Trump: aumenta los aranceles, consecuencias a nivel global
Castigo de Trump al acero y el aluminio: tensión en Techint y Aluar a la espera de los detalles
o.- (Silvia Naishtat) En estas horas no se conocen las posiciones arancelarias alcanzadas. Para Aluar es un duro golpe: embarca unos u$s 500 M a EE.UU.
El año pasado Aluar exportó a EE.UU. aluminio por u$s 530 M, y las colocaciones de acero por parte de Tenaris habrían sumado u$s 112 M desde Argentina.
Con estas cifras en la mano en las cúpulas de ambos grupos se quedaron esperando ayer la letra chica del anuncio de Donald Trump sobre la aplicación generalizada de un arancel de 25% a las importaciones de acero y aluminio de Estados Unidos.
Al cierre de esta edición siguieron aguardando en silencio.
Curioso. Trump anunció la medida cuando se dirigía al Super Bowl que se jugó el domingo por la noche en New Orleans. Algunos se la veían venir recordando que ya lo había concretado en su primera gestión respondiendo a un sector que es central en la industria estadounidense.
Para el ex embajador en Estados Unidos, Diego Guelar, Trump apunta en realidad a China pero afecta a todo el mundo. “Es la decisión de un mono con navaja, está rompiendo 80 años de continuidad en las reglas muy difícilmente construido por administraciones republicanas y demócratas. Y está provocando grandes daños colaterales”, dijo a Clarín.
Según Guelar se genera un clima de incertidumbre, pero puede quedar en suspenso. “Eso no es gratuito, afecta las líneas de producción y mucho más aún las inversiones”.
Para la experta en Relaciones Internacionales, Julieta Zelicovich de la Fundación Fundar, Trump lanza la amenaza “para tener una condición de superioridad en la mesa de negociaciones”
En las empresas, la ilusión por estas horas es conocer las posiciones arancelarias. Si es sin excepciones se trata de un golpe a la sostenibilidad de una compañía como Aluar. Para la firma de la familia Madanes alcanza al 40% de su producción y al 50% de sus exportaciones.
Para Techint es un castigo más digerible. El holding de los Rocca inauguró en 2017 su más moderna planta del mundo en Bay City, Texas, para fabricar tubos sin costura, la especialidad de su controlada Tenaris que ya contaba con dos fábricas, una en Houston y la otra Freeport para abastecer in situ a las petroleras en el país del Norte.
Techint, Acindar en menor medida y Aluar ya tuvieron la experiencia de lo que ocurrió en 2018 en el gobierno de Macri que puso a gran parte de su administración en defensa de esas exportaciones.
Por entonces se logró amortiguar el daño con una fórmula que incluyó cuotas para que esas exportaciones siguieran siendo viables. En aquel momento Trump castigó con 25% al acero y 10% al aluminio. Macri obtuvo una regla blanda para Argentina que recibió el mismo reconocimiento de Australia, Brasil y Corea del Sur.
El contexto es diferente esta vez, pese a la relación personal de Trump y Milei. Argentina no cuenta con embajador dado que aún no fue aprobada por el Congreso la designación de Alec Oxenford y hasta ahora el equipo económico hizo silencio. Se teme que sea refractario a este tipo de pelea.
La pregunta que se están formulando en estas horas los industriales es dónde se detiene este castigo por parte de EE.UU., qué otros sectores estarán alcanzados. Mucho de esto será hoy el menú de la reunión muy reservada entre el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja y los vicepresidentes de la entidad, con el ministro Luis Caputo. (Clarín, Buenos Aires, 11/02/2025)
La suba de aranceles de Trump golpea a la Argentina
o.- Washington. (AP) Activó tarifas del 25% al aluminio y al acero; la industria local exporta u$s 600 M.
El presidente norteamericano, Donald Trump, activó ayer la temida guerra comercial cuando firmó una orden ejecutiva que impone tarifas del 25% al acero y al aluminio que ingresen en Estados Unidos provenientes de cualquier país del mundo, “sin excepciones ni exenciones”.
La controvertida medida del jefe de la Casa Blanca afecta por igual a aliados y enemigos de Washington y tendrá un impacto directo en la Argentina, cuyas empresas exportan esos productos por unos 600 millones de dólares anuales.
El presidente norteamericano, Donald Trump, anunció ayer aranceles radicales del 25% sobre el acero y el aluminio extranjeros, renovando una política de su primer mandato que benefició a los fabricantes de metales nacionales, pero dañó a otras industrias estadounidenses y encendió guerras comerciales con aliados en múltiples frentes.
“Hoy simplifico nuestros aranceles sobre el acero y el aluminio”, dijo Trump en el Salón Oval mientras firmaba las órdenes ejecutivas. “Es un 25%, sin excepciones ni exenciones”. Trump añadió que sopesaría imponer aranceles adicionales a autos, productos farmacéuticos y chips informáticos.
“Nos estaban atacando tanto amigos como enemigos”, señaló Trump. “Es hora de que nuestras grandes industrias regresen a Estados Unidos”.
El mandatario también tiene la intención esta semana de ajustar los aranceles recíprocos, impuestos de Estados Unidos sobre las importaciones para igualar los niveles que cobran otros países, lo cual se suma a los aranceles del 10% que ya impuso a China, las tarifas de represalia de China que comenzaron el lunes y los aranceles de Estados Unidos planeados para Canadá y México que fueron suspendidos hasta el 1º de marzo.
El republicano canceló las exenciones y cuotas libres de impuestos para los principales proveedores: Canadá, México, Brasil y otros países, en una medida que empuja al mundo a una guerra comercial de consecuencias imprevisibles.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo que las exenciones habían erosionado la efectividad de estas medidas.
El jefe de la Casa Blanca también impondrá un nuevo estándar norteamericano que requiere que las importaciones de acero sean “fundidas y vertidas” y que el aluminio sea “fundido y moldeado” en la región para frenar las importaciones de acero chino mínimamente procesado a Estados Unidos.
La orden también se dirige a los productos de acero derivados que utilizan acero importado.
El asesor comercial de Trump, Peter Navarro, dijo que las medidas ayudarían a los productores de acero y aluminio de Estados Unidos y reforzarían la seguridad económica y nacional de Estados Unidos.
“Los aranceles al acero y al aluminio 2.0 pondrán fin al dumping extranjero, impulsarán la producción nacional y asegurarán nuestras industrias de acero y aluminio como columna vertebral y pilares de la seguridad económica y nacional de Estados Unidos”, dijo a los periodistas. “No se trata solo de comercio. Se trata de garantizar que Estados Unidos nunca tenga que depender de naciones extranjeras para industrias críticas como el acero y el aluminio”.
Trump utiliza los aranceles como principal herramienta de su política económica. Su objetivo: reducir el déficit comercial estadounidense.
Golpe devastador
Las tarifas afectarán mucho a Canadá, principal proveedor de acero y aluminio de Estados Unidos. Brasil, México y Corea del Sur también son importantes proveedores de acero. La federación del acero de Gran Bretaña, UK Steel, espera que le dé un “golpe devastador” a un sector ya en declive.
Al contrario a lo que expuso Trump anoche, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo más temprano que el republicano había accedido a considerar una exención para Australia.
“Fue una discusión muy constructiva y cálida con el presidente Trump”, dijo Albanese durante una conferencia de prensa tras su conversación telefónica con Trump.
El presidente había indicado a periodistas anteayer que introduciría nuevos aranceles del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio a Estados Unidos, además de los ya existentes sobre los metales, en otra escalada importante de su revisión de la política comercial, el preámbulo de una guerra de tarifas en el orden global con consecuencias imprevisibles.
Todo esto conlleva riesgos de inflación en un momento en que los votantes ya están cansados de los altos precios y temen que el encarecimiento eclipse cualquier ganancia de ingresos. Trump sostiene que los aranceles nivelarán el campo de juego en el comercio internacional y harán que las fábricas de Estados Unidos sean más competitivas, de tal manera que cualquier impacto negativo para los consumidores y las empresas acabará mereciendo la pena.
“El acero, el aluminio son materias primas cruciales para los industriales estadounidenses”, advirtió Maurice Obstfeld, experto del Peterson Institute for International Economics.
Durante su primer mandato, entre 2017 y 2021, Trump había impuesto aranceles del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio.
Los productores de acero de Estados Unidos fueron en ese entonces los más beneficiados por los primeros aranceles de Trump, al obtener un arancel global del 25%, mientras que los productores de aluminio vieron un arancel del 10%. Estos se redujeron un poco después de que la primera administración de Trump negociara acuerdos de cuotas con México y Canadá y la administración de Biden siguiera con acuerdos de cuotas para la Unión Europea, Gran Bretaña y Japón.
No obstante, ante el anuncio de Trump de ayer, las empresas que dependen del acero y el aluminio vieron disminuir sus precios de acciones, ya que los aranceles significan que el costo de sus materias primas podría aumentar. Por ejemplo, las acciones del fabricante de automóviles General Motors se vendieron, lo que podría señalar finalmente problemas para un sector manufacturero que Trump ha prometido revivir.
“Tenemos muchas más empresas que consumen acero y aluminio, piense en construcción, fabricación de maquinaria y equipos, fabricación de automóviles, que productores de acero y aluminio, por lo que la ventaja creada para los productores viene a un costo mucho mayor para los usuarios aguas abajo”, dijo Erica York, vicepresidenta de la Fundación Fiscal. (La Nación, Buenos Aires, 11/02/2025)
Siderúrgicas en alerta: el impacto de los nuevos aranceles de Donald Trump en la industria argentina
o.- (Santiago Escobar) El anuncio de Trump sobre nuevos aranceles al acero y aluminio podría generar dificultades significativas para la industria metalúrgica argentina, pues afecta la demanda, la competitividad y la estabilidad de empleo en empresas clave del sector.
El anuncio de Donald Trump sobre nuevos aranceles al acero y aluminio podría generar mayores dificultades para la industria metalúrgica argentina. Y es que, según advierten los expertos, esto afecta la demanda, la competitividad y la estabilidad del empleo en las empresas del sector, en particular, si se combina con un tipo de cambio desfavorable.
Trump anunció este domingo que impondrá nuevos aranceles del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio hacia EE.UU., además de los ya existentes, en medio de su estrategia comercial. En charla con la prensa y a bordo del Air Force One, el presidente estadunidense adelantó que este lunes formalizará la medida y que entre el martes y el miércoles anunciará aranceles recíprocos que entrarán en vigor casi de inmediato.
“Muy simple: si nos cobran, les cobramos”, dijo Trump sobre su política de aranceles recíprocos, que se aplicará a todos los países y ajustará las tasas en función de los gravámenes impuestos por cada nación a los productos estadounidenses.
Según datos oficiales y del Instituto Americano del Hierro y el Acero, los principales exportadores de acero a EE.UU. son Canadá, Brasil y México, seguidos por Corea del Sur y Vietnam. En cuanto al aluminio, Canadá domina ampliamente la lista, ya que representa el 79% de las importaciones estadounidenses en los primeros 11 meses de 2024, gracias a su producción hidroeléctrica.
Por ello fue que la respuesta desde Canadá no tardó en llegar. El ministro de Innovación, François-Philippe Champagne, escribió en X: “El acero y el aluminio canadienses respaldan industrias clave en EE.UU., desde la defensa hasta la construcción naval y la automotriz. Seguiremos defendiendo a Canadá, a nuestros trabajadores y a nuestras industrias.”
Impacto en la industria argentina
Leonardo Anzalone, director de Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec), explica en declaraciones a Ámbito, que el anuncio de Trump sobre la imposición de aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio plantea nuevas dificultades “más que significativas” para la industria metalúrgica argentina, en particular para empresas como Aluar y las empresas del Grupo Techint como Tenaris y Ternium, “que son actores clave en la exportación de estos metales”.
Para Anzalone, empresas como Aluar, que destina alrededor del 65% de su producción de aluminio primario a la exportación, podrían enfrentar una baja considerable en la demanda de sus productos debido al incremento de precios resultante de los aranceles. “En consecuencia, se podría dar una baja importante en la producción local, lo que podría tener consecuencias directas en el empleo y en la cadena de valor asociada a estas industrias”.
El anuncio de Trump sobre nuevos aranceles al acero y aluminio podría generar dificultades significativas para la industria metalúrgica argentina.
A esto hay que sumarle que, un peso fuerte o un “dólar atrasado” empeoran la situación de las empresas metalúrgicas argentinas, porque reducirían aún más su competitividad en el mercado internacional. Al encarecer los costos en dólares, estas empresas enfrentarían mayores dificultades para exportar, en particular cuando ya deben lidiar con los aranceles impuestos por Trump.
Y es que la combinación de una menor demanda externa y un tipo de cambio poco favorable agrava la caída en la producción, lo cual, como bien explica Anzalone, impacta de lleno en el empleo y toda la cadena de valor asociada. Además, la reducción de ingresos en dólares limitaría la capacidad de inversión y expansión de estas compañías, lo que profundiza la pérdida de competitividad del sector metalúrgico argentino en el largo plazo.
Daniel Rosato, de presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), considera que el aumento de aranceles propuesto por el gobierno de EE.UU., “era algo previsible”. Para el empresario, Trump había anunciado esta medida y buscaba implementarla para todos los países proveedores de acero y aluminio, como es el caso de Argentina.
Y advierte que: “Aunque no tomó por sorpresa a los fabricantes argentinos, debería ser motivo de reflexión para el Gobierno nacional, con el fin de que, de alguna manera, pueda replicar estas acciones que Trump lleva adelante para beneficiar a la industria estadounidense y a los empresarios que invierten y producen en Norteamérica”, dice Rosato.
Para IPA, este aumento de aranceles es parte de un proceso que “probablemente no se limite al acero y al aluminio, sino que afecte una larga lista de productos y bienes”, que impactan negativamente a la industria de EE.UU. En este contexto, Rosato cree que Argentina debería tomar esto como un ejemplo, “dado que el país pierde competitividad día a día”, lo que implica el cierre de numerosas empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo. “Es una oportunidad para que el Gobierno reflexione y considere las acciones de EE.UU. como modelo a seguir”, concluye Rosato.
La estrategia a seguir, según los expertos
En ese contexto, cabe recordar que tanto Tenaris (TEN) como Ternium (TXAR) cotizan en Wall Street. En el último mes, TEN ostenta un rojo de 0,9% mientras que TXAR trepó casi 3%. La atención de los inversores pasará este lunes por el impacto en los papeles de las empresas metalúrgicas del país.
El asesor de inversiones, Gastón Lentini, señala en declaraciones a este medio que la primera reacción que deberían observar los mercados es que todas las metalúrgicas del mundo, excepto las estadounidenses, ajusten los precios a la baja, con un límite alrededor de los u$s 60. Esto se debe a que será más costoso para estas empresas vender dentro de EE.UU. Por lo que “ArcelorMittal, Ternium, Siderar y Aluar no parecen tener un panorama demasiado diferente”, desliza.
Lentini explica que estas son empresas que, aunque exportan parte de su producción, “dependen principalmente de la demanda interna”, en rigor, de la tan anhelada reactivación de sectores como la construcción y el consumo de bienes como electrodomésticos, chapas y ventanas.
Por su parte, Ternium y Aluar, con un desempeño deficiente en 2024, se encuentran en una posición retrasada con relación a otras empresas argentinas, “lo que podría abrir una oportunidad interesante de precios atractivos, siempre y cuando haya una reactivación en el sector inmobiliario y en la demanda de bienes de consumo”, advierte el estratega.
Por otro lado, Letini desliza que Vale, la minera de hierro estadounidense, “podría verse de nuevo afectada”. Aunque coincide que puede haber una nueva oportunidad para los inversores de largo plazo. “La empresa ya venía afectada por la crisis en Brasil y por la caída en la demanda de mineral de hierro y acero desde China debido a su crisis”, dice. Si se observan los ratios a largo plazo, Vale podría resultar atractiva para los inversores pacientes que buscan evitar riesgos y se enfocan en el largo plazo.
Y es que la extensión de las medidas arancelarias de Trump aún no está del todo clara. El presidente estadounidense también mencionó la posibilidad de aplicar aranceles a otros productos como medicamentos, petróleo y semiconductores, además de evaluar las tarifas a las importaciones de la Unión Europea (UE).
Cabe recordar que la semana pasada, Trump implementó un arancel del 10% sobre productos chinos, lo que provocó que Pekín anunciara medidas de represalia, que se implementarán a finales de este mes, dirigidas a bienes estadounidenses por un valor de u$s14 mil millones, por lo que, de una manera u otra, tanto la Argentina como el resto de los países exportadores sentirán en algún momento la embestida de esta nueva guerra comercial. (ámbito.com; 11/02/2025)
La siderurgia china, el verdadero blanco de la ofensiva de EE.UU.
o.- (Keith Bradsher) China inunda el planeta con sus exportaciones de acero y aluminio. Y golpea a productores estadounidenses.
La promesa del presidente Trump de imponer aranceles del 25% a todas las importaciones estadounidenses de acero y aluminio apuntaría principalmente a los aliados del país, pero en el fondo ataca a su némesis de larga data: China.
Los cinco principales proveedores de acero al mercado estadounidense en enero fueron Canadá, seguido de Brasil, México, Corea del Sur y Alemania. Canadá también ha liderado las exportaciones de aluminio a EE.UU., mientras que los Emiratos Árabes Unidos, Rusia y China están muy por detrás.
China no exporta mucho acero o aluminio directamente a EE.UU. Una sucesión de presidentes y decisiones del Departamento de Comercio ya han impuesto muchos aranceles al acero de China. Apenas en septiembre, Joe Biden aumentó los existentes sobre productos de acero y aluminio chinos hasta un 25%. Pero China domina la industria mundial del acero y el aluminio. Sus vastas y modernas plantas de fabricación producen tanto o más de ambos metales cada año que el resto del mundo combinado. La mayor parte de este metal se usa dentro de China para construir desde rascacielos y barcos hasta lavadoras y automóviles.
Sin embargo, sus exportaciones en esos rubros están aumentando porque su economía está en dificultades, lo que socava la demanda interna. Muchas de estas exportaciones chinas de bajo costo se destinan a aliados de EE.UU. como Canadá y México, que a su vez exportan buena parte de su propia producción más cara a EE.UU. Otras exportaciones chinas de metales se han destinado a países en desarrollo como Vietnam, que ahora compra acero semiprocesado de China, lo termina y luego lo reexporta como acero vietnamita a compradores de todo el mundo.
La suba de las exportaciones chinas molesta a productores y sindicatos en Estados Unidos. “La sobrecapacidad de China está inundando los mercados mundiales y perjudicando gravemente a los estadounidenses”, dijo Michael Wessel, asesor del sindicato United Steelworkers of America.
El excedente de acero de China surgió de un auge extraordinario en la construcción de plantas siderúrgicas iniciado en los ‘90 y duró unos 15 años, dijo Nick Tolerico, un alto funcionario del comercio del acero con Ronald Reagan. Desde los ‘40, ningún país dominó la siderurgia mundial como China hoy. EE.UU. fabricaba entonces la mitad del acero global, pero su participación cayó a menos del 5%.
Por años, la construcción en China usó enormes cantidades de acero. Tras el desplome inmobiliario, las fábricas de acero respondieron con un alza de las ventas a todo el mundo. Y aceptaron valores cada vez más bajos, lo que disparó la erosión global de los precios. (Clarín, Buenos Aires, 11/02/2025)
Las repercusiones en los aliados
Brasil
El gobierno brasileño planea imponer aranceles a las empresas tecnológicas estadounidenses luego de que el presidente Donald Trump anunciara aranceles de un 25% para todas las importaciones de acero. Brasil es el segundo mayor proveedor para Estados Unidos –en 2024 le exportó 4,08 millones de toneladas, un 15,5% del volumen total de acero importado–, así como uno de los principales mercados para muchas grandes tecnológicas.
Canadá
No hubo declaraciones oficiales de Justin Trudeau, pero empresarios y funcionarios no tardaron en reaccionar. Catherine Cobden, presidenta de la Asociación de Productores de Acero de Canadá, exigió que “el gobierno de Canadá actúe con determinación para garantizar que cualquier medida tomada contra nuestro sector sea respondida con represalias que compensen los devastadores impactos que los aranceles tendrían en nuestra industria”.
Unión Europea
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, aseguró ayer que la Unión Europea (UE) “responderá” contra los nuevos aranceles anunciados por el presidente Trump a las importaciones de acero y aluminio, como ya hizo en 2018. “Nosotros volveremos a responder con medidas de represalia, como ya lo hizo la UniónEuropeaen2018”,cuando Trump tomó una decisión similar durante su primer mandato (2017-2021), dijo Barrot. (La Nación, Buenos Aires, 11/02/2025)
