El Gobierno autoriza la llegada de equipos importados para el parque eólico de Olavarría
o.- El Gobierno argentino está avanzando en rápidamente en temas energéticos. Con la Resolución 43/2026 de la Secretaría de Energía y una serie de pedidos de habilitación para nuevas empresas comercializadoras, el Gobierno Nacional ha trazado un puente directo entre la inversión en infraestructura y la apertura del mercado. No se trata de hechos aislados, pues por un lado se destraba la tecnología para generar energía en el interior bonaerense y por el otro se autoriza la entrada de nuevos “jugadores” que se encargarán de vender esa potencia.
El Gobierno en marcha para apurar los molinos
Con esta decisión, el Gobierno busca que el sistema eléctrico deje de ser una estructura rígida y pase a ser un mercado con verdadero movimiento. La idea es ayudar a que proyectos gigantes, como el Parque Eólico de Olavarría, se terminen en fecha gracias a los beneficios del RIGI, y al mismo tiempo, abrir la cancha para que más empresas privadas compitan por vender esa energía limpia.
Pero el proyecto en Olavarría no es algo para el futuro lejano, es una obra que está en marcha y necesita equipos ahora mismo. Gracias a la nueva resolución, la Secretaría de Energía le permitió a la empresa actualizar su lista de compras en el exterior para traer lo que podríamos llamar “el cerebro” de los molinos: sensores y sistemas tecnológicos que no se fabrican acá.
Al entrar bajo el régimen del RIGI, todos estos componentes llegan al país sin los impuestos de importación que suelen trabar o encarecer este tipo de inversiones. Esto es un respiro pues levantar una planta de 180 megavatios exige una rapidez que argentina a veces no tiene. Con este permiso, se garantiza que Olavarría cuente con la mejor tecnología del mundo, permitiendo que el viento de la zona se convierta en electricidad de forma eficiente.
Nuevas empresas para un mercado más abierto
De nada serviría generar miles de megavatios nuevos si no hubiera quién la venda de manera competitiva, pero la buena noticia es que el Boletín Oficial también publicó las solicitudes de firmas como Corocotta S.A. y Comercializadora de Energía S.A. para operar en el Mercado Eléctrico Mayorista. Estas empresas funcionan como los “distribuidores mayoristas”, comprando la energía a parques como el de Olavarría y se la venden a grandes industrias.
Cuando hay más comercializadoras habilitadas, hay más competencia. Esto obliga a que los precios sean más transparentes y a que las industrias tengan más opciones para elegir a quién comprarle su energía. Es una combinación ideal, pues mientras GEAR I pone los molinos, estas nuevas empresas ponen la logística comercial para que esa luz llegue a donde se necesita y mientras tanto, lugares como Neuquén promueven la eficiencia energética.
El impacto en el bolsillo y la industria
La relación entre estas dos noticias termina impactando, tarde o temprano, en lo que todos pagamos. Tener más energía limpia como la que va a generar Olavarría y más empresas compitiendo es la única forma real de que los costos bajen con el tiempo. Al sacar del medio las trabas en la Aduana y dejar que entren nuevos jugadores al mercado, el Estado busca que el sistema eléctrico sea más justo y estable.
Argentina está dejando de ser un tema exclusivo del Estado para pasar a manos de la inversión real y la competencia. No es casualidad que el mismo día que se destraba la tecnología para los molinos en Olavarría, aparezcan nuevas empresas pidiendo pista para vender esa electricidad. Lo que estamos viendo es el inicio de un círculo virtuoso, donde se produce más energía, aumenta la competencia y los precios bajan aliviando el bolsillo de los consumidores, justo cuando las personas se estaban endeudando para comprar lo básico. (MSN; 25/02/2026)
