18 de Octubre de 2026
Día de la Madre
o.- Como hace más de 27 años, El Pregón Minero, dialoga con madres mineras, en su Día.
En esta oportunidad, lo hizo con la Gerente de Relaciones Comunitarias e Institucionales de EXAR: Lucila Lasry, quien destacó que “Detrás de cada proyecto minero, hay personas, familias, expectativas y desafíos. Mi responsabilidad es contribuir a que esas realidades puedan integrarse y ser consideradas en la manera en que hacemos minería” pues “Detrás de cada proyecto minero, hay personas, familias, expectativas y desafíos”.
Y, cree que uno de los desafíos es demostrar que el talento, la capacidad de liderazgo y la posibilidad de asumir responsabilidades no dependen del género.
Se transcriben los momentos más importantes de la Entrevista
El Pregón Minero: ¿Qué rol cumplís en EXAR?
Lucila Lasry: Soy Gerente de Relaciones Comunitarias e Institucionales de EXAR. Mi trabajo consiste en construir y fortalecer los vínculos entre la compañía, las comunidades vecinas y los distintos actores institucionales, promoviendo espacios de diálogo, confianza y trabajo conjunto.
Es un rol que me apasiona porque me permite conectar dos dimensiones que considero fundamentales:
-el desarrollo de una industria estratégica para el país y
-las oportunidades que ese desarrollo puede generar en el territorio.
Detrás de cada proyecto minero, hay personas, familias, expectativas y desafíos. Mi responsabilidad es contribuir a que esas realidades puedan integrarse y ser consideradas en la manera en que hacemos minería.
EPM: ¿Considerás que trabajar en esta industria es un desafío para una mujer?
LL: Sí, sin dudas. La minería es una industria exigente, que se desarrolla muchas veces en lugares alejados, con dinámicas operativas particulares y en un entorno que históricamente ha sido predominantemente masculino. Pero, también, es una industria que está cambiando y que ofrece enormes oportunidades de crecimiento profesional.
Creo que uno de los desafíos es demostrar que el talento, la capacidad de liderazgo y la posibilidad de asumir responsabilidades no dependen del género. Para mí, el verdadero avance no consiste solamente en que cada vez haya más mujeres en la minería, sino en que puedan acceder a distintas posiciones, participar de las decisiones y desarrollar carreras profesionales con las mismas oportunidades.
EPM: ¿Creés que una mamá minera puede compatibilizar su trabajo en la mina con su vida personal?
LL: Creo que sí, aunque no siempre es sencillo y no hay una fórmula única.
La minería tiene particularidades que hacen que el equilibrio entre el trabajo y la vida personal requiera organización, acuerdos familiares y, muchas veces, una buena red de apoyo. En mi caso, la maternidad forma parte de mi vida mientras desarrollo una carrera profesional que también me apasiona.
Pero creo que es importante no presentar este equilibrio como una cuestión que depende únicamente de cuánto se esfuerza o cómo se organiza cada mujer.
También, necesitamos organizaciones que comprendan estas realidades, liderazgos empáticos y condiciones de trabajo que permitan compatibilizar las distintas dimensiones de la vida.
No se trata de poder con todo, todo el tiempo; sino de encontrar un equilibrio posible en cada etapa de la vida, entendiendo que ese equilibrio también puede cambiar.
EPM: ¿Qué le dirías a una mujer minera que quiere agrandar su familia, o a una mamá que quiere ingresar a la industria, pero no sabe cómo hacerlo sin poner en riesgo la armonía familiar?
LL: Le diría que no se autoexcluya antes de intentarlo. Que no dé por sentado que la maternidad y el desarrollo profesional son caminos incompatibles. Cada familia tiene su propia realidad, y cada mujer tiene derecho a decidir qué quiere para su vida, sin sentir que tiene que elegir entre su proyecto personal y sus aspiraciones profesionales.
También le diría que está bien pedir ayuda, conversar sobre sus necesidades y construir redes de apoyo. La maternidad nos enfrenta a nuevas preguntas y prioridades, pero no nos quita nuestras capacidades, nuestra experiencia ni nuestras ganas de crecer.
Y a las empresas, el mensaje también es importante: no alcanza con decir que queremos incorporar más mujeres. Tenemos que generar condiciones para que puedan ingresar, crecer, asumir responsabilidades y proyectarse a largo plazo. La inclusión real se demuestra en las oportunidades concretas que somos capaces de ofrecer.
EPM: ¿El hecho de ser mujer y/o madre genera alguna diferencia en el trabajo en mina?
LL: Creo que cada persona aporta una mirada y una experiencia propias. Ser mujer o ser madre no determina, por sí mismo, cómo alguien va a trabajar o liderar, y tampoco creo que exista una única manera femenina de hacer las cosas.
Sí, creo que la diversidad de experiencias enriquece a los equipos y mejora las conversaciones y las decisiones. En mi trabajo, la escucha, la empatía y la capacidad de comprender distintas perspectivas son herramientas fundamentales, aunque son capacidades que pueden desarrollar tanto mujeres como varones.
Me gustaría que llegue un momento en que ninguna mujer sienta que tiene que demostrar el doble por ser mujer o justificar sus decisiones por ser madre. Que podamos hablar de competencias, resultados, oportunidades y proyectos, sin que la maternidad se convierta en una barrera ni en una etiqueta que nos defina por completo. (El Pregón Minero)
