Guerra Israel-Irán: El petróleo se hundió más de 6%, luego de tocar un máximo en 5 meses

Guerra Israel-Irán

El petróleo se hundió más de 6%, luego de tocar un máximo en 5 meses
o.- Había llegado a subir más de 4%, aunque luego moderó la escalada. La guerra en Irán desata un fuerte impacto en la economía global. El estrecho de Ormuz, la clave que Irán tiene en sus manos para contragolpear en la guerra. Los futuros del Brent y el West Texas Intermediate (WTI) caen a u$s 72,19 y u$s 69,23 por barril, respectivamente, pese al bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Los precios del petróleo se derrumbaron más de 6% y perdieron casi u$s 5 por barril este lunes y luego de que mercados bursátiles globales prefirieran ignorar los efectos de los ataques estadounidenses a sitios nucleares en Irán y China advirtiera a la República de Islámica por la aprobación del bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent bajaron u$s 4,90, o un 6,3%, a u$s 72,19 por barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) estadounidense bajó u$s 4,60, o un 6,2%, a u$s 69,23, informó Reuters.
En las últimas horas, el presidente estadounidense Donald Trump solicitó mantener los precios del petróleo bajos para no “hacerle el juego al enemigo” y solicitó a China que presione al país islámico para no generar inestabilidad en el mercado internacional.
Ormuz, la clave que Irán tiene en sus manos para contragolpear en la guerra
Según indicó este domingo el medio local Press TV, la decisión de cerrar el estrecho -por el que fluye más del 20% de la demanda mundial de petróleo y gas- aún no es definitiva. En este marco, el comandante de la Guardia Revolucionaria Esmail Kosari indicó que la aprobación “está en la agenda” y “se hará cuando sea necesario”. “El parlamento ha llegado a la conclusión de que debe cerrar el estrecho de Ormuz, pero la decisión final recae en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional”, afirmó.
La medida llega frente al “silencio de la comunidad internacional” y como respuesta al ataque perpetuado por Estados Unidos sobre tres centrales nucleares en Irán este sábado por la noche, Fordo, Natanz e Isfahan. La cruzada de misiles causó una “destrucción total” y algunos heridos.
El estrecho de Ormuz, situado en la desembocadura del Golfo Pérsico, es uno de los puntos más críticos en el comercio mundial y, según diversas estimaciones, pasan entre 17 y 18Mb/d. El estrecho también es escenario del tránsito de una importante cantidad de gas natural licuado (GNL), especialmente procedente de Qatar, uno de los principales exportadores del mundo.
Asimismo, este paso es la única ruta marítima que conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto y es el hogar de importantes productores de petróleo como Irán, Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Los expertos advierten desde hace tiempo que cualquier interrupción o cierre del estrecho puede provocar aumentos inmediatos e importantes en los precios mundiales del petróleo y perturbar la seguridad energética mundial.
Importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el petróleo
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo estrecho pero crucial, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Tiene solo unos 39 km de ancho en su punto más angosto, pero por allí pasa más del 20% del petróleo que se consume en el mundo.
Los principales exportadores son Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar e Irak. Aunque Estados Unidos y Europa han diversificado proveedores, Asia depende fuertemente del petróleo del Golfo Pérsico (China, India, Japón, Corea del Sur). Esto genera pánico en los mercados internacionales.
Si el estrecho se bloquea, ese volumen de petróleo quedaría temporalmente fuera del mercado. Por lo tanto, habría menos oferta, lo que incide directamente en la suba de los precios.
Incluso sin un bloqueo efectivo, con solo la amenaza o un ataque aislado en la zona, los precios internacionales del crudo (Brent, WTI) suelen dispararse.
Cómo impacta un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz sobre los precios del petróleo
De acuerdo a los primeros análisis, tomando en cuenta escenarios de crisis por la eventual escalada de la guerra entre Irán e Israel, sumado a la intervención de Estados Unidos, hay varios escenarios:
-Subas iniciales de alrededor del 20%: es el escenario más realista, sobre el que más énfasis marcan los analistas.
-Ante un bloqueo total (por semanas o meses), algunos analistas estiman que el precio del barril podría superar los 150 o 200 dólares.
Impacto global ante eventual bloqueo del estrecho de Ormuz
Cuando sube el petróleo, suben los precios de combustibles, transporte, energía y alimentos en todo el mundo, generando inflación y efectos económicos en cadena.
En declaraciones al mismo medio la semana pasada, un grupo de expertos estratégicos dijo que la intervención militar directa estadounidense resultará costosa para Estados Unidos y para la administración del presidente Trump, especialmente si se cierra el Estrecho de Ormuz.
Esto sería debido a que la mayoría de las corporaciones multinacionales del mundo cerrarían en cuestión de días porque se agotarían los suministros de energía necesarios para seguir con su funcionamiento. Según algunos pronósticos, es probable que los precios del petróleo suban un 80% durante la primera semana si efectivamente se cierra el Estrecho de Ormuz, ya que las rutas alternativas implicarían costos mucho más elevados.
La represalia de Irán
Apenas tres horas más tarde de que el presidente Trump anunciara el ataque a las instalaciones nucleares en Irán llegaron las primeras respuestas de parte del país de Medio Oriente. Minutos después, un nuevo lanzamiento de misiles balísticos iraníes destruyó varios edificios en Israel y dejó al menos 27 heridos, según las primeras informaciones.
Los impactos más fuertes se dieron sobre la ciudad portuaria de Haifa, en el norte y en el centro de Israel, en suburbios de Tel Aviv. La primera andanada incluyó 22 misiles y la segunda cinco, según evaluaciones de las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI), que anunciaron nuevos ataques contra objetivos militares enemigos en el oeste de Irán. Las imágenes muestran edificios destrozados, autos destruidos y servicios de emergencia que asisten a familias que tuvieron que ser evacuadas. (ámbito.com; 24/06/2025)

El programa atómico iraní podría sobrevivir pese al golpe recibido
o.- (Mark Landler) Los especialistas sostienen que esa ambición nuclear se entremezcla con la cuestión nacional e incluso un próximo gobierno no la abandonaría.
El presidente Donald Trump declaró un “éxito militar espectacular”, afirmando que las bombas estadounidenses habían destruido pilares clave del programa nuclear iraní. Incluso si tuviera razón, la operación podría no haber asestado un golpe mortal a un programa profundamente arraigado en la historia, la cultura, la sensación de seguridad y la identidad nacional de Irán. Desde que el país persa emprendió un ambicioso plan atómico en 1974 bajo el sha, Mohammed Reza Pahlavi, los líderes iraníes lo han considerado un símbolo orgulloso del liderazgo del país en el mundo musulmán, un reflejo de su compromiso con la investigación científica y una póliza de seguro en su peligrosa región.
Lo que era cierto bajo el Sha ha sido cierto bajo los gobernantes teocráticos. Y sería cierto para cualquier posible futuro gobierno iraní, incluso si el actual líder supremo, el ayatollah Alí Khamenei, no sobrevive a la escalada del conflicto con Israel y EE.UU. “A corto plazo, bajo una inmensa presión, Khamenei o sus sucesores tendrán que hacer concesiones”, declaró Roham Alvandi, director de la Iniciativa de Historia Iraní de la London School of Economics. “A largo plazo, cualquier líder iraní llegará a la conclusión de que Irán necesita una fuerza disuasoria nuclear”.
Al sumarse a la campaña militar de Israel contra Irán, Trump ha aumentado considerablemente el coste para los líderes iraníes de negarse a aceptar restricciones estrictas a su programa de enriquecimiento de uranio. Sin embargo, independientemente del resultado de este conflicto, podría haberles dado razones aún más convincentes para buscar una fuerza disuasoria nuclear, según los expertos.
“Cualquier pensador estratégico en Irán, presente o futuro, es consciente de que Irán se encuentra en Oriente Medio, que sus vecinos son el Israel de Netanyahu, los talibán en Afganistán y M.B.S. en Arabia Saudí”, afirmó el profesor Alvandi, refiriéndose al primer ministro Benjamín Netanyahu y al príncipe heredero Mohammed bin Salman. A esa lista de amenazas, Irán ahora puede añadir a EE.UU. El bombardeo estadounidense probablemente causó graves daños a las instalaciones de Natanz y Fordo, y al complejo de investigación de Isfahán. Ataques israelíes anteriores causaron la muerte de varios destacados científicos nucleares iraníes, además de dañar las instalaciones. En conjunto, esto podría retrasar años el programa iraní.
“A largo plazo, cualquier líder iraní concluirá que necesita la disuasión nuclear”.
Pero las bombas por sí solas no pueden borrar el conocimiento que los iraníes han acumulado durante casi siete décadas, desde 1957, cuando Irán firmó por primera vez un acuerdo de cooperación nuclear civil con la administración de Eisenhower.
Estados Unidos alentaba entonces a los países a participar en la exploración pacífica de la ciencia nuclear a través de la iniciativa “Átomos para la Paz” del presidente Dwight D. Eisenhower.
En 1967, con ayuda estadounidense, Irán construyó un pequeño reactor de investigación en Teherán que aún existe. Un año después, firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, símbolo del deseo del Sha de ser aceptado en el club de naciones occidentales. Abundante en efectivo tras la crisis petrolera de 1973, el Sha optó entonces por expandir rápidamente el programa nuclear civil de Irán, incluyendo el desarrollo de una capacidad de enriquecimiento de uranio autóctono. Envió a docenas de estudiantes iraníes al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) a estudiar ingeniería nuclear.
El Sha lo consideraba un proyecto de prestigio que catapultaría a Irán a la vanguardia de los países de Oriente Medio. Pero esto lo enfrentó a EE.UU. preocupado de que Irán reprocesara el combustible gastado en material fisible que pudiera utilizarse en un arma.
“Era un símbolo de la llegada del país a una gran potencia, con la idea de que si Irak alguna vez amenazaba a Irán, podría desviarse a usos militares”, declaró el profesor
El plan nuclear iraní comenzó en 1974 con el Sha y lo retomaron los ayatollah.
Alvandi, autor de “Nixon, Kissinger y el Sha: Estados Unidos e Irán en la Guerra Fría”.
El Sha incluso afirmó que Irán tendría armas nucleares “sin duda y antes de lo que se cree”, una afirmación que luego desmintió. Henry Kissinger, entonces canciller, intentó imponer salvaguardias al programa iraní, lo cual el Sha rechazó. Como resultado, Francia y
Alemania, no EE.UU., obtuvieron lucrativos contratos para desarrollar la industria iraní. Empresas alemanas comenzaron a construir la central nuclear de Bushehr en 1975, un proyecto que se detuvo tras la revolución iraní de 1979.
Al principio, los nuevos gobernantes iraníes consideraron el programa nuclear un derroche desmedido por parte del Sha. Lo paralizaron hasta el final de la guerra entre Irán e Irak en 1988, cuando los repetidos bombardeos iraquíes de la central de Bushehr, por no mencionar el uso de armas químicas en el conflicto, convencieron a los iraníes de que un programa nuclear sólido tendría un útil efecto disuasorio. (Bushehr, reconstruida por los rusos, sigue en pie).
“En cierto modo, los cálculos de la República Islámica coincidían con los del Sha: una expresión de poder y prestigio”, afirmó Ray Takeyh, experto en Irán del Consejo de Relaciones Exteriores. El programa nuclear se volvió inseparable del nacionalismo rabioso del gobierno, el garrote que impulsaba las protestas diarias organizadas por el régimen, con sus gritos de “¡Muerte a EE.UU.!” y “¡Muerte a Israel!”. En 2006, durante la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, se convirtió en un fetiche del poder con artistas que celebraban el derecho de Irán a enriquecer uranio. El esquema operaba con una agresiva doble vía: civil, que contribuía poco a las necesidades energéticas de Irán, y de enriquecimiento encubierto, que llego a Irán a chocar o con Israel y Estados Unidos.
Las décadas de inversión y veneración en el programa dificultarán que cualquier líder iraní lo abandone sin más. Incluso entre los iraníes que están enfadados con el gobierno o prestan poca atención a los cálculos de disuasión estratégica, el programa se ha convertido en una fuente de orgullo. “Un régimen sucesor, sea quien sea y como sea que llegue al poder, tendrá una visión similar” sobre la continuación de las ambiciones nucleares del país, afirmó Takeyh.
“Buscará un programa nuclear con cierta complejidad e impulsado por la comunidad autóctona”. La pregunta es si “será más aceptable para EE.UU., como lo fueron, en cierta medida, las ambiciones del Sha”. Por ahora, según Abbas Milani, director de estudios iraníes en la Universidad de Stanford, “Khamenei se enfrentaba a un doble dilema existencial. Podía acatar su propia retórica y los consejos de los radicales de su círculo íntimo”, lo que significaría intentar cerrar el Estrecho de Ormuz y tomar represalias contra los buques y bases estadounidenses en la región. O minimizar públicamente los daños a las instalaciones nucleares y buscar un acuerdo con Estados Unidos, “salvando así a su régimen para luchar otro día”. (Clarín, Buenos Airees, 24/06/2025)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *