Pese al dólar estable y la baja de tasas, el Gobierno cierra el año sin reactivar la economía

Pese al dólar estable y la baja de tasas, el Gobierno cierra el año sin reactivar la economía

o.- (Juan Manuel Barca) El 80% de los indicadores cae respecto al mes anterior. Los sectores más demandantes de empleo, como la industria, están entre los más golpeados.
Parate. La producción manufacturera es uno de los sectores más afectados por la caída de la demanda.
Pese a la estabilidad del dólar y la mejora de algunos datos de la actividad, la economía se encamina a cerrar el año con múltiples sectores en rojo. Así, detrás del crecimiento del 4,5% anual previsto por las consultoras privadas -en buena medida por el “efecto arrastre”-, los economistas no ven indicios de reactivación en el último tramo del año.
Según un informe de Econviews, 16 de 28 indicadores arrojaron caídas en octubre y noviembre contra el trimestre previo. El principal motivo es que mientras creció el sector externo por las exportaciones (12,1%) junto con algunos rubros puntuales, una parte significativa retrocedió hasta dos dígitos por la debilidad de la demanda y la inversión.
En ese contexto, la industria y la construcción encadenaron bajas trimestrales del 1,8% en octubre y el 3,2% por ciento en noviembre.
La producción de autos -uno de los sectores más dinámicos de la industria- cayó 4,5% trimestral en noviembre y el patentamiento, 9%. A su vez, la faena vacuna retrocedió 4,5%, la venta de nafta bajó 2,1% en octubre y la recaudación IVA-DGI se retrajo 5,4% trimestral en noviembre, encendiendo más luces amarillas sobre el consumo.
“Así como el tercer trimestre sorprendió por ser positivo, es posible que haya algún ajuste en el cuarto trimestre. Algo de esto adelantó el comercio exterior, en particular las importaciones, y además las empresas tienen que acomodar perspectivas al cambio de modelo”, dijo Sebastián Menescaldi, director adjunto de EcoGo.
Pese al derrumbe del consumo y el poder adquisitivo, la economía logró un leve crecimiento del 0,3% en el tercer trimestre, y esquivó la recesión, según el INDEC. Sin embargo, las importaciones cayeron 6,9% en noviembre en términos mensuales desestacionalizados, alcanzado el menor nivel del año, lo que incide en el nivel de actividad.
“Para el último trimestre, proyectamos un PBI constante respecto al anterior. Si bien en octubre la actividad tuvo leve crecimiento, los indicadores adelantados de noviembre no son auspiciosos: el 80% cae respecto al mes anterior. Más allá de eso, en 2025 el PBI marcara un crecimiento superior al 4%”, dijo Claudio Caprarulo, director de Analytica.
Los economistas creen que buena parte de la expansión del año estará dada por el efecto estadístico de comparar con un 2024 con recesión, producto del fogonazo inflacionario gatillado por la devaluación y del plan de ajuste fiscal y monetario. Pero también influye en el cálculo el repunte registrado en la primera parte del 2025.
A su vez, la heterogeneidad de la recuperación impacta negativamente en el empleo: los sectores que más traccionan la actividad son poco demandantes de trabajo (agro) o incluso aumentan producción con menor dotación de personal (minería y finanzas), mientras los sectores intensivos en mano de obra continúan en contracción.
Si bien el Gobierno celebró la baja de la tasa de desempleo al 6,6% en el tercer trimestre, el 85% del nuevo empleo fue por el avance del trabajo informal. Así, según LCG, la recuperación del PBI en 2025, luego de la recesión de 20232024, no se está traduciendo en una mayor creación de empleo, sino que el empleo formal continúa ajustando.
“Esperamos un cuarto trimestre débil, con datos flojos en octubre y noviembre, y mantenemos proyección de crecimiento del PBI de 4,5% en 2025 y 4,7% en 2026, continuando el buen desempeño del consumo, y con inversión traccionado por la mejora en construcción con más obra privada y pública”, dijo un informe de Fernando Marull, director de FMyA.
Después de octubre, el Gobierno empezó a desandar el apretón monetario que aplicó antes de las elecciones para evitar una devaluación, y bajó las tasas. Esto trajo alivio a nivel financiero. Pero los analistas creen que continuará la dinámica “errática” en los últimos meses del año, y la industria cerrará el 2025 con una caída por tercer año, según FIEL.
La construcción sigue amesetada desde hace un año y medio, y el presupuesto prevé un 0,4% del PBI en obra pública, por debajo del 1,5% de 2023. “Dejó de caer, pero no creció, la obra pública nacional va a seguir con casi nula inversión y la privada sin un mayor volumen de crédito hipotecarios, tampoco vemos un repunte”, dijeron en la cámara del sector.
Con una inversión que cayó con fuerza en el tercer trimestre y un consumo privado con leve suba, los economistas no ven que esos factores impulsen la actividad. “Las empresas están viendo como sobrevivir en el nuevo modelo y empezando a encarar cambio estructural, que inicialmente puede ser menor oferta de producto local”, dijo Menescaldi. (Clarín, Buenos Aires, 22/12/2025)

 

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