Suecia levanta la prohibición de la minería de uranio para impulsar aún más la energía nuclear mientras Sánchez insiste en cerrar todas las centrales

Suecia levanta la prohibición de la minería de uranio para impulsar aún más la energía nuclear mientras Sánchez insiste en cerrar todas las centrales

o.- El Parlamento sueco ha levantado el veto que desde 2018 impedía la extracción y exploración de uranio en el país. La medida, aprobada por el Riksdag, entrará en vigor el 1 de enero de 2026 y supone un giro significativo en la política energética de Suecia, que busca reducir su dependencia del gas y del petróleo rusos y reforzar su apuesta por la energía nuclear como fuente estable y libre de combustibles fósiles.
Con esta decisión, el uranio pasará a estar incluido en la Ley de Minerales sueca, lo que permitirá solicitar licencias para investigar y explotar los yacimientos situados principalmente en el centro y el norte del país. Las autoridades justifican el cambio señalando que la extracción nacional del mineral es esencial para garantizar el suministro de combustible a las futuras plantas atómicas, en lugar de depender de importaciones.
Los defensores de la medida argumentan que no tiene sentido promover nuevos reactores nucleares sin una fuente interna de uranio. «Si Suecia aspira a desarrollar una red nuclear sólida, debe asumir también la responsabilidad de su materia prima», han sostenido varios diputados del bloque conservador.
Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar. Los grupos ecologistas y parte de la oposición advierten de los riesgos medioambientales y sanitarios de reabrir minas de uranio, especialmente en regiones agrícolas o con alta densidad ganadera. Alertan de que la actividad minera podría contaminar ríos y acuíferos y alterar ecosistemas frágiles.
El nuevo marco legal reduce además la capacidad de los municipios para oponerse a la apertura de explotaciones. Localidades como Falköping, Östersund o Vilhelmina, que albergan importantes reservas del mineral, sólo podrán presentar objeciones limitadas en los procesos de autorización ambiental. El Gobierno incluso planea, en futuras reformas, restringir aún más la posibilidad de veto local.
Actualmente, Suecia obtiene cerca del 30% de su electricidad a partir de sus seis reactores nucleares activos. El Ejecutivo anunció en 2023 su intención de construir dos grandes centrales adicionales antes de 2035 y alcanzar el equivalente a diez nuevos reactores, incluidos pequeños reactores modulares, antes de 2045.
La ministra de Energía, Ebba Busch, calificó aquel plan como «una transformación histórica de la política energética sueca», destinada a sustituir la meta anterior de producir electricidad 100% renovable por un objetivo más amplio: una producción eléctrica completamente libre de combustibles fósiles. (Gaceta.es)

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