto para su aprobación en general como en particular.
La propuesta fue acompañada por Pro, la UCR, el MID, Elijo Catamarca, Independencia, Innovación Federal y parte del bloque Provincias Unidas. Unión por la Patria y la izquierda la rechazaron.
“Les estamos sacando a los argentinos regulaciones, impuestos y tasas que lo único que hacen es poner obstáculos para que puedan progresar”, sostuvo Gabriel Bornoroni, jefe del bloque libertario, al defender el proyecto.
Previamente, Germán Martínez (Unión por la Patria) cuestionó en duros términos la propuesta oficial. Dijo que las derogaciones impulsadas por el Poder Ejecutivo apuntan a desmantelar sectores estratégicos del Estado y eliminar mecanismos de protección para actividades productivas nacionales. Jorge Taiana apuntó a tres normas que, dijo, no deberían caer: la 20.496 de promoción de fertilizantes, que según su criterio “constituye una cuestión fundamental para la producción agropecuaria”; la ley 26.688 de Producción Pública de Medicamentos; y la ley 22.426 de Transferencia de tecnología.
La iniciativa impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación de Estado, Federico Sturzenegger, deberá ser girada al Senado para su sanción.
El proyecto, de solo diez artículos, condensa en el primero la derogación de medio centenar de leyes, la eliminación de varios artículos de otras tres normas y un par de decretos leyes hasta ahora vigentes. Fue presentado originalmente en octubre de 2024, perdió estado parlamentario y debió ser reingresado.
Los funcionarios de la cartera que conduce Sturzenegger, como Alejandro Cacace y Maximiliano Fariña, argumentaron en Diputados que muchas de esas normas quedaron obsoletas porque fueron superadas por cambios regulatorios posteriores y por el avance tecnológico o el paso del tiempo.
Algunas de ellas rondan lo insólito, como exigir un carnet de mochilero para hacer dedo o inhabilitar a los funcionarios públicos que azoten a alguna persona.
Sin embargo, el paquete incluyó algunas leyes cuya derogación generó resistencia entre los legisladores y que el oficialismo, ante la presión de las bancadas, debió ceder. Así, decidió dar marcha atrás con la ley 20.959, que otorga una credencial de libre circulación a los diputados y senadores nacionales, que mantuvieron ese privilegio. (La Nación, Buenos Aires)
