Tiernan Gold Confirma Respuesta de Oro al Cianuro en Volcan: Paso Crítico hacia Prefactibilidad

Tiernan Gold Confirma Respuesta de Oro al Cianuro en Volcan: Paso Crítico hacia Prefactibilidad

o.- Chile. (Por Dante Corona). El oro responde al cianuro en Volcan. No suena como un titular de portada, pero para una junior que está construyendo la base técnica de un estudio de prefactibilidad en el Cinturón Aurífero Maricunga, ese dato es exactamente lo que necesitaba confirmar antes de comprometer capital en la siguiente fase de ingeniería. Tiernan Gold Corp. (TSXV: TNGD) publicó esta semana los resultados de la Fase 1 de pruebas metalúrgicas diagnósticas para su Proyecto Volcan, en la Región de Atacama, y el mensaje central es claro: el material responde, los rangos son consistentes con trabajos históricos, y la empresa ya sabe dónde están los dominios problemáticos antes de que aparezcan en los modelos de recuperación del PFS.
Lo que dicen los números — y lo que no dicen
Las 36 muestras de variabilidad procesadas por SGS Canada arrojaron una distribución promedio combinada de oro soluble en cianuro de 75.1%, con una mediana de 78.3%. El rango va de 42.3% a 92.8%, lo que habla de variabilidad real entre dominios, no de un depósito homogéneo que responde igual en todos sus sectores. El material de mayor ley —entre 2.00 y 3.23 g/t Au— registró el promedio más alto: 81.0%. El grupo de leyes intermedias fue el menos consistente, con 71.8% promedio y un piso de 42.3% que encenderá alarmas en cualquier analista que modele recuperaciones para heap leach.
Hay que leer estas cifras con cuidado. El propio comunicado de Tiernan lo aclara: estos son resultados diagnósticos, no recuperaciones proyectadas de lixiviación en montón. La diferencia no es menor. Las pruebas diagnósticas miden la solubilidad del oro en cianuro bajo condiciones controladas de laboratorio; las recuperaciones reales en heap leach dependen de granulometría, cinética, temperatura, diseño de la pila y docenas de variables operativas que aún no se han modelado. Traducir 75% de distribución diagnóstica en una tasa de recuperación para el PFS requiere trabajo de Fase 2 que todavía no existe.
Aun así, el resultado valida un supuesto fundamental: el oro en Volcan no está atrapado en fases refractarias que resistan el cianuro. Eso descarta el escenario costoso —y potencialmente inviable a escala heap leach— de un depósito con sulfuros refractarios dominantes que requieran oxidación previa. Para una junior con recursos limitados, ese descarte tiene valor real.
Maricunga: el contexto que pesa
Volcan no existe en el vacío. El Cinturón Maricunga es uno de los sistemas epitermales de oro de alta sulfuración más estudiados de Sudamérica, y también uno de los más complejos desde el punto de vista regulatorio y logístico. Opera a altitudes de más de 4,000 metros en el extremo norte de Chile, en una zona árida con restricciones hídricas severas y sensibilidad ambiental por ecosistemas de alta montaña. Cualquier proyecto que aspire a llegar a producción en Maricunga debe resolver el agua, la energía y el acceso antes de que la metalurgia sea el tema dominante de conversación.
La referencia obligada en el distrito es el Proyecto Caspiche, de Lithium Power International y anteriormente explorado por Exeter Resource, que acumula uno de los perfiles de recursos más grandes del cinturón pero lleva años sin avanzar a desarrollo por una combinación de complejidad técnica, costos de capital y falta de financiamiento. Más al norte, el historial del cinturón incluye operaciones como Marte y La Coipa —esta última de Kinross Gold, que reinició operaciones en 2022 tras años de pausa— que demuestran que el mineral existe y que las operaciones son técnicamente viables, pero también que los costos de capital y operación en esa altitud no son triviales.
Tiernan heredó en Volcan un proyecto con base histórica de trabajo técnico. Que los resultados de Fase 1 sean “consistentes con el marco de recuperación metalúrgica de trabajos previos” —como afirma la empresa— es tranquilizador, pero también significa que no hay una sorpresa positiva que revalúe el activo hacia arriba. Es una confirmación, no una revelación.
El diseño de Fase 2 revela las preguntas que aún no tienen respuesta
La hoja de ruta para la Fase 2 que describe Tiernan es técnicamente sólida y, al mismo tiempo, una lista honesta de lo que todavía falta. Las pruebas de lixiviación de mineral grueso a distintos tamaños de trituración son el núcleo del trabajo pendiente: sin esos datos, no existe base para diseñar una operación heap leach ni para estimar el AISC con algún grado de confianza. La comparación entre HPGR y trituración convencional añade otra variable de proceso —y de costo de capital— que el PFS deberá resolver.
El punto más delicado es el manejo del cobre. La presencia de cobre ácido-soluble en los sistemas epitermales de Maricunga no es inusual, pero puede disparar el consumo de cianuro y complicar el circuito de recuperación. Que Tiernan incluya en su Fase 2 la evaluación de SART —un proceso de recuperación de cianuro y precipitación de cobre— indica que el cobre es una variable activa en el modelo metalúrgico, no un detalle menor. Implementar SART agrega inversión de capital y complejidad operativa. Si los datos de Fase 2 confirman que es necesario, el perfil de costos del proyecto cambia.
El proceso CIC (carbón en columna) que también menciona la empresa como área de evaluación refuerza la lectura de que Tiernan está explorando la arquitectura de proceso antes de cerrarla. Eso es exactamente lo que debe hacer una junior en esta etapa, pero también confirma que Volcan está lejos de tener un proceso definido. La decisión de construcción —si alguna vez llega— está a varios años y decenas de millones de dólares de inversión técnica.
Lo que Tiernan necesita demostrar
El CEO Fausto Di Trapani enmarcó los resultados con honestidad profesional: “el trabajo está identificando el material de menor respuesta que debe entenderse antes de que las asunciones de recuperación entren al PFS.” Esa transparencia es bienvenida. Los press releases de juniors que proyectan optimismo sin matices deberían generar más escepticismo del que generan.
Pero el mercado de juniors auríferas en 2026 opera bajo una lógica despiadada. Con el oro por encima de los US$3,000 por onza, hay capital disponible para proyectos con perfiles de calidad, pero también hay una selección natural brutal entre proyectos que avanzan y proyectos que se quedan en el ciclo eterno de estudios. Para que Volcan salga de ese segundo grupo, Tiernan necesita demostrar tres cosas en los próximos 18 meses: recuperaciones metalúrgicas en heap leach que justifiquen el AISC frente a la competencia de otros activos auríferos chilenos, un camino regulatorio claro en una región donde los permisos ambientales son el cuello de botella histórico, y acceso a capital suficiente para financiar el PFS y la ingeniería de prefactibilidad hasta una decisión de construcción creíble.
En Chile, ese último punto no es menor. El clima de inversión mejoró notablemente con el giro pro-mercado del gobierno de Kast en 2025, y la nueva estructura de royalty minero —aunque progresiva— ofrece al menos certeza regulatoria que el sector venía reclamando. Eso facilita el cálculo de retorno para los financiadores del PFS. El problema es que Maricunga sigue siendo una región cara: altitud, agua desalinizada que debe subir cientos de kilómetros, energía eléctrica que debe llegar a 4,000 metros, y logística de construcción que multiplica los costos unitarios frente a proyectos en zonas más accesibles.
El pipeline aurífero chileno como referencia
Volcan compite por atención de inversionistas en un contexto donde Chile sigue siendo percibido principalmente como una historia de cobre y litio. Los proyectos auríferos del país tienen que trabajar más para atraer capital que sus equivalentes en Perú, México o incluso Colombia. La excepción son los activos en producción —La Coipa, Veladero en el lado argentino del cinturón— que validan la viabilidad técnica pero no resuelven el problema de financiamiento para los que todavía están en etapa de estudios.
La Fase 1 de Tiernan hace exactamente lo que debe hacer en esta etapa del proyecto: reduce incertidumbre técnica, identifica dominios problemáticos antes de que contaminen los modelos de recuperación, y genera un dataset que soporta el diseño de Fase 2. No es un catalizador de revaluación. Es trabajo de base que permite que el siguiente paso sea más sólido que el anterior.
Si la Fase 2 confirma recuperaciones heap leach superiores al 70% en el material de mayor ley y resuelve la ecuación del cobre sin requerir inversión de capital prohibitiva en SART, Volcan tendrá una base metalúrgica genuinamente competitiva. Ese resultado convertiría a la empresa en candidata seria para una decisión de financiamiento del PFS. Hasta entonces, el proyecto avanza donde debe avanzar — en el laboratorio. (Minería en Línea)

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