El fin del petróleo chavista dispara las colas para cargar combustible en Cuba

El fin del petróleo chavista dispara las colas para cargar combustible en Cuba

o.- La Habana. (Agencia EFE-Juan Carlos Espinosa) La población teme un escenario peor al de otras crisis. Estiman que el PBI podría achicarse un 27%.
El cierre del grifo petrolero para Cuba desde Caracas, tras la captura del venezolano, Nicolás Maduro, ha hecho que reaparezca un viejo conocido en la isla, que viene y va según se presenta una nueva crisis en un país acostumbrado a vivir al límite: las colas en las estaciones de servicio.
Aunque esta vez es distinto, según considera Yanely, una cubana de 46 años que lleva una hora sin avanzar en la fila de vehículos. Ya no son las colas fantasma que esperan hasta días en gasolineras vacías para aguardar a que llegue una “pipa” (camión cisterna). Lo de ahora, argumenta Yanely, son filas de pánico ante la incertidumbre que significa que La Habana se quede sin su principal proveedor de carburantes.
“Por eso es que se ve esa aglomeración de personas. Porque la gente toma prevención si va a ocurrir algo. Entonces, viene a abastecerse, a llenar por temor… simplemente por eso”, concluye frente a una estación de servicio frente al Malecón.
Las estimaciones apuntan a que el petróleo venezolano cubrió en 2025 un 30 % de las necesidades de la isla. Su desaparición abre una brecha que el Estado cubano no puede cerrar, principalmente, por falta de divisas para importar desde otros proveedores.
A la incertidumbre se le suma otro ingrediente: esta nueva vuelta de tuerca en la crisis cubana no afecta por igual a todos. En La Habana, las largas filas en las gasolineras en dólares contrastan con las estaciones de servicio que cobran en pesos cubanos, con conos naranjas frente a los surtidores y sin autos porque no tienen combustible en absoluto.
El Gobierno cubano dolarizó el año pasado una serie de servicentros, como parte de las medidas para suplir la caída en picado del turismo y el negocio de las remesas, y ahora ha priorizado su suministro. Carlos, de 76 años, lleva esperando cuatro horas para cargar nafta. Consiguió unos dólares en el mercado negro para hacerlo porque se cansó de esperar su turno en Ticket, la aplicación móvil estatal de gestión de filas cuyos tiempos de espera puede ser de hasta dos meses. “En moneda nacional no han surtido más, entonces hay que comprar en dólares”, dice a EFE con resignación.
Un estudio facilitado la semana pasada a EFE por el economista cubano Miguel Alejandro Hayes estima que el impacto económico del fin de los envíos petroleros de Venezuela podría suponer una caída del 27 % del PBI. En ese sentido, Jesús Méndez, el motociclista de 66 años que aún espera en la fila, deja la duda en el aire: “¿De dónde vamos a sacar gasolina si aquí el petróleo que hay en Cuba está lleno de azufre y no sirve para nada?”. (Clarín, Buenos Aires, 26/01/2026)

 

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