Una red energética anticuada y sin inversiones ni mantenimiento

Una red energética anticuada y sin inversiones ni mantenimiento

o.- “Las plantas termoeléctricas son prehistóricas”, dijo Fidel Castro. Un anticipo de los problemas actuales.
Durante años, Cuba ha sufrido apagones rotativos que duran unas pocas horas al día, a menudo más largos en el campo. Pero esta vez es diferente, dicen los cubanos, recordando la pesadilla del llamado “Período Especial” a principios de la década de 1990, después del colapso de la Unión Soviética que conmovió a la economía de la isla .
Los economistas locales y los analistas extranjeros culpan de la crisis energética a varios factores: el fracaso del gobierno para abordar el envejecimiento de la infraestructura; la disminución de los suministros de combustible de Venezuela, México y Rusia; y la falta de inversión de capital en sistemas renovables muy necesarios, como la eólica y la solar. Usando el remanido chivo expiatorio para todos los males, el jueves pasado, el presidente Miguel Díaz-Canel dijo que la crisis obedece a la dificultad para comprar el combustible que necesita el sistema eléctrico, debido al embargo que Washington aplica contra la isla desde 1962.
Jorge Piñón, un experto en energía nacido en Cuba de la Universidad de Texas, destacó que la red eléctrica de Cuba depende de ocho plantas de energía que tienen cerca de 50 años. “No han recibido ningún mantenimiento, mucho menos mantenimiento de capital, en los últimos 12 a 15 años”, dijo. Su vida útil es de 25 a 30 años.
Para agravar los problemas, Cuba quema petróleo crudo como combustible para sus plantas. Los expertos dijeron que la propia producción cubana de crudo es muy rica en azufre y metales que pueden perjudicar el proceso de combustión termoeléctrica. “Por lo tanto, tienen que estar reparándolas constantemente, y las están reparando con curitas”, dijo Piñón.
En la década de 1970, Cuba incursionó en la energía nuclear, y el ex líder cubano Fidel Castro envió a uno de sus hijos a estudiar física nuclear en Moscú. Se comenzó a trabajar en una planta nuclear en la costa sur de Cuba, pero solo se construyó la carcasa exterior de hormigón y el proyecto se suspendió en los 90.
En 2006, después de que Cuba comenzó a tener cortes de energía debido a los huracanes en los sofocantes meses de verano, Castro importó enormes generadores alimentados con diésel, cada uno capaz de proporcionar suficiente energía para pueblos y aldeas rurales en todo el país.
“Las plantas termoeléctricas son prehistóricas”, dijo Castro en una transmisión televisiva en ese momento. Desde entonces, los precios del diésel se han disparado, en parte debido al aumento del consumo en la industria del transporte por carretera, lo que ha puesto a prueba las finanzas de Cuba.
Hace poco, La Habana empezó a arrendar media docena de enormes barcos que funcionan como centrales eléctricas móviles, capaces de generar el 20% de la electricidad de la isla. Esos barcos de propiedad turca se han convertido en una imagen habitual en la bahía de La Habana, pero el contrato de alquiler exige que Cuba suministre el combustible. Cuba produce unos 40.000b/d, pero consume unos 120.000. Hasta hace un año, el déficit se cubría con envíos, en su mayoría desde Venezuela, además de cantidades más pequeñas desde México y desde Rusia.
Los apagones fueron uno de los detonantes de las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021. (Clarín, Buenos Aires, 22/10/2024)

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